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José de Jesús Delgado Valencia

2° Teología

Dios en su infinita bondad, ha querido que a lo largo de 325 años otorgarle a la Iglesia de Guadalajara santos y sabios sacerdotes, pues hemos comprendido que Jesús Buen Pastor nos invita a ver el corazón del pobre, del abandonado y cada corazón que se replica en cada cristiano. Los sacerdotes reflejan y viven ese pastoreo de Jesús, que se hace vivo y patente en la entrega de cada día. Esto solo nace partiendo del corazón de Cristo.

Y partir del corazón de Cristo se podrá proclamar que la vida sacerdotal es un modo de existencia, una llamada, una manera de entregar la vida y de hacer evidente la acción de Jesús, se trata por lo tanto de una experiencia de com­partir, de una gracia especial de intimidad, se trata de «identificarse con él, teniendo los mismos sentimientos y la misma forma de vida»; se trata de una vida «llena de Cristo». Por ello podemos entender que toda vocación nace del amor, un amor que nace en el corazón de Jesús.

Así pues, podemos concluir que todos los llamados por Dios, debemos entregarnos enteramente a Él, con corazón integro, como un signo elocuente del amor de Dios para el mundo.

En efecto, al sentirnos amados por Dios e impulsados por el Espíritu Santo que nos impulsa a la entrega generosa, nos damos a la tarea de fijar nuestras acciones en el mandato de Jesús de proclamar la Buena Nueva a todo pueblo y nación (Mt 28, 19), y a extender nuestra acción de gracia a todo el pueblo de Dios, que como cada año se nos manifiesta de una manera viva y generosa. Somos conscientes de la gran cantidad de beneficios que el Buen Dios ha derramado en nosotros y buscamos también compartir este tesoro que el Señor ha puesto en nuestras manos.

En nombre de nuestro Vicerrector el Pbro. Lic. Juan Carlos Lupercio Gómez y en nombre de nuestro Seminario, es mi deseo transmitir nuestra más profunda gratitud por su gran generosidad, por el apoyo económico y espiritual que nos ha brindado, y por el gran amor y cariño que le tienen a esta gran casa que es el corazón de la diócesis.

Cristo quiere hacernos sus discípulos y portadores de la Buena Noticia, formando en nosotros esos sacerdotes que a través del llamado personal y de la formación que nuestro Seminario nos proporciona ser luz y sal de la tierra, no solo formando nuestras mentes, sino también formando nuestros corazones a semejanza de Cristo, Buen Pastor.

Gracias a su generosa ayuda espiritual y material, nos hacemos conscientes de la importancia de injertarnos en nuestras comunidades parroquiales para trabajar y ser más generosos.

Gracias a su aportación podemos sentarnos a los pies del Jesús y aprender así la sana doctrina de la Iglesia para poder compartirla, no solo con palabras, sino también con las obras.

Todos formamos parte de esta obra maestra que ha hecho Dios con nosotros, pero porque lo conocemos tenemos la responsabilidad de llevar la promesa que nos ha hecho de permanecer junto a nosotros a todos aquellos que hoy lo necesitan más que nunca, así como de prepararnos humana y espiritualmente para ello.

Confiamos en que el Señor seguirá guiando nuestro camino en este proceso de formación, y a ustedes amigos, familiares y bienhechores del Seminario por su apoyo en oración principalmente, en lo económico y en las situaciones de necesidad, a diario oramos por ustedes y sus necesidades y nos unimos todos en oración por el santo pueblo de Dios.

@arquimedios_gdl

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