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XXVI DOMINGO

LA VIDA ES UNA ESCUELA DE COMPARTIR

Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

¿QUÉ NOS DICE DIOS EN ESTE DOMINGO?

Amós 6, 1. 4-7: Dios no soporta que haya desigualdad e indiferencia entre sus hijos… Por eso, hoy condena la vida de lujos que se dan algunos mientras otros sufren miserias… Y, por eso también, les advierte que viene el castigo…

Salmo 145: El Señor es justo, a los necesitados los sacia, libera, da la vista, levanta, protege y sostiene… Y también trastorna los planes del malvado…

1 Timoteo 6, 11-16: San Pablo nos invita a buscar la rectitud, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la dulzura y a mantener el combate de la fe…

Lucas 16, 19-31: Jesús nos cuenta una parábola sobre un rico opulento y glotón, indiferente ante un pobre hambriento y enfermo tendido a la puerta de su casa… Pero esta situación se invertirá: Lázaro llegará a ser rico ante Dios mientras el rico egoísta lo perderá todo…

REFLEXIONEMOS JUNTOS:

Hoy, como en otras ocasiones, la Palabra nos presentan dos caminos a elegir: uno conduce a la vida plena, otro conduce a la muerte… Pero, paradójicamente, el que conduce a la muerte parece de buena vida y el que conduce a la Vida Plena y Eterna parece de renuncia y muerte… También se nos advierte que la abundancia de bienes y placeres nos nublan el juicio y la mirada para descubrir las necesidades de nuestros hermanos y tomar buenas decisiones… ¿Qué tan libre soy para hacer las opciones correctas en mi vida? ¿Me doy cuenta que todo egoísmo tiene un castigo? ¿Cuántos tipos de pobreza conozco?

Las lecturas de hoy son fuertes, explosivas, y hasta podrían sonarnos amenazantes… Intentan sacarnos del individualismo que nos aísla… ¿Soy consciente de la situación en la que viven muchísimos pobres hermanos míos en el mundo, en mi país, en mi ciudad, en mi colonia y, tal vez, hasta en mi familia? ¿Qué hago para solucionar la pobreza en el mundo? ¿Qué tanto estoy dispuesto a compartir lo que tengo y lo que soy con los más necesitados? ¿Se me hace muy difícil pensar en las necesidades de los demás?

Amós, que vivió y profetizó en tiempos de abundancia, critica a los ricos que explotan a los pobres… Este mensaje coincide perfectamente con el del evangelio de hoy…

Ante la situación de pobreza circundante y de nuestro egoísmo “natural”, la solución sería aprovechar esta vida para educarnos progresivamente en el compartir nuestros bienes con quienes más los necesiten… A veces nos olvidamos de que la vida presente nos prepara para la futura… Preguntémonos: de acuerdo a lo que comparto actualmente y según las lecturas de hoy, ¿qué vida futura me estoy consiguiendo?

San Pablo nos invita a ser “hombres de Dios” en contraposición a ser hombres de mundo sin conciencia ni responsabilidad social… El rico del evangelio es indiferente a su alrededor, no es capaz de ver lo que hay afuera de las puertas de su casa, es indolente ante las necesidades de todos pues ni siquiera los ve… Este hombre rico no tiene desarrollada su dimensión social… ¿Yo también he tomado la decisión de “sepultar” al otro para disfrutar la “buena vida”?

La propuesta de hoy parece ser sobre cómo educarnos en el compartir con empatía y con acciones concretas… Se nos invita a examinarnos y a descubrir lo que nos impide salir al auténtico encuentro de los demás… Se nos pide recordar el tiempo feliz en que aprendimos a compartir en familia y entre vecinos… Así podremos recuperar el sentido de lo social…

Lázaro se sigue presentando hoy a nuestra puerta, es migrante, es desaparecido, es desempleado, etc., él continúa recibiendo sobras y migajas… y casi nunca obtiene respuesta positiva… pero, ¿no merece más de nosotros?

A algunos de nosotros nos enseñaron a dar limosnas, pero eso no es lo mismo que compartir… Pues el compartir está más relacionado con repartir, dividir, distribuir, colaborar, participar, intervenir… El compartir está más orientado a dar una parte de lo que tengo para disfrutarla junto con otra persona… Compartir significa más poseer en común… Yo, ¿sólo doy limosnas o comparto de verdad?

Al rico de la parábola de hoy le faltó ser como el buen samaritano: ver al caído, acercarse a él, curarlo, cuidarlo, responsabilizarse de él… Pero no lo hizo… El Buen samaritano hizo lo necesario para ayudar el prójimo caído… ¿Lo hago yo? ¿En qué me parezco a Epulón?

TE PROPONEMOS LOS SIGUIENTES EJERCICIOS PARA QUE TE ENCUENTRES CON DIOS DURANTE LA SEMANA:

  1. Motivado por la Palabra de hoy, realiza un servicio social y, luego, anota cómo te sentiste y qué aprendiste…
  • Hoy S. Pablo nos invitó a cultivar una seria de actitudes positivas como un itinerario para convertirnos en “hombres de Dios” más solidarios y constructivos:

¿En qué lugares y con quiénes he de ser más recto?

¿Cómo concretamente puedo ser más piadoso?

¿Cómo aumentaré y lucharé por mi fe?

¿En qué momentos necesito ser más amoroso?

¿Ante qué situaciones y personas debo ser más paciente?

¿Ante quiénes me debo comportar con mayor dulzura?

(Responde por escrito y ve monitoreando tu crecimiento/decrecimiento y el impacto que esto tiene en tu ambiente).

Durante esta semana, pide humildemente al Señor que te haga solidario, compasivo y generoso, que seas capaz de descubrirlo en los rostros de los pobres, los enfermos, los desamparados… y de socorrerlo… y de tratarlo como un verdadero hermano…

@arquimedios_gdl

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Comunicadores Parroquiales

Los cuales promueven la Pastoral de la Comunicación en sus Parroquias

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"En la Iglesia tenemos urgente necesidad de una comunicación que inflame los corazones, sea bálsamo en las heridas e ilumine el camino de nuestros hermanos y hermanas"

Papa Francisco

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