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Norma Angélica Trigo y Miroslava Flores

Nunca pensó que acompañar a su papá al puesto donde arreglaba licuadoras y planchas le fuera a dar tantas satisfacciones y un oficio que le ha permitido apoyar a su familia.

La señora Yolanda García, realiza una tarea poco convencional y que tradicionalmente se desempeña por varones, sin embargo la gente ya la conoce desde hace muchos años y la busca para que le arregle la plancha, la chocomilera, le haga un duplicado de llaves, le saque filo a los cuchillos, arregle la cafetera o la batidora.

“Yo les arreglo cualquier tipo de electrodoméstico o si ya no hacen piezas, también les digo que ya no hay remedio, porque hay aparatos que las piezas se van descontinuando y ya no los podemos reparar”, señaló la señora Yolanda, quien de lunes a sábado de 9.30 de la mañana a 4 de la tarde, labora en el Mercado municipal 18 de marzo de la colonia del mismo nombre al sur de la ciudad.

Recordó que su papá la enseñó a trabajar y aunque nunca fue ese el objetivo, le gusto.

“Mi papá tenía un puesto en el mercado de la colonia del Sur y mi hermana y yo íbamos a cuidarle mientras él salía a hacer algún trabajo y ahí fuimos aprendiendo pero solamente yo seguí con el oficio. No es muy común pero a mí me gusta y ahora trabajo aquí con mi esposo desde hace  32 años. Empecé a los 18, sólo dejé de trabajar como 10 años cuando mis hijos estaban chiquitos para dedicarme completamente a ellos pero crecieron y regresé a mi trabajo”.

ABRE CASAS Y CARROS

Reconoció que es un trabajo poco común y solamente una señora se acercó para que la enseñara hace algún tiempo, sin embargo, solo aprendió algunas cosas y ya no regresó.

“A las mujeres no les llama la atención pero es un oficio muy noble y muy socorrido, son cosas que siempre se necesitan. Es un trabajo que no requiere de mucha fuerza, pero sí es minucioso. Es cuestión de práctica por ejemplo para abrir un candado o una chapa ya sea de una casa o de un carro, las herramientas dependen por ejemplo del modelo del carro y como todo es cuestión de práctica”.

La señora Yolanda García, dijo que con la pandemia el trabajo les disminuyó, sin embargo poco a poco se están recuperando y confía en que las mujeres se sumen a este tipo de oficios, ya que son una bendición para apoyar a sus hijos y a su familia y lejos de representar una competencia para los varones, son  una suma de esfuerzos para difundir el conocimiento en beneficio de la gente.

“A mí me ha gustado y pienso seguirlo haciendo”.

OPERA MAQUINARIA PESADA A PESAR DE LAS BURLAS

Araceli Reyes es operadora de maquinaria pesada, específicamente de una aplanadora y exclama que no ha sido fácil desempeñarse en un oficio no tradicional, pues se expone a comentarios machistas y hasta a burlas.

Negra, como sus amigos la conocen, comenzó a trabajar en este oficio hace más de un año y obtuvo este empleo por ser amiga muy cercana del actual jefe, ella resalta que de no ser por este factor, su llegada a este puesto no hubiera sido posible, ya que, reconoce, es un trabajo tradicionalmente hecho por hombres.

DISPUESTA A PAGAR EL PRECIO

Cuando hay trabajos foráneos, debe hospedarse en una casa junto con los otros trabajadores (todos hombres) hasta terminar el trabajo es decir durante varios días, sin embargo es un costo que está dispuesta a pagar ya que disfruta hacer su trabajo.

“Es mi trabajo y lo hago con gusto, por eso no me importan los comentarios ni las burlas”.

Además de dedicarse a este oficio no convencional, es profesional en el área de la mecánica automotriz y una de sus actividades preferidas es reparar y mejorar su camioneta.

@arquimedios_gdl

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