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Lupita:

Una vecina, cuya hija de 14 años intentó suicidarse, nos habló de la gravedad de los llamados retos virales. Describió que la niña, sin su conocimiento, había entrado a internet para realizar una serie de desafíos de “la ballena azul”, hasta llegar al que le proponía el suicidio. Ella nos comentó que como padres no habían observado nada anormal en su hija, excepto que “se la vivía en el celular”. ¿Cómo podemos prevenir a nuestros hijos sobre estos riesgos? Ana María Z.
Hermana mía, Anamary:
Los llamados “retos virales” constituyen uno de los mayores peligros a los que se exponen nuestros hijos en las redes sociales. Ellos buscan aceptación y pertenencia en este mundo virtual, y en cierto modo, se hacen esclavos de los “likes”.
Los retos se presentan atractivos y divertidos, pero llevan el veneno de la violencia y la muerte en ellos. Los hay con diferentes nombres y modalidades: la ballena azul, momo, la cicatriz francesa, el desafío de las 48 horas, quien duerma al último gana, el rompe cráneos, el pescado apestoso, el túnel del tiempo, benadryl, lamer excusados, etc.

La forma de prevenir que nuestros hijos sean víctimas de esta manipulación es hablar con ellos. Debemos educarlos en el uso responsable de la tecnología y definitivamente estar enterados de estos riesgos, además de estar cerca de ellos emocional y físicamente.

Las recomendaciones de organismos internacionales pueden resumirse así:

  • Educar con el ejemplo. Consumo responsable de pantallas.
  • Generar un clima de confianza en casa. Buscar momentos de encuentro agradable con los hijos.
  • Conocer las plataformas y contenidos a los que tienen acceso y recomendarles aquellos que son nutritivos. Hablarles de la diferencia entre el bien y el mal, hacerles conscientes de que ambas cosas encontrarán en las redes sociales y que deben discernir y elegir con inteligencia.
  • Estar atentos a lo que los propios hijos publican en sus redes.
  • Conocer a los “influencers” que ellos siguen y comentar los valores y anti valores que representan.
  • Adquirir una app de control parental y regular el tiempo de consumo de internet.
  • Proponer y practicar actividades en familia al aire libre y juegos de mesa en casa.

Hoy más que nunca la convivencia familiar es irrenunciable. Convivir no es estar bajo el mismo techo, o en la misma área geográfica; convivir es conversar, mirarnos a los ojos, interesarnos por el bienestar integral de nuestros seres queridos.

Lupita Venegas/Psicóloga
Facebook: lupitavenegasoficial

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