upc4

 Mtro. Lizardo Octavio Contreras Sosa

Vicerrector Académico de la Universidad Marista de Guadalajara

Para quienes hemos tenido la dicha de estar en contacto con el carisma marista, uno de sus elementos característicos es el Espíritu de Familia, el cual se puede palpar en la experiencia cotidiana de relación al interior de las comunidades educativas maristas y que permite crear ambientes de fraternidad que favorecen la amistad entre estudiantes, docentes, padres de familia, personal administrativo y de servicio que integran una obra marista.

Como maristas, pensamos que este espíritu de familia es un don para compartir a todos los que nos inspiramos en el evangelio de Jesucristo, así como para mujeres y hombres de buena voluntad que consideren que es posible vivir en ambientes de fraternidad.

De manera específica, me quiero referir a una hermosa invitación que el H. Ernesto Sánchez Barba (1), Superior General de los Hermanitos de María, hizo en el año 2020: que seamos promotores y vivamos en “hogares de luz” en los que cuidemos la vida y generemos nueva vida.

Ante esta invitación, una pregunta que nos podemos hacer es en clave de nuestra experiencia más próxima: ¿cómo es mi experiencia más cercana del hogar? ¿considero que el hogar en el que vivo es un espacio que nutre a quienes ahí nos encontramos?

La propuesta que desde la espiritualidad marista se hace es la de generar hogares de luz a partir del encuentro y experiencia del amor que Dios nos tiene a través de la oración personal y la interioridad, y que sea desde esa vivencia gozosa que nos convirtamos en “Buena Noticia” para los demás, empezando por los que tenemos más cerca y llevando esta mística también a nuestros espacios de trabajo y convivencia cotidiana.

En el ámbito educativo, estamos convencidos que la propuesta de convertir a las escuelas en “hogares de luz” también es valiosa, ya que los niños y jóvenes pasan muchas horas en estos espacios educativos y son verdaderos semilleros de actitudes que pueden generar vida a través de la vivencia cotidiana de la fraternidad, con la labor y modelaje constante de todos los que ahí trabajan, especialmente las y los docentes.

 Indudablemente, María de Nazareth se convierte en un modelo para generar hogares de luz en la familia, en el trabajo, en las relaciones de amistad, tal y como lo menciona el H. Ernesto Sánchez Barba en su circular “Hogares de luz”:

“Así imagino a María, en el día a día, una mujer con corazón pacificado, dedicada a las tareas ordinarias, tratando a las personas con delicadeza y estando atenta para ayudar en sus necesidades. La imagino también estando atenta en los momentos de dificultad, suavizando los posibles roces que aparecerían de vez en cuando en la propia familia o entre las personas vecinas. Su rostro afable, su sonrisa, sus actitudes, sus palabras, su paciencia, todo ello transparentaba la luz que le venía del interior y la nutría continuamente: la luz del mismo Dios, de la que nacen la entrega, servicio, gratuidad, amabilidad y paz”.

Convencidos de que María constituye una guía para construir hogares de luz, caminemos junto a ella para hacer de cada uno de nuestros lugares de encuentro, espacios en los que se respire un ambiente de familia y en el que todos tratemos de ser “Buena Noticia” para los demás, especialmente para aquellos que se encuentran en mayor necesidad.

Referencias:

Sánchez Barba, Ernesto. Superior General. Circulares de los Superiores Generales de los hermanos maristas. Volumen XXXIII – Circular 420. 8 de septiembre de 2020. Casa Generaliztia dei Fratelli Maristi delle Scuole. Roma, Italia.

@arquimedios_gdl

TE INVITAMOS A FORMAR PARTE DE LOS

Comunicadores Parroquiales

Los cuales promueven la Pastoral de la Comunicación en sus Parroquias

Dirección

"En la Iglesia tenemos urgente necesidad de una comunicación que inflame los corazones, sea bálsamo en las heridas e ilumine el camino de nuestros hermanos y hermanas"

Papa Francisco

Copyright @2023 – Todos los Derechos Reservados.