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IV DOMINGO del TIEMPO ORDINARIO

DIOS QUIERE QUE SEAMOS PROFETAS

Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

¿QUÉ ME DICE DIOS EN ESTE DOMINGO?

Deuteronomio 18, 15-20: El Señor promete suscitar un profeta que hable sólo de lo que él le inspire y que no hable en nombre de nadie más… Y el pueblo deberá escucharlo pues, si no lo hace, Dios les pedirá cuentas…

Salmo 94: El Señor nos invita a dejarnos guiar por él, escuchándolo con un corazón moldeable y dócil…

1 Corintios 7, 32-35: Dios, para que podamos servirlo mejor, no quiere que andemos preocupados ni divididos entre diferentes intereses…

Marcos 1, 21-28: Jesús enseña y actúa con una autoridad que nunca nadie antes de él había manifestado, de tal manera que hasta los espíritus malignos lo obedecen…

REFLEXIONEMOS:

De las lecturas de hoy podemos deducir que Dios quiere que nosotros nos convirtamos en esos profetas y que actuemos enteramente como tales:

•      Capaces de escuchar a Dios con un corazón dócil, de comprender su mensaje y de proclamarlo con coherencia,

•      Que superemos nuestros conflictos internos para no estar divididos,

•      Que hablemos y actuemos con la autoridad de Dios… Para ayudar a que otros recorran el mismo camino…

Estamos hablando del proceso de llegar a ser los profetas que requiere nuestro tiempo y nuestra Iglesia actual.  Un profeta así se auto-construye bajo la guía de la doctrina más sana posible; actualizando y purificando continuamente nuestras creencias y liberándonos del mal… De alguna manera podemos decir que somos nuestros propios “autores”.  Hoy escuchamos una fuerte invitación, como la que nos han lanzado los últimos Papas, a crecer y santificarnos.  Esto nos pide un proceso de auto-revisión en lo humano, en lo doctrinal y en lo espiritual…

San Pablo nos ayuda a entender que traemos deficiencias y divisiones internas que nos impiden ser y actuar como profetas… Algunas de estas preocupaciones y divisiones podrían ser:

•      Un ego engrandecido que no nos deja escuchar y ser fieles a lo que Dios nos pide,

•      Vacíos que no hemos sanado y que nos llevan a ser personas terribles con disfraz de buenas,

•      Una ambición de poder que no nos lleva a servir sino a servirnos,

•      Heridas emocionales,

•      Divisiones internas que nos hacen querer algo y, al mismo tiempo, boicotearnos,

•      Etc.

A veces nos encontramos queriendo hacer el bien, pero desde nuestras partes no resueltas o desgastándonos en luchas internas… Y nos falta la “autoridad” de habernos construido a la luz del Dios de Jesús y, por eso, no podemos ser congruentes para seguir a Dios y servir a nuestros hermanos… ¿Descubro que tengo algo de esto? ¿Qué otras incongruencias capto en mí?

La realidad siempre nos pone a prueba… ¿Somos los profetas que se requieren? ¿Soy como Jesús que hablo y actúo con autoridad?

TE PROPONEMOS LOS SIGUIENTES EJERCICIOS PARA QUE TE ENCUENTRES CON DIOS DURANTE LA SEMANA:

1.     Te invitamos a revisar tu “estilo” de autoridad con las personas que tienes a tu cargo.

Escribe cinco indicadores de que sí tienes verdadera autoridad.

¿Cómo es mi congruencia para poder enseñar?  ¿En qué cosas sí soy congruente y en qué cosas no?

¿Realmente tengo autoridad (exousía) o sólo tengo poder (dynamis) y abuso de él?

2.     Procura leer algún buen artículo relacionado con tu fe en base a tus necesidades, inquietudes y tareas, recordando que te estás formando como profeta… (Recomendamos los últimos escritos del Santo Padre).

3.     En la Iglesia no puede haber autentica autoridad sin espiritualidad.  Para que vayas desarrollando más tu espíritu, te sugerimos…

•      haz espacios de silencio para escuchar a Dios con docilidad y sin divisiones ni pre-ocupaciones;

•      contacta con la naturaleza, por ejemplo: arregla plantas y hazlo de manera consciente, visita un lugar de la naturaleza (al menos un vivero) y descubre al Creador a través de las creaturas…

•      contempla un amanecer o una puesta de sol sin hacer nada más;

•      haz manualidades artísticas;

•      escucha música que te eleve el espíritu;

•      descubre a Dios en tu prójimo;

•      ayuda a alguien a liberarse de interpretaciones erróneas o limitadas sobre a fe;

•      registra en tu cuaderno tus descubrimientos y avances en el área espiritual; etc.

•      finalmente, lleva todo esto a tus diálogos con tu amigo Jesús… Si puedes, visítalo en la capilla del Santísimo para hablar con Él de este proceso de liberarte de las limitaciones, las divisiones internas y la opresión del mal para convertirte en su oyente/moldeable y en su profeta…

@arquimedios_gdl

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