upc4

Jorge Rocha

Académico del ITESO

Nuestros entornos están repletos de violencia y ya nos acostumbramos a ello. En el plano internacional, hay una guerra entre Rusia y Ucrania que nos afecta con una inflación que provoca que miles de hogares mexicanos tengan cada vez más di­ficultades para vivir.

La violencia en México es cotidiana, grave, nos afecta todos los días; inunda las pantallas de televisión y las planas en los periódicos. Corre mucha sangre y hay pocos, muy pocos, responsables. En Jalisco las cosas no son mejores, y no solo por los números que nos colocan en los primeros lugares de personas desaparecidas, por ejemplo, sino por los tipos de eventos que atestiguamos cada semana. Vivimos “tocados” por las diversas violencias; pero no solo por estos acontecimientos nos lastiman, también estamos a expensas de vecinos que no respetan las reglas básicas de la convivencia diaria, se apropian de los espacios públicos y nos “recetan” conciertos de su música predilecta los días de descanso. Tampoco podemos olvidar las violencias domésticas, esas que están dentro de los propios hogares, y que en algunos casos provocan verdaderos infiernos de todos los días.

Se nos olvidó la paz y se nos olvidó hablar de paz. Lo vemos como un anhelo inalcanzable y como una condición que solo podremos vivir si salimos de nuestros entornos violentos. Para algunos, eso signi­fica salirse de su colonia o de su casa. Para otros solo es posible abandonando su comunidad y emigrando a otra ciudad, a otro Estado o a otro país. No son pocos los jóvenes que ven a México como un país sin horizonte ni futuro, ven a nuestra nación como un Estado inviable. Si a lo anterior sumamos que la clase política atiza la polarización, entonces parece que estamos sumergidos en una larga noche donde el amanecer no llega.

La pregunta inmediata es: ¿Qué podemos hacer? Desde la zozobra parece que muy poco, pero por lo menos hay dos asuntos con los que podemos empezar. La primera es que empecemos a hablar de paz, de las prácticas cotidianas que nos dieron paz en el pasado y que, desde lo que hemos leído, platicado, visto o escuchado, son prácticas y acciones que pueden construir paz en el futuro.

¿Qué hacíamos antes? Y no hablamos de siglos, sino de hace algunos años, donde se hacían actividades que nos generaban comunidades tranquilas. Qué acciones hacíamos en el pasado que eran el alimento de comunidades pací­ficas.

Quizá tengamos que hacer memoria y, por ejemplo, volver a saber quiénes son nuestros vecinos, o volver a contar con espacios comunitarios donde los colonos, al menos una vez por año, conversaba con las personas con las que compartía el espacio inmediato.

Quizá es necesario volver a hablar de que hay un bienestar común que solo se puede construir a partir de la colaboración de vecinos y autoridades, o recordar que la fortaleza de las ciudades era la conformación de sus barrios.

Junto con lo anterior, toca imaginar nuevas estrategias, que respondan a los retos presentes de ciudades “dormitorios”, de calles tomadas por los autos y por la delincuencia organizada; de las comunidades fragmentadas y con una gran desigualdad al interior. Otros lugares nos llevan la delantera y podemos aprender de ellos.

Aunado a lo anterior, toca seguir exigiendo a las autoridades su responsabilidad en las labores de seguridad pública, no se trata solo de pedirle al Presidente de México o a los gobernadores, o a los presidentes municipales que cumplan con la función que les fue encomendada, todos tienen una trama de responsabilidad en esta cadena de funciones, y hasta ahora todos han fallado, aunque se empeñen en decirnos que ellos sí cumplen y los de enfrente no. Este problema solo se puede entender por el incumplimiento sistemático de todos los implicados en esta labor, y es por ello que a todos les tenemos que seguir exigiendo, un día sí y otro también, para que resuelvan el problema. En este caso, la tenacidad y la constancia son fundamentales; y si no cumplen, cobrarles la factura política correspondiente, negándoles que vuelvan al servicio público. Con la clase política la confianza se refrenda con resultados. Ni más, ni menos.

Hablemos de paz, exijamos paz.

Correo electrónico: jerqmex@hotmail.com

@arquimedios_gdl

TE INVITAMOS A FORMAR PARTE DE LOS

Comunicadores Parroquiales

Los cuales promueven la Pastoral de la Comunicación en sus Parroquias

Dirección

"En la Iglesia tenemos urgente necesidad de una comunicación que inflame los corazones, sea bálsamo en las heridas e ilumine el camino de nuestros hermanos y hermanas"

Papa Francisco

Copyright @2023 – Todos los Derechos Reservados.