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Luis Sánchez

04/09/2022

El abandono escolar, la pérdida de aprendizajes, los problemas socioemocionales y la falta de infraestructura son algunas de las consecuencias que trajo consigo la pandemia en el ámbito escolar. Dichos problemas son, actualmente, el objeto de estudio por parte de organismos internacionales como la OCDE, la ONU y el Banco Mundial, entre otros, para plantear soluciones o generar una ruta crítica para afrontarlos, esto ante la vuelta a clases en la modalidad presencial de prácticamente todo el mundo. En México, por su parte, este lunes regresaron a clases más de 25 millones de estudiantes de educación básica, ante un descenso de la quinta ola de la epidemia COVID-19.

Este año escolar trae consigo una serie de cambios relevantes y signi­ficativos para la educación, el principal es la puesta en marcha de la prueba piloto del nuevo plan de estudios para educación básica, que comenzará a operar en su totalidad el próximo curso 2023-2024.

Dicho plan de estudios será implementado en los primeros años de los 3 niveles educativos de 960 escuelas públicas, distribuidas en 30 unidades escolares por entidad; durante dicha prueba, las escuelas harán sugerencias para ajustar y retroalimentar los contenidos y los procesos de aprendizaje. Con la información recopilada se concretarán las propuestas de­finitivas y, después, la Secretaría de Educación Pública (SEP) publicará los programas en el Diario O­ficial de la Federación.

El documento del nuevo Plan de Estudios establece que se llevará a cabo una profunda transformación del currículo, la enseñanza y la evaluación “para cambiar los estilos de vida, las creencias y los comportamientos machistas, coloniales, racistas y discriminatorios arraigados en la sociedad, con el propósito de dar prioridad al respeto a la vida y los derechos humanos”.

En la conferencia matutina del lunes 29 de agosto, la aún titular de la Secretaría de Educación Pública, Delfina Gómez, detalló que en esta nueva metodología se recuperará la ­filosofía, historia y sociología, se fomentará la lectura, la escritura, matemáticas, vida saludable, igualdad de género, la ciencia, la educación artística y la educación física, además de hacer hincapié en que este plan no es una ocurrencia: “No es de alguna ocurrencia, como algunos medios he escuchado o he leído. Es producto de un trabajo que ha sido gracias, no solo de maestros frente al grupo, sino a expertos, autoridades educativas, secretarios de los gobiernos estatales, a nuestros niños y diferentes secretarías que integran el gabinete”.

REFORMA CON CORTE IDEOLÓGICO MÁS QUE PEDAGÓGICO

Por su parte, distintos organismos, especialistas y académicos, advierten que esta reforma es de corte más ideológico que pedagógico, lo que puede agravar la situación de las niñas y niños que, durante los primeros años de la pandemia tuvieron retrasos signi­ficativos. En este sentido, el Banco Mundial reportó que la pandemia generó pérdidas de aprendizaje que podrían representar hasta el 88% de lo que los estudiantes aprenden en un año escolar. En resumen, no desarrollaron habilidades fundamentales para tener éxito en un futuro. Si a esto le sumamos que la educación en México tenía ya enormes de­ ciencias previo a la pandemia, muestra de ello es el lugar 53 en el que se encuentra, de acuerdo con el Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA 2018), siendo el país con peor registro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE); el panorama de la transformación educativa es muy complejo y no se soluciona de la noche a la mañana.

Hay que reconocer que a la educación en México le urgen cambios estructurales, que por ende son complejos y van más allá del tema laboral (como solamente lo contemplaba la Reforma Educativa implementada en la administración pasada). Sin embargo, esta nueva lógica dentro de la educación requiere un gran trabajo de acompañamiento para saber cómo se hará la valoración del programa piloto y destacar qué funcionó y qué no; además, en primera instancia se debió generar un diagnóstico para saber las condiciones educativas post pandemia, conocer las condiciones de infraestructura, preparación del magisterio y una serie de elementos importantes, para partir de las necesidades reales y actuales.

Por lo anterior, una vez conocidos los resultados de la prueba piloto, es fundamental que dentro de la planeación y la capacitación docente, se incorporen guías prácticas y objetivos claros con una metodología avalada por organismos internacionales educativos y pedagógicos, donde se planteen los resultados que se buscan, y cómo se medirán. También es indispensable valorar el nivel de los alumnos que perdieron 2 años de estudios, para generar un esquema de regularización, que permita reforzar ciertas áreas que, dadas las condiciones de infraestructura y actividades que en su manera de enseñar requieren una modalidad presencial, durante la pandemia no pudieron ser aprendidas y existen de­ ciencias a la hora de ejecutar el aprendizaje. Y en este sentido, poder contar con una base de datos actualizada que nos dé una brújula de la situación de la educación post pandemia y las necesidades más urgentes, para que esto sea tomado en cuenta en la ejecución del nuevo plan y no quede en una ocurrencia más de la actual administración.

@arquimedios_gdl

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