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Nos sorprendió la noticia de la pérdida para este mundo de Fr. Gabriel Chávez de la Mora,
hombre de síntesis entre lo espiritual, lo bello, lo artístico, lo sublime, lo más cercano a la inefabilidad de la belleza de la creación.
Quien lo conoció no podrá decir otra cosa que lo inagotable de sus expresiones, de sus palabras, de sus gestos de ternura y de paz, y del arte que creaba, fruto de una profunda espiritualidad.
Él hizo el diseño del vitral del presbiterio del Santuario de los Mártires, y fue reconocido con el Premio Católico al Comunicador “José Ruiz Medrano”, que otorga la Arquidiócesis de Guadalajara a través de su Pastoral de la Comunicación.
En las palabras que dirigió, cuyo texto ahora reproducimos en su mayoría, hace una síntesis de la mística, de la idea, de la intención que imprimió en sus obras, que ahora nos enriquece y nos da a conocer la personalidad de Fr. Gabriel, el arquitecto de Dios, como en muchas ocasiones titularon los artículos que hablaban acerca de él.
“Agradezco este galardón. Lo recibo con gratitud responsable. Lo acepto como un estímulo para Continuar con mi servicio, ministerio y diaconía. Así valoro mi tarea como arquitecto y religioso benedictino, siempre al servicio de la pastoral de la Iglesia.
Valoro mucho que los postuladores y jueces de este reconocimiento hayan destacado a la arquitectura como medio de comunicación; lenguaje no verbal, ciertamente, pero digno de considerarlo responsablemente.

Hay edificios que en su fachada nos transmiten mensajes de seguridad, de armonía, alguno –tal
vez– hasta parece que canta.

Pero hay otros sombríos, que más que aportar algo, disparatan. Pero si es expresiva la fachada de un edificio, más importante es lo que dice en su interior, en el espacio habitable, porque no solo se manifiesta, sino que envuelve y cobija a sus moradores, y moldea sus actividades, los ayuda, los alegra y
hasta educa.
Pensemos esto para la arquitectura religiosa, litúrgica, con sus espacios celebrativos interiores, cómo pueden ayudar o no a la participación activa en la liturgia.
Mis trabajos de arquitectura han sido, sobre todo, de arquitectura religiosa, eclesial, litúrgica, tanto para
obras nuevas como en adecuaciones de obras históricas, como fue la de intervenir en el presbiterio de la Catedral de Guadalajara.

La arquitectura integra artes y artesanías, sobre todo, la arquitectura litúrgica. Son elementos que
acentúan el lenguaje del espacio arquitectónico, artes y artesanías, y todo el equipamiento que pide el
desempeño dinámico de las celebraciones.

Propuse, también, el concepto de centro pastoral, de conjunto parroquial o casa del pueblo de Dios, que integra todas las áreas de pastoral, con la litúrgica como centro, cumbre y fuente.
Busqué proponer soluciones simples de adecuada programación, consciente y responsable de diseñar arquitectura que atañe a la vida espiritual y a la vida sacramental, que inciden en la vida de una comunidad, en el crecimiento de su fraternidad y en su misión de construir el Reino de Dios, para
que, como dice san Benito, «que en todo sea Dios glorificado»”.
Así se despedía Fr. Gabriel, así lo despedimos nosotros, sabiendo que el Señor lo ha llamado para
embellecer –ahora– el Cielo.

@arquimedios_gdl

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"En la Iglesia tenemos urgente necesidad de una comunicación que inflame los corazones, sea bálsamo en las heridas e ilumine el camino de nuestros hermanos y hermanas"

Papa Francisco

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