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LAURA CASTRO GOLARTE

Los aniversarios siempre ofrecen la oportunidad de hacer un alto en el camino, una revisión, un repaso de logros y rezagos, errores, aciertos, pendientes. La información resultante permite elaborar balances y hacer ajustes y cambios sobre la marcha para mejorar en el camino hacia la consecución de metas. Es lo que espero del informe del sábado.
Incluyó una relación de datos y otros conceptos relacionados con la actual administración pública federal, en julio, una fecha que, por cierto, rompe con la rutina del sistema político mexicano, lo que se conocía como “el día del presidente”, cuando incluso era día de asueto, había desfile, pasarela y gran fiesta para la clase política, cada 2 de septiembre. Muchos lo recordarán. Era el momento para hacer anuncios, para llorar o para curarse en salud, particularmente cuando estaban terminando la gestión. Claro que nada tan escandaloso como el último informe de José López Portillo, el de las lágrimas histriónicas y la estatización de los bancos mientras los saca dólares hacían de las suyas gracias a filtraciones oportunas y difusión privilegiada de las decisiones presidenciales que estaban por hacerse públicas. Malos y pésimos tiempos.

Aunque se siguen entregando informes anuales porque así lo manda la ley, los formatos y los tiempos han cambiado en este sexenio; de pronto también hay una especie de recuentos trimestrales y… es bueno saber. Dicha por el titular del Ejecutivo federal es información valiosa para guardar y cotejar, para verificar, para investigar en torno a ella o para contrastarla con la realidad. Y hoy en día, gracias a la tecnología, tenemos acceso a la información directa, sin filtros y a la cobertura mediática. La podemos copiar, descargar y revisar con tiempo.

Es bueno saber, por ejemplo, que México ocupa el tercer lugar en el mundo en materia de desempleo; fue en enero cuando se rompió una marca histórica y la tasa se ubicó en 2.9 %, la más baja desde 2005. Este dato fue difundido por periódicos especializados como El Financiero y El Economista justo al empezar este año. Si mal no recuerdo, los encabezados decían algo así como “caída histórica del desempleo en México”.
A estas alturas del sexenio, sin manifestaciones de inconformidad por parte de los empresarios, el incremento del salario mínimo llega casi a 90 % en términos reales. En 2018 era de 88 pesos diarios y ahora es de 207 en casi todo el país y 312 pesos al día en la frontera. Estos aumentos sucesivos han funcionado como combustible para recuperar el poder adquisitivo y echar a andar el motor del mercado interno, lo mismo que los otros recursos que se entregan a través de programas sociales; es dinero que se mete a la economía y la dinamiza. Recientemente supe de un empresario, de los grandes, que defendió las pensiones para los adultos mayores, no es dinero que se guarde en el banco o debajo del colchón, es dinero que se gasta y beneficia a pequeños y grandes negocios. Alrededor de 25 millones de personas de una población de 126.7 millones de mexicanos, recibe algún apoyo que se destina al consumo de alimentos, medicinas y otros bienes y servicios.
Es bueno saber, además, que la Bolsa Mexicana de Valores y los bancos han incrementado sus ganancias; que la inversión extranjera directa ha registrado niveles históricos, la inversión pública ha crecido y generado empleos; y el peso es la moneda más apreciada en el mundo. Es bueno saber que lejos de endeudarnos se han ido pagando empréstitos contratados en sexenios anteriores. Históricamente, las deudas interna y externa en nuestro país han sido más freno que impulso.

Sobre la inflación, en la que han incidido factores internacionales tanto a la alza como a la baja, bajó de 8.77 % en la segunda quincena de agosto de 2022 a 5.18 % en la primera quincena del mes de junio de este año y las expectativas del Banco de México son de mejora en el indicador para lo que resta del año.

Es bueno saber que las remesas también han registrado nuevos máximos históricos, las de mayo pasado, para no ir muy lejos, que llegaron a cinco mil 693 millones de dólares; y, en otras áreas, también es bueno saber que 890 mil trabajadores de la educación han sido basificados.

Hay pendientes, y se reconocen, en materia de seguridad pública particularmente. La violencia no cesa y hay mucho que hacer. El planteamiento es que se está trabajando en esa agenda con miras a atajar la operación del crimen organizado en lo que resta del sexenio, vamos a ver. El asunto es añejo y al paso del tiempo desde el siglo pasado, se ha complejizado. Urge.

Disponer de información verídica es un elemento indispensable en cualquier democracia; y si no, hay que exigirla. Es un ejercicio de rendición de cuentas, una demanda ciudadana para disponer de mejores elementos de juicio, para tomar decisiones, para reconocer o para castigar, para vivir con tranquilidad o para contar con elementos que sustenten quejas, demandas e inconformidades. Hay que buscarla y que sea información de calidad… Siempre es bueno saber

Periodista, doctora en Historia, docente en ITESO.
Correo electrónico
lauracastro05@gmail.com

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