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AUGUSTO CHACÓN BENAVIDES
DIRECTOR EJECUTIVO DEL OBSERVATORIO
CIUDADANO JALISCO CÓMO VAMOS A.C

Hagamos cuentas, expresión que escuchamos en la familia, en el mercado, en una empresa. Generalmente se refiere a dinero, aunque de unos años a la fecha se hacen cuentas, como si de negocio se tratara, de los crímenes cometidos; aunque, es entendible, de algún modo hay que medir.
Pero si nos detenemos a considerar el empleo del enunciado para valorar los delitos contra la vida, resulta un tanto chocante convertir el dolor, el miedo, la perversidad requerida para matar a alguien, en números; los cercanos a las víctimas, fueran éstas quienes fueran, pasan por una conmoción espiritual y física que nuestra especie no solía obviar, atender su sufrimiento individualizado es lo que nos hace ser humanos, o sea, solidarios, capaces de la compasión, de sentir pena, ternura e identificarnos con los males de alguien.

Otro rasgo humano es la adaptación al medio; a la compasión nos mueven muchas situaciones cotidianas, sin embargo, la repetición de éstas amortigua la intensidad de la sensación que, no obstante, se exacerba cuando lo que sucede sale de lo esperado; por ejemplo, lo que pasó a los cinco jóvenes de Lagos de Moreno y el video que removió brutalmente las conciencias adormecidas. Cinco se forma por la adición de individuos, en donde uno representa un absoluto precioso, por lo que es y por aquello de lo que es parte: una familia, una comunidad, un pasado y un porvenir, con sueños, compartidos e íntimos.

Todo quedó súbitamente trunco, también nuestro manso aclimatarnos. El cinco, o el cien, termina por ser poco, casi nada, frente a esa unidad; lo sabemos, lo sentimos, pero frente a la violencia que no cesa, nos refugiamos en la aritmética: hacemos cuentas con el deseo primitivo de que, si hoy fue cinco, mañana sea tres y a esperar que el seis o el veinte no lleguen.

Mientras, las y los responsables de la seguridad, con parsimonia de tenderos, suman y restan para hacer cuentas de su trabajo, y así, la vida, las vidas difuminadas en la estadística.

Jalisco Cómo Vamos y el Instituto de Información Estadística y Geográfica (IIEG) del Gobierno del Estado, con datos que mensualmente provee la Fiscalía, muestran las cifras de varios delitos y de la incidencia delictiva total, el ejercicio parte de 2017. En noviembre de ese año hubo 149 víctimas de homicidio doloso, en julio de 2023, 135. Entre una fecha y otra la cantidad más alta se agregó en enero de 2020, 338, la más baja en enero de 2018, 132; en medio vemos: 263, 153, 240, etc.

Si observamos la gráfica*, parece un electrocardiograma: línea quebrada de un corazón que no encuentra el paso para que la sangre, la paz, circule según nuestros anhelos.

Si el fin es llevar las cuentas: en Jalisco, 13,671 víctimas de homicidio doloso en setenta meses. ¿Son muchas, son pocas? Desde cierta óptica, innumerables, pues el número total es inútil, hay que considerarlas de una en una. En cambio, desde la ladera del gobierno sugieren: podrían ser más, gracias a su intervención no son tantas.
Desde la perspectiva institucional hay otro balance: esa cantidad, contrastada con la de sentencias por haber matado a alguien, demuestra que una ley no escrita se ha impuesto: asesinar es método tolerado por las autoridades para dirimir las diferencias.

https://iieg.gob.mx/plataforma_seguridad/#/plataforma
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Cualquier persona puede desaparecer en Jalisco

ALEJANDRA NUÑO RUIZ VELASCO
DIRECTORA DEL CENTRO UNIVERSITARIO POR LA
DIGNIDAD Y LA JUSTICIA FRANCISCO SUÁREZ SJ,
DEL ITESO

Este mes nos ha conmocionado por la desaparición de los hermanos Luis Alberto y Briam Alexey Moncayo Merino en Puerto Vallarta; de las hermanas Marisela, Rosa Olivia y Adriana Saucedo Zermeño y su amiga Beatriz Hernández Martínez en Encarnación de Díaz; y de Uriel Galván, Dante Cedillo, Diego Lara, Roberto Olmeda y Jaime Martínez en Lagos de Moreno.

No importa si eres ama de casa, estudiante, turista, migrante, policía o funcionario judicial.
No importa la edad; si tienes profesión o no. Tampoco importan la hora o el lugar: actualmente, cualquier persona puede desaparecer en Jalisco.

Esta afirmación aplica prácticamente a todo el país. Para el 20 de agosto, el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas contaba 110,964 personas con esa calidad en México. Por entidades, Jalisco encabeza el deshonroso primer lugar con 14,890 personas desaparecidas.

El 30 de agosto conmemora a las víctimas de desaparición forzada en el mundo. Sin embargo, un hecho pocas veces recordado en nuestro país fue el ocurrido el 28 de agosto de 1978, cuando un grupo de valientes personas, en su mayoría madres y esposas de detenidos-desaparecidos, se congregaron en la Catedral Metropolitana donde anunciaron una huelga de hambre para exigir la aparición con vida de sus familiares. Eran 84 mujeres y cuatro hombres, enfrentándose a las amenazas de los más letales aparatos de seguridad del Estado.

A 45 años de ese histórico momento, nuevamente acuden las personas a recintos religiosos para implorar encontrar a sus seres queridos.
Recientemente, la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción en Lagos de Moreno se iluminó con veladoras de cientos de personas unidas en oración por los cinco jóvenes desaparecidos y por la pacificación de la región.

Todas las personas tenemos derecho a la seguridad, donde la paz no sea la excepción.
Indiscutiblemente, las primeras llamadas a enfrentar esta problemática son las autoridades, adoptando una política de prevención y erradicación, según recomendó el Comité contra la Desaparición de la ONU luego de su visita a México en 2021.

También se debe pensar en una diversidad de acciones a corto, mediano y largo plazo. Es fundamental la coordinación entre autoridades de los tres niveles de gobierno, tanto para acciones reactivas de búsqueda como para articular una política de seguridad basada en diagnósticos certeros que identifiquen las causas de las desapariciones y de otros delitos de alto impacto.
Es imprescindible contar con recursos materiales y humanos suficientes, así como con marcos normativos armonizados, tarea incumbente al poder legislativo.

Asimismo, es necesario el monitoreo de los órganos autónomos de derechos humanos y el actuar diligente de las fiscalías y el poder judicial para abatir la impunidad reinante que sigue permitiendo que se cometan estas atrocidades sin que haya consecuencias.

Pero también debemos entender que esta realidad no cambiará sin nuestro involucramiento. La paz y la esperanza la construimos diariamente con nuestras acciones.

Unidos ante el dolor
Los tres niveles de Gobierno están rebasados por la inseguridad

JORGE CARRILLO SÁNCHEZ

Se repite la historia, ahora son cinco jóvenes del municipio de Lagos de Moreno los que están desaparecidos, cinco familias con el corazón roto que solo piden sean localizados, ellos los esperan con vida, aunque la desesperación les ha hecho decir “que los entreguen…como estén”.
Por ello nos dimos a la tarea de platicar con Héctor Rodolfo Flores, Fundador del Colectivo Luz de Esperanza, quien nos comparte, cómo desde los colectivos sin importar el nombre o el lugar pueden acompañar a estas familias, los procesos que deben de seguir ante una desaparición colectiva y si el proceso es diferente cuando se trata de una sola persona.
Héctor Rodolfo nos comparte la preocupación que tienen ante esta ola de inseguridad que estamos viviendo como colectivo y como familiares de desaparecidos.

“Es alarmante saber que las desapariciones de jóvenes estén sucediendo con más frecuencia, lo que deja ver que los tres niveles de Gobierno están siendo rebasados por la inseguridad”

”Desgraciadamente los colectivos, las víctimas, no vemos para cuando vaya a terminar”

EL PROCESO PARA DENUNCIAR UNA DESAPARICIÓN MASIVA

Esto nos toma a todos por sorpresa, las familias en ese momento no pensamos con claridad y es aquí cuando los colectivos podemos apoyar para tratar de dar un poco de tranquilidad y guiar a las familias en lo que tienen que ir haciendo, porque realmente la autoridad no te ayuda en irte guiando paso a paso.
Muchas familias desconocen que hay una comisión de búsqueda, una comisión de víctimas, los colectivos podemos apoyar a las familias para dar un poco de piso y saber qué hacer.

Cada familia debe ir interponiendo su denuncia y las carpetas se suman y quedan integradas en una sola carpeta si tienen que ver los hechos.
Depende mucho de cómo se dan las desapariciones para que se integren en una sola carpeta, pero generalmente no pasa esto.

ERRADICAR LA REVICTIMIZACIÓN
Ésta desaparición colectiva, nos recuerda el caso de los ocho jóvenes desaparecidos de un centro de operaciones en Zapopan que terminaron siendo re victimizados luego de que las investigaciones arrojaron qué tipo de llamadas se realizaban en el call center donde trabajaban.
Y es que justamente a raíz de la desaparición de Dante, Diego, Roberto, Uriel y Jaime, se señala que dos de los jóvenes fueron contactados por un centro de operaciones vinculados al crimen organizado.
Otro hecho que re victimizó no solo a uno de los cinco desaparecidos de Lagos de Moreno, sino a toda su familia fue la circulación de un vídeo donde se aprecia que él ataca brutalmente a uno de sus compañeros, pues los comentarios como “Él no debe ser buscado” comenzaron a circular.
Por ello el fundador del Colectivo Luz de Esperanza hace un llamado para que desde casa entendamos que nadie merece ser desaparecido y que muchas veces las víctimas son obligadas a cometer estos atroces actos.
“Antes de juzgar a una persona que no sabemos si hizo algo o no, primero hay que encontrarlo y ya después juzgamos. Es necesario recalcar esa cultura de la paz y del respeto que como sociedad debemos dar a los derechos humanos; por ello es importante que nosotros como colectivos fomentamos esta cultura de la no re victimización, de la paz”. Comentó nuestro entrevistado.
UNIDOS ANTE EL DOLOR
“Nosotros como colectivo damos asesoría independientemente si pertenecen o no a algún colectivo, por eso es la razón de existir del colectivo, de ir sumando, de ir apoyando, no importa su condición, pues todos necesitamos de unidad para poder exigir la presentación en vida de nuestros desparecidos”, refirió Héctor.
El colectivo Luz de Esperanza manda el siguiente mensaje a estas cinco familias:

“Mucha fortaleza, estamos con ustedes y desgraciadamente nos unen situaciones similares, estamos en busca de nuestras familias, lo que podamos hacer por ellos, cuentan con nosotros…Que Dios los bendiga y les de fuerza para seguir en ésta búsqueda”.

Autoridades indiferentes ante desapariciones: Cardenal Robles

NORMA ANGÉLICA TRIGO

Es momento de que la sociedad, autoridades y todos los involucrados en el bien común nos preguntemos qué queremos para los jóvenes en el presente y futuro, señaló el Cardenal José Francisco Robles Ortega.
Lamentó la desaparición de cinco jóvenes en Lagos de Moreno y todas las desapariciones forzadas que se dan en el país, ante la indiferencia de las autoridades.
“En las nuevas generaciones está el futuro inmediato de nuestra sociedad y de nuestra patria, qué queremos para nuestros jóvenes y qué vamos a hacer para protegerlos de las garras de tanta maldad que se ha establecido, se ha empoderado en todas las instancias de nuestro país, en todos los estados, en todos los gobiernos que está infiltrada esta maldad y a veces vemos mucha indiferencia por parte de quienes debieran protegernos y proteger a las nuevas generaciones. Entonces esto merece una reflexión más amplia, un análisis más profundo y sobre todo una toma de medidas y decisiones más firmes en orden a salvaguardar el tesoro de nuestros jóvenes”.
Dijo que constantemente se ven enfrentamientos, desapariciones, ejecutados, y estos delitos inmiscuyen a los tres órdenes de gobierno.

“Tristemente la obviedad es que el crimen está bien posicionado en cada uno de esos niveles”.

El Arzobispo de Guadalajara enfatizó que el clima de inseguridad que estamos viviendo no disculpa a ninguno de los niveles de gobierno.

IMPUNIDAD PROVOCA MÁS DELINCUENCIA
El Cardenal tapatío, dijo que la delincuencia sabe que existe impunidad en el país y por eso actúan sin respeto a la ley. “Hay complicidad, hay impunidad, incluso, hay protección”. Ejemplificó la explotación de la madera que está en manos del crimen organizado y los cargamentos se realizan delante de autoridades como la Guardia Nacional y la Policía Estatal. “Se dan cuenta y se hacen disimulados y hay una protección”.

“No es cosa de pasarse la responsabilidad, como se dice coloquialmente echarse la bolita, es cosa de enfrentar con toda la autoridad de la ley lo que está pasando, de otra manera no se va a componer esto, insisto, que se pregunten todos los niveles (de gobierno) y nos preguntemos todos, qué esperamos y qué queremos para nuestros jóvenes”.

REFUGIO EN LA FE
El jerarca católico recalcó que la gente manifiesta su religiosidad con una muestra de fe y esperanza en medio de su dolor, por eso se realizan jornadas de oración y se reúnen afuera de las parroquias como fue el caso de Lagos de Moreno.
“Es un recurso en su dolor, en su incertidumbre, en su desamparo acudir a lo que su fe les ha consolado y les ha fortalecido siempre… es gente religiosa siempre”.

Este domingo 27 de agosto se realizará una caminata al Santuario de los Mártires donde se oficiará una Misa en memoria por las personas desaparecidas.

Nos quieren robar la esperanza

PBRO. ERNESTO HINOJOSA DÁVALOS

El Papa Francisco en la exhortación apostólica Evangelii Gaudium ante el abandono generalizado de los valores cristianos y una realidad adversa para la vida, la fe, la familia y la sociedad nos anima diciendo: “No nos dejemos robar la esperanza”.
Tarea que parece difícil cuando la realidad es completamente contraria, en el día a día es imposible sustraerse a las cada vez peores noticias de lo que sucede en nuestro entorno.

La violencia completamente irracional, bruta y bárbara asemeja a una conducta pre civilizada, de horda; la autoridad, de todos los niveles, completamente superada, coludida u omisa, y en el colmo del cinismo indiferente e indolente haciendo burla de la desgracia ajena.

El crimen organizado sin escrúpulos ni muestra de la más mínima humanidad ni compasión. Y la sociedad, asustada, aletargada creyendo que mientras no le pase de manera personal entonces no existe el problema, el detalle es que cada vez son más las víctimas, se cuentan por ciento de miles.

Y ante este terrible panorama encontramos un mandato evangélico: “No pierdan la paz ni se acobarden” (Jn 14, 27).
No, no es una frase alentadora que promete un bien en la otra vida o un consuelo efímero en la desgracia. Es una toma de conciencia no solo de la maldad y el riesgo que corremos, sino de la necesidad de ser valientes y asumir con coraje la responsabilidad que tenemos de hacer presente el Reino de los Cielos que es justicia y paz.

“Palabras que nos llenan de esperanza y nos llevan a ser sensibles frente a la situación actual y no quedarnos cruzados de brazos ante los problemas que afectan a todos”, diría el Papa Francisco a nuestros obispos el no tan lejano 13 de febrero del 2016 en su visita pastoral a nuestro país.

La indignación no es suficiente, tenemos que pasar a la acción que se abra a la esperanza y dé a luz compromisos muy concretos para transformar nuestra realidad lacerante en condiciones más humanas. Ha llegado el momento de preguntarnos ¿De qué forma voy a involucrarme para que las cosas cambien para bien? Mi identidad cristiana y mis compromisos bautismales me demandan ¿De qué manera contribuiré para transformar esta realidad para vivir en un ambiente de justicia y de paz?
No podemos esperar que los políticos, la autoridad o los partidos políticos resuelvan los problemas, son entidades que se han quedado atrás, superadas, obsoletas e incapaces de sobra evidenciadas. Ha llegado la hora que los ciudadanos tomen las riendas de su propio destino, el momento para abandonar la anodina indiferencia de dejar que otro resuelva el problema.
La ciudadanía organizada es la verdadera fuerza que mueve al país, la única capaz de lograr cambios sustanciales en las leyes y en la sociedad. El Papa Francisco lo dice de manera asertiva:

“Una auténtica fe, que nunca es cómoda e individualista, siempre implica un profundo deseo de cambiar el mundo, de transmitir valores, de dejar algo mejor detrás de nuestro paso por la tierra”.

La tragedia de Lagos de Moreno

JORGE ROCHA
ACADÉMICO DEL ITESO

La violencia y la inseguridad sigue siendo el gran flagelo del México y el Jalisco de hoy. A pesar de los discursos donde una y otra vez la clase política afirma que estamos mejorando en esta materia, la terca realidad los desdice y nos muestra que las estrategias de seguridad, hasta ahora implementadas, están muy lejos de otorgar los resultados que la ciudadanía demanda y por los cuales votaron por ellos.
El último hecho que consternó al país y a Jalisco es la desaparición de cinco jóvenes en el municipio de Lagos de Moreno, en la región de Los Altos.
A pesar de las indagaciones de las autoridades estatales y de distintos hallazgos hecho hasta el momento, no se ha confirmado si algunos restos humanos encontrados en estas búsquedas pertenecen a estas personas y por lo tanto los protocolos de búsqueda de personas siguen activos. En redes sociales se filtraron imágenes y videos donde presuntamente aparecen los cinco jóvenes torturados y donde se sospecha que muestran los métodos utilizados por la delincuencia organizada para reclutar personas para que trabajen en sus filas.
A la par de esta situación, se han dado manifestaciones en el municipio para condenar los hechos y exigir la aparición de los cinco jóvenes.

Por otra parte, se generó un gran revuelo por una supuesta burla del presidente López Obrador por este caso y por la postura del gobierno del estado de Jalisco de que los delitos perpetrados por la delincuencia organizada son del fuero federal.
Todas estas polémicas políticas sólo incrementaron el dolor y la angustia de estas familias.

Más allá de todo lo que se ha generado al respecto de este lamentable caso, comparto algunas reflexiones al respecto:

  1. Se re-confirma que son las y los jóvenes los más expuestos a este tipo de
    violencias, en el caso de las mujeres para involucrarlas en negocios de trata de personas y en el caso de los hombres para reclutarlos en las filas de la delincuencia organizada. Resulta profundamente doloroso y preocupante que estas tendencias continúen porque es atentar contra el futuro de las comunidades en México. Poco estamos haciendo para contener este tipo de envestidas de la delincuencia en México hacia este sector de la población.
  2. También desde hace tiempo el territorio conformado por los Altos de Jalisco y algunos municipios de Guanajuato han sido presa de una violencia sostenida, no sólo por desaparición de personas, también por homicidios dolosos.
    No es gratuito que estas dos entidades mantengan desde hace tiempo niveles elevados de violencia de alto impacto.
    Parece que ya es urgente una estrategia contundente de “recuperación” de estos territorios donde confluyan distintos órganos de gobierno.
  3. Hace tiempo en aras de clarificar deberes en el andamiaje jurídico en materia de seguridad se definieron ámbitos y niveles de competencia delimitados y supuestamente complementarios en esta agenda, sin embargo parece que este diseño institucional ya se convirtió en un obstáculo, ya que permite que con mucha facilidad los distintos órdenes de gobierno de deslinden de problemas y utilicen la estrategia de “echar la bolita a otros” y por lo tanto que los gobernantes no asuman lo que les toca hacer en problemas con alta complejidad como son los asuntos de seguridad.
    Parece que hoy es necesario poner esto en cuestión para generar mandatos más claros de deberes y competencias complementarias.
  4. Lo sucedido en Lagos de Moreno nos obliga como sociedad a no normalizar la violencia, es imprescindible seguir exigiendo que la paz llegue a México y a Jalisco, ahora más que nunca podemos claudicar en esta demanda. De no hacerlo nos estaremos condenando a perpetuar estas tragedias. A la par surge como una agenda impostergable alentar todos los procesos de pacificación en el país, hay que apuntalar todas las iniciativas que abonen a una cultura de paz, que en el mediano plazo comiencen a dar frutos.

PostData
La crisis política en Nicaragua es insostenible, el presidente Daniel Ortega emprendió una cruzada represiva hacia sus críticos, que lo llevó a incautar las instalaciones de la Universidad Centroamericana de Nicaragua, la UCA, que era administrada por la Compañía de Jesús, pero no sólo eso, los jesuitas que trabajaban en esta institución fueron despojados ilegalmente de la casa donde vivían. Esperemos que la presión internacional lleve a que este gobierno autoritario no continúe con estas acciones de represión.

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