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Introducción por Román Ramírez

En ocasión de los 25 años de SEMANARIO y de la PASTORAL DE LA COMUNICACIÓN, presentamos una nueva sección en la que recuperamos los artículos publicados desde la primera edición de SEMANARIO EN 1997.

Los textos periodísticos seleccionados pretenden reflejar el espíritu que siempre ha animado a esta publicación de Iglesia de Guadalajara que tiene como propósitos informar, formar y crear opinión desde la visión de la Iglesia en Salida, que acompaña los procesos de evangelización, tanto humanos, como sociales y religiosos.

Comprometidos con la Verdad, es el lema de la celebración de los 25 años en el compromiso con la familia, la niñez, los jóvenes, la promoción de los valores evangélicos, el respeto a la vida desde su concepción hasta la muerte, y la libertad religiosa.

En esta edición presentamos uno de los artículos de contenido social, con nuestra narrativa periodística, de presentar situaciones que como sociedad nos invitan a la reflexión en los temas más urgentes de nuestra región como el medio ambiente, la violencia, los derechos humanos, los migrantes, los desaparecidos y la pobreza.

Como tema de la semana, en la Edición Número 1000, del domingo 3 de abril, del año 2016. Se expone el caso de la contaminación de la ribera de Chapala en varias comunidades, particularmente, la situación en San Pedro Itzicán, que pone en gravísima situación a las personas de mayor vulnerabilidad, como  son los niños.

A continuación el reportaje que se publicó en la edición número 1000 del Semanario el domingo 3 de abril del 2016.

Grave  epidemia en la Ribera de Chapala

Alberto Ávila Rodríguez y Jesús Parada Tovar

De varios años a la fecha, no pocas muertes han ocurrido a causa de insuficiencia renal y otros padecimientos paralelos, y hoy suman decenas de niños con esa enfermedad en las rancherías de San Pedro Itzicán y Agua Caliente, del Municipio de Poncitlán, Jalisco.

Ironías de la vida… Por donde quiera que se le busque o se tienda la mirada en todos los contornos del Lago de Chapala, no hay vista más hermosa ni paisaje más atractivo y completo del embalse mayor de la República, que desde los poblados ya mencionados del litoral Noreste, incluidas también las pequeñas localidades de Chalpicote, La Zapotera y Santa María de la Joya.

Los historiadores no se ponen muy de acuerdo en cuanto a la etnia matriz de sus moradores, y hay quienes afirman que son descendientes de la raza náhuatl; mientras otros aseguran que provienen de los indios cocas. Lo cierto es que son comunidades densamente pobladas que, en la práctica, solamente hablan el español -con un tiple muy típico- y se fusionan nada más entre ellos para procrear. Sus rasgos son indígenas y mantienen costumbres ancestrales.

Parece ser que Itzicán (a escasos kilómetros al Oriente de Mezcala de la Asunción, que le da nombre a la mayor isla del vaso lacustre, famosa por haberse fortificado ahí valerosos indios insurgentes en años de la Guerra de Independencia) es un vocablo derivado del náhuatl, que se relaciona con la obsidiana, piedra negra puntiaguda que servía a los nativos para elaborar lanzas y picos… Y así de filosa es la situación de marginación y pobreza ahí en San Pedro, con casi 7,000 morado- res, ahora agudizada por esa epidemia.

Un poco adelante hacia el Este, a 4 kilómetros, se ubica el Rancho de Agua Caliente, con poco más de 1,000 habitantes que, efectivamente, al borde del lago tiene importantes brotes de aguas termales, utilizables para un rato de chapuzón de los chiquillos, pero perjudiciales y lentamente mortales para el consumo humano, aunque se les enfríe y luego se les hierva para consumirlas, a falta de agua potable.

PANORAMA DESOLADOR Y PREOCUPANTE

A principios de marzo, Semanario hizo un recorrido por la zona, a invitación expresa del Licenciado en Psicología Enrique Lira Coronado, Responsable de Enlace Institucional del Foro Socioambiental GDL, efectuado el domingo 14 de febrero en las instalaciones del Instituto Bíblico Católico, y al cual se prometió dar seguimiento en cuanto a sus propuestas y resoluciones. Entre las casi 20 Ponencias del Foro, sobresalió el angustioso llamado a la sociedad y autoridades de Jalisco para ocuparse de este asunto sanitario.

Involucrado desde hace dos años directa y presencialmente en la atención al problema, Lira Coronado refirió que “estos reportes de enfermedades datan de más de 10 años. Los vi en Internet, y me interesó conocer sus sufrimientos y compartirlos con ellos.

Lo primero que descubrí es que no hay una sola fuente de agua potable de buena calidad en toda esa región, pues la que dicen que puede tomarse sale humeante; la suben por tubería hasta una especie de pirámide para que se enfríe y escurra; pero, aun así, llega caliente a través de los ductos. Y, a efecto de poder bañarse en casa, la orean por más de una hora. Incluso, la gente más pobre así la emplea desde hace años hasta para beberla.

“Han muerto jóvenes de 15 a 18 años, en la flor de su edad, hasta que el riñón les aguanta. En abril de 2015 falleció en mi casa de Guadalajara, donde recibo y hospedo a quienes viajan para ser dializados, una muchachita, Marisol, por insuficiencia renal, y un poco antes había muerto Lorenzo, un primito suyo, de 3 años, por lo mismo. Tan sólo en Agua Caliente, hoy en día se atiende con diálisis a por lo menos 5 pequeños, aunque ya ha habido varias muertes. Y no se diga en San Pedro Itzicán, que es más grande”.

NO HAY DINERO QUE ALCANCE

A la insuficiencia renal, creciente, se adhiere la insuficiencia económica. Suele haber algunos apoyos pecuniarios y materiales, tanto del Ayuntamiento de Poncitlán como del DIF y de organismos y personas altruistas; pero el auge de la incidencia hace in- solventes los intentos de ayuda.

Baste referir, como muestra, que el lunes 7 de marzo, cuando Semanario hizo una inspección física del lugar, coincidió una brigada de la Secretaría de Salud para efectuar estudios preliminares, detectando, en primera instancia, alrededor de 160 casos de afectación renal incipiente, únicamente entre 400 alumnos de primaria y de secundaria en Agua Caliente.

“Ya en tratamiento -continuó Lira Coronado- hay una docena de menores que deben ser traídos al Hospital Civil de Guadalajara hasta tres veces por semana, y erogar lo del pasaje, alimentación u hospedaje, en su caso. Es absolutamente indispensable que alguien los acompañe, porque con la diálisis se debilitan mucho y se marean o se desmayan. De San Pedro Itzicán, viajando por Mezcala con ruta por Chapala, cada pasaje a Guadalajara cuesta unos 50 pesos. Por Poncitlán, que está a 8 kilómetros, el boleto personal sale en unos 60 pesos. La mayor parte de los enfermos carece de dinero para su tratamiento y se deja morir poco a poco.

En ocasiones, se les facilita transporte oficial del Ayuntamiento, del DIF, del Seguro Popular o de instituciones humanitarias tapatías. Sin embargo, cada venida les supone, aproximadamente, 300 pesos. Adicionalmente, cada hemodiálisis cuesta entre 1,000 y 1,200 pesos. Así, las familias se ven precisadas a trabajar muy duro para solventar los gastos. Y, lo peor, a seguir consumiendo de esa agua dañina, con tal de sobrevivir, malcomiendo y afrontando otras carencias”.

Cabe dejar constancia de que el Hospital Civil no ha dejado de aten- der solícitamente a decenas de niños de aquella región, con servicios de calidad y calidez; “pero tampoco la Institución se da abasto ni posee recursos suficientes. En cambio, sería más barato adaptarles pozos de agua potable -ya gestionados e incluso autorizados, pero no operantes- y cortarles el mal de raíz, que lamentar decesos cada dos o tres meses”.

Asimismo, debe advertirse que la Fundación “Maistro Cleto”, que tiene su asiento en la Parroquia de Nuestra Señora del Sagrario, cercana al Hospital Civil, acopia y reparte despensas bien surtidas, costea una cantidad de hemodiálisis y ofrece espacio de reposo y hospedaje en su Casa Pastoral, por moción del señor Cura Luis Enrique Silva Álvarez.

ESCUÁLIDAS GANANCIAS

La principal fuente de subsistencia de centenares de familias es la pesca en la Laguna de Chapala, aunque ha venido a menos, debido a las vedas impuestas y a la contaminación incesante de las aguas. Aparte de  aprovechar el pescado para el autoconsumo en los hogares, cuando abunda más la captura se ofrece el producto a la venta, principalmente en Poncitlán, por su cercanía.

El Sr. Juan Díaz Flores es el Presidente de la Cooperativa de Pescadores “Playa de Agua Caliente”, que agrupa a 39 socios, también de Chalpicote, y que fue dada de alta en 2004. Hablando para Semanario, relató: “Marzo y abril, por Ley, son dos meses de veda para la captura de charal. En cantidad y calidad, el agua de la laguna ha venido a menos, lo cual dificulta adaptar ‘ranchos’ o ‘granjas’ para criar charal en estanques, y tenemos que ir a capturarlo en aguas abiertas.

“En buenas temporadas, y con algo de suerte, logramos pescar de 40 a 50 kilogramos de charal; pero, al pie de playa, vienen ‘coyotes’ de Mezcala o de Petatán, Michoacán (en la orilla de enfrente del lago) a comprarlo a un precio de entre 8 y 12 pesos el kilo. Y ellos, ya procesado, lo venden hasta a 100 pesos el kilo. La verdad es que ‘lo regalamos’, por falta de organización. Nuestras jornadas son de las 6 a las 10 de la mañana, y de las 2 a las 6 de la tarde; una actividad que empecé desde muy joven y que alterno con labores del campo para poder sobrevivir.

“También se da la tilapia, que por día puede darnos de 20 a 30 kilogramos, y hay un poco de carpa amarilla. Gran parte de la pesca la dedicamos al autoconsumo de la familia; pero la tilapia la vendemos a 25 ó 30 pesos el kilo, y la carpa a 20 pesos el kilo. Ya no hay el famoso bagre de Chapala, aunque ya nos pusimos de acuerdo con el Gobierno, a través de la SAGARPA Y CONAPESCA; para hacer una importante siembra de bagre, lago adentro, en el curso de abril. Cada Cooperativa aportaremos 2,000 pesos”.

Otro panorama, en verdad lastimoso e indignante, según pudimos comprobarlo, de vista y con testimonios, es el del cultivo y comercialización del chayote. Numerosas familias, casi al pie de playa, tienen chayoteras, cuyo regadío proviene del propio vaso lacustre a través de tuberías. En “tiempos buenos”, sobre todo en el invierno, su venta les reditúa algo, máxime que hasta allá acuden camionetas del Mercado de Abastos de Guadalajara, y suelen pagar la caja (con 70 a 80 piezas y un promedio de 35 kilogramos) entre 150 y 180 pesos.

Sin embargo, cuando en el mercado baja la demanda, aunque en el campo haya oferta, ofrecen pagar la caja, desvergonzadamente, ¡a 10 pesos!. Y, aunque hay productores que los aceptan en extrema necesidad, también los hay que prefieren dejar secarse las enredaderas y su fruto, sin cortarlo siquiera, pues les resulta más caro conservarlo, acomodarlo y todavía estibarlo.

Y es que por allá en aquellos rincones, comunicados sólo por brechas y un angosto camino terregoso, el litro de gasolina se lo surten a 16 pesos para sus lanchas o para los pocos que tienen vehículo. Además, el agua de la laguna para riego se bombea mediante dos bombas, activadas precisamente por ese combustible. Para su subsistencia, los lugareños siembran maíz y frijol; guardan el grano; lo cuecen; lo muelen y llevan al nixtamal para elaborar sus tortillas; la mayoría en comales y hornos o fogones a base de leña. Claro, también incluyen el chayote en su dieta que, por cierto, es bastante pobre en variedad y nutrientes.

REPERCUSIONES DEL FORO

Maestro también del Instituto Bíblico Católico de la Arquidiócesis de Guadalajara, Enrique Lira, en cuanto Encargado de Enlace Institucional del señalado Foro Socioambiental, reconoció que la actual administración municipal poncitlense ha estado más al pendiente de toda esa problemática, pero no lo suficiente, pues faltaría mejorar la brecha de tierra, de 4 kilómetros, que une a San Pedro Itzicán con Agua Caliente. En cambio, se concluyó el camino de bajada de La Coronilla a Agua Caliente por el lado de la secundaria, y eso refleja buena voluntad.

“Con todo, resaltó, el problema medular y más acuciante es el del agua, que es el primer Derecho Humano, después del Derecho a la Vida, según la Encíclica Laudato si. Por ejemplo, a modo de paliativo, se dotó de filtros a los ductos, que ciertamente retienen bacterias, pero no los pesados minerales, que dañan severamente al riñón. En el colmo, desde la Navidad de 2015 se dañó la tubería, y por más de dos meses no fue reparada ni en San Pedro ni en Agua Caliente”.

Reveló nuestro informante que, como resultado del interés que despertó el Foro, el Padre David Velasco, Sacerdote Jesuita, Catedrático e Investigador del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), se mostró entusiasmado en dar respuesta a los señalamientos y conclusiones de ese encuentro, aportando acompañamiento de alumnos y docentes del ITESO. Otro tanto aseguraron integrantes de la Comunidad del Islam en Guadalajara, quienes, por cierto, ya visitaron esas localidades ribereñas y se dijeron dispuestos a plantear y respaldar proyectos pro-ductivos de autoempleo entre aquellas familias.

“Así pues -resumió-, el Foro no sólo generó información y cuestionamientos sociales, sino que despertó conciencia colectiva y sembró la intención de colaborar más adelante, por ejemplo con tareas prácticas de educar a la comunidad en hábitos de nutrición e higiene, consumo de agua y salud. Y es que en la meseta alta, viniendo de Poncitlán, antes de bajar a los ranchos y a la laguna, ya se localizó un pozo de agua potable fría. Se trata de un yacimiento que puede dar hasta 15 pulgadas. Sólo falta la voluntad municipal de habilitarlo, en lugar de seguir patrocinando enfermos, moribundos y entierros”.

OTRO MALES APAREJADOS

Obviamente, la enfermedad más grave y alarmante es la insuficiencia renal, al grado de que serias instituciones de salud, de Estados Unidos, basadas en investigaciones consecutivas de campo, han prendido un foco de alerta que ya debiera preocupar a la Nación y a nuestro Estado, al indicar que, después de Hong Kong, Jalisco (no el país mexicano, sino nuestra entidad) ocupa el segundo lugar mundial en morbilidad y mortalidad a causa de ese padecimiento.

Por otra parte, se considera que igual de grave, en esa zona perilacustre, viene a ser el alcoholismo, sobre todo entre jóvenes, lo mismo solteros que casados, con el ribete de que suelen desposarse o simple- mente “juntarse” desde muy chicos y procrear bastante prole. Es el caso que, en los últimos meses, ha habido veintiuna defunciones de jóvenes tanto solteros como papás, que han dejado huérfanos de 5 a 8 niños por familia.

No pocos varones, casi desde la adolescencia, “agarran el vicio” de la cerveza arguyendo que ésa no hace tanto daño como el agua caliente que disponen allí para beber.

A su vez, una empresa muy cercana, que sí tiene acceso a un buen y exclusivo pozo de agua, la extrae, la procesa y la vende en garrafones con costo unitario de 14 a 18 pesos, y luego pregona que salen más baratos 19 litros de agua, que emborracharse con caguamas.

Lo cierto es que ese líquido ya tratado y vendido a domicilio es la única salida que les queda a muchos hogares, si bien les representa una pesada sangría económica, que se acentúa en época de calores.

Obviamente, todo este cuadro desfavorable acarrea una serie adicional de desventuras: los Centros de Salud, tanto en esas rancherías como en Poncitlán, Chapala, Ocotlán y hasta en La Barca, registran anemias y amibiasis frecuentemente tratadas. Y, algo muy lastimoso: malformaciones congénitas. Es así como alrededor de 20 chamaquitos sufren de parálisis, hidrocefalia, medio cerebro sin funcionar, y casos ¡con el corazón al lado derecho!. (Al respecto, hasta jocosa resulta una anécdota clásica y popular en Itzicán, referente a un joven que durante una reyerta recibió un ba- lazo en el lado izquierdo a la altura del pecho, y sorprendió al Médico que lo revisó y atendió al comprobar que resistió sin gran dificultad el impacto, por el hecho de que su corazón funcionaba de su lado contrario).

Dos chavalitos más han muerto quemados al ir con sus baldes por agua hirviente, y otros 8 ostentan patentes huellas en brazos y piernas. Cintia, por ejemplo (a quien visitamos en su domicilio), se quemó en un charquito de agua termal junto a la laguna a principios del año anterior; dos meses estuvo internada en el Hospital Civil de Guadalajara, y fue menester amputarle algunos deditos. Hoy tiene 6 años de edad.

MÁS TESTIMONIOS

Don Plutarco Baltazar Lima y su esposa Cecilia de Jesús Méndez, son un reconocido caso, en toda esa zona, de entereza y resignación cristiana. Relató ella: “Llevamos a Guadalajara a nuestra hija Marisol enfermita de los pies y de la cara, y los estudios señalaron que era a causa del riñón. Iban ya a transplantarla, pero no alcanzó. No se le desarrolló un riñón y nos enteramos hasta sus 19 años; murió a los 22. En las citas que acudimos al Hospital Civil nos dijeron que todo se debía al agua”.

@arquimedios_gdl

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