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Israel Magallanes Godoy

Como maestro y pastor fue recibido Monseñor Eduardo Muñoz Ochoa al pisar tierra de la Diócesis de Autlán, en la comunidad de Quililla, perteneciente a la Parroquia de San Bartolomé Apóstol, y en el municipio de Tecolotlán, Jalisco. Su Párroco, José Luis López Santos, dijo sentirse orgulloso que los primeros pasos del nuevo Obispo de Autlán sean con ellos. Ambiente de fiesta se vivió en el lugar desde las 7:15 de la mañana del jueves 4 de abril. Niños, jóvenes y personas adultas esperaron pacientemente cuarenta minutos para que llegara Monseñor Eduardo Muñoz Ochoa, acompañado por el Cardenal José Francisco Robles Ortega y el Nuncio Apostólico Joseph Spiteri.
El Decano, señor Cura Rodrigo Vázquez, consideró el momento como histórico y para él una alegría inmensa y una gracia inmerecida: “Usted ya es nuestro y lo consideramos de aquí”. Acto seguido, Monseñor Eduardo, al tomar el micrófono, señaló: “El Señor nos pone en el mismo camino, recorrámoslo juntos. Pronto nos volveremos a ver por aquí”, dicho esto invitó al Nuncio y al Cardenal a dar la bendición. El centenar de personas reunidas aplaudieron con entusiasmo y felices despidieron a los ilustres visitantes.
LLEGA A UNA DIÓCESIS BELLA, SOBRE TODO POR SU GENTE
Ya en Autlán, luego de haber desayunado en el curato de Juchitlán, inició la celebración en la explanada frente a la capilla del Seminario dedicado a Nuestra Señora de Guadalupe. Poco más de 2 mil personas se reunieron para vivir el acontecimiento. Antes de iniciar la Misa, el Vicario General de la Diócesis, Luis Orestes Ochoa, explicó cada elemento que conforma el escudo de su nuevo Pastor, expuesto a la vista de la gran mayoría de feligreses. Una vez ubicados los 30 Obispos que acudieron a la invitación, el Pbro. José Francisco Méndez García presentó a cada uno de ellos, señalando también el lugar donde realizan su ministerio. Para despedirse de la Diócesis y agradecer por lo recibido durante los 8 años que estuvo pastoreando el rebaño autlense, Monseñor Rafael Sandoval Sandoval dijo que el periodo fue denso de actividades intensas. Sin dejar de señalar que encontró flores y espinas. Al darle la bienvenida a su sucesor, le dijo: “Llega a una Diócesis bella en su geografía, en su costa, sus montañas, bajíos y sierras, pero sobre todo en su gente y que aprenderá a discernir las voces sencillas… Dios me llama al desierto, sólo Él sabe qué desea para mi última etapa de la vida”. Testigos silenciosos fueron tres imágenes religiosas de gran significado en la Diócesis: la Virgen de la Natividad de Atengo, el Señor del Mezquite de Unión de Tula y el Patrono San José.

SER TESTIGOS Y MISIONEROS
A las 11:39 de la mañana, el Cardenal José Francisco entregó el báculo a Monseñor Eduardo y le cedió la sede episcopal. Acto seguido, el presbiterio de la Curia obispal, así como una representación de religiosas, seminaristas y de la feligresía pasaron a saludar a su nuevo Obispo. La homilía fue dirigida por el Arzobispo Joseph Spitieri, quien dijo: “Cristo resucitado reúne a su Iglesia en torno a la mesa de su Palabra y de su Eucaristía. Él nos dará la fuerza necesaria para anunciar con gozo la Buena Nueva de la Resurrección. Don Eduardo llega a ustedes con mucha ilusión, caminen juntos guiados siempre por su pastor, su Obispo”.
Monseñor Eduardo se dijo interesado en conocer la Diócesis, en trabajar por las vocaciones, en la formación del presbiterio y, sobre todo, sumándose al caminar. Agradeció la presencia del episcopado, pero sobre todo del acompañamiento y los consejos que recibió de sus hermanos Obispos de Guadalajara y de la confianza depositada en él por parte del Cardenal.
La Diócesis fue erigida el 28 de enero de 1961 con la bula Cristifidelium utilitati del Papa Juan XXIII, obteniendo el territorio de la Diócesis de Colima y de la Arquidiócesis de Guadalajara. Su extensión llega a 18 municipios, cuenta con 7 Decanatos y 53 Parroquias.

CELEBRACIÓN MUY ECLESIAL
Desde Campeche llegó el Obispo José Francisco González González, quien externó al terminar la Misa que había venido con mucha alegría a acompañar al Obispo Eduardo porque fueron compañeros en la formación de seminaristas en Guadalajara, acompañando a un mismo grupo, él como prefecto de disciplina y Monseñor Eduardo como director espiritual. Recordó de igual manera a los 4 compañeros de estudios de la Diócesis de Autlán. Se mostró también alegre porque las Diócesis que forman parte del Arzobispado de Guadalajara estuvieron representadas por sus Obispos.
EL MFCC COLABORÓ GENEROSAMENTE
Ricardo Contreras Contreras y Lorena Madera Pelayo, con un año y medio coordinando el Movimiento Familiar Católico Cristiano, apoyaron junto al Sector Autlán en el evento regalando dos mil botellas de agua. Ricardo se alegró con la llegada del Obispo, señalando que la esperanza está viva. Alegre porque tienen un nuevo pastor que los irá guiando. Hay en la Diócesis 300 matrimonios emefecistas distribuidos en 17 Parroquias.
EN LA PARROQUIA DE SAN JOAQUÍN FUERON ACÓLITOS
Para Alberto Muñoz era una oportunidad grande el asistir a Autlán y acompañar al Obispo Eduardo a quien conoció desde niño porque fueron compañeros acólitos, vivían cerca uno del otro. “La amistad ha perdurado, en la buenas y en la malas. En los momentos de alegría y en los tristes. Ha sido una gran persona, un buen amigo, mi esposa Teresa Padilla y yo estamos siempre agradecidos con él, al igual que nuestras hijas a quienes ha administrado algunos sacramentos”.

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