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Fosas clandestinas y desapariciones en Jalisco

En Jalisco de acuerdo al portal de SISOVID, al 31 de enero de 2022 existe el reporte oficial de 11,180 personas desaparecidas, de las cuales 9,878 son hombres y 1,302 mujeres.

Alejandra Lozano Saldaña

“Antes veía las noticias y cuando escuchaba, que buscaban a los desaparecidos, decía ‘hay que feo’, ahora te digo que es lo peor que uno puede vivir”. Esto es algo de lo que nos compartió la señora Monserrat Zamora, mamá de Yesui Rogelio Hernández Zamora, quien desapareció el 3 de noviembre de 2021.

Con paso firme, portando un cartel con los datos de su hijo, una gorra en la que se podía leer “todos somos Yesui”, una camisa que al frente tenía
la foto de su hijo, y por la parte trasera un mensaje contundente de búsqueda: “no tengo miedo”, Monserrat salió a caminar a la marcha que el colectivo “Luz de esperanza” convocó el pasado 8 de febrero, partiendo de la glorieta de los Niños Héroes, también conocida como de los desaparecidos, y culminando en Palacio de Gobierno, con el objetivo de exigir a las autoridades avances en todas las investigaciones que se tienen por desapariciones, forzadas. “Tú me puedes ver ahorita tranquila, pero no sabes cómo me encierro en mi cuarto por las noches a llorar por mi hijo. Si pudiera, dejaría de trabajar para dedicarme de lleno a buscarlo, pero ¿qué hago?, tenemos un negocio y trabajan 6 personas conmigo, no me puedo ni las puedo dejar sin trabajo”.

Marcha del 8 de febrero, Colectivo “Luz de esperanza”


Yesui es el mayor de 3 hijos, tiene 24 años, es padre de familia, y cuando su comunidad se enteró que estaba desaparecido su reacción fue de asombro, algunos de solidaridad y para otros de silencio. La vida de la familia Hernández Zamora cambió, cuando su hijo mayor, Yesui, salió de casa de sus padres para dirigirse a su domicilio por ropa para el día siguiente salir a trabajar.

“Todo el día estuvo en la casa, salió como a las 10:30 p.m, en el vehículo que tenemos, la distancia en carro entre su casa y la mía es de 8 minutos, vivimos en el fraccionamiento de Los Agaves, en Tlajomulco de Zúñiga, vi pasar las horas, se hicieron las doce de la noche y no llegó. Mi esposo pensó que había decidido quedarse a dormir en su casa. Por la mañana seguí sin saber nada de él, le marqué a mi hermana que es su vecina y esa repuesta fue la que cambió mi vida, me dijo que sí lo había visto llegar y salir nuevamente…, pero él ya no regresó”.
GRITO DE AYUDA
“Hijo, escucha, tu madre está en la lucha” y “Únete, únete… que tu hijo puede ser”, son las consignas que a todo pulmón se gritaban durante la caminata a una sola voz…, ese grito que viene acompañado de dolor.

Monserrat interpuso la denuncia por desaparición el cinco de noviembre, “lo tratan a uno bien, porque te acompañan en tu dolor”…, pero la investigación en fiscalía la iniciaron en el fraccionamiento el veintiocho de diciembre, mes y medio después de la desaparición de mi hijo”.

Nos compartió que durante el proceso de investigación le han preguntado si sabe cuál puede ser la posible causa de la sustracción, e incluso le han preguntado en tono de advertencia: “¿no le molesta si investigamos qué tipo de persona era su hijo?”. Solicitó las cámaras del C4, ubicadas en
la esquina de la vivienda de su hijo y solo existen grabaciones del uno y dos de noviembre, no existen videos del día de la desaparición, convirtiéndose
en ésta la única prueba que actualmente tienen las autoridades.

Mi hijo, que sin conocerte, si te veía con una llanta ponchada, se paraba y te ayudaba; mi hijo, que si iba pasando y alguien le pedía un taco se lo daba, ése es mi hijo, con lágrimas y la voz entrecortada, Monserrat lo describía.

FAMILIA UNIDA
Han sido tres meses de incertidumbre, de intentos de extorsión, donde se le
ofrece supuesta información sobre el paradero de su hijo. La familia Hernández Zamora siempre ha sido unida, y en este momento de dolor lo están más, pues Monserrat comparte que, gracias a la red familiar que tiene en esta búsqueda por Yesui, le han dado la fuerza que necesita para seguir juntos, en pie de lucha y gritando su nombre hasta encontrarlo.

Familia de Yesui Rogelio Hernández Zamora

LAS DEFICIENCIAS DE LAS AUTORIDADES
El corazón de Monserrat pide a gritos que su hijo aparezca vivo, que llegue a casa por su propio pie, pero también es consciente de que puede recibir una llamada por parte del SEMEFO. El seis de noviembre acudió al Instituto
de Ciencias Forenses para extraer una prueba de ADN y cotejar con el banco de datos, en caso de que el cuerpo haya sido recuperado o pueda aparecer.

“Tienen máquinas para hacer la prueba de ADN, a mí me tomaron la muestra tres días después de la desaparición de Yesui, es fecha que no sale el resultado, porque dicen en el Instituto que las máquinas no sirven y que llevan un orden y están en el año 2019 […] ¿Cuándo cree que me va a tocar? En el último mes he visto cuerpos calcinados, irreconocibles […] ¿Cómo vas a saber si uno de esos es tu hijo? Si no hay prueba de ADN o me va a tocar hasta dentro de tres años”.

“Familiares de los desaparecidos reconocen que la responsabilidad no es
completamente de Ciencias Forenses, pues ellos dependen de que el Gobierno del Estado destine presupuesto para la reparación del equipo necesario para dar agilidad al cotejo de ADN.
“Cada semana voy a SEMEFO, ahí te tratan bien, pero te encuentras tantas
mamás, tantas familias que están en la misma situación, platicas, lloras y te
desesperas. Yo tengo tres meses, pero hay quienes tienen años buscando a sus hijos”.

EL COSTO DE LA BÚSQUEDA
Mientras continuaba la marcha, Monserrat, acompañada de su familia, entregaban paletas y botes de gel antibacterial con una pequeña calcomanía del rostro y nombre de su hijo; mientras, al fondo, seguían resonando las consignas de hombres y mujeres “por qué los buscamos, porque los amamos”.
El hecho de salir a pegar volantes con la información de las víctimas, de
generar lonas, es una inversión económica que, lamentablemente, muchos
familiares ven complicado costear, lo que genera que la búsqueda sea pequeña e, incluso, se limiten a solo esperar resultados por parte de las autoridades.

LA REVICTIMIZACIÓN
Cuando escuchamos la palabra “revictimización” creemos que solo le compete a las autoridades, pero la realidad es que en ocasiones nosotros, como sociedad, caemos en este ejercicio al emitir comentarios como “en algo andaba”, “quizá era un delincuente”, o “en algo estaba metido”.
Por ello, los familiares piden respeto, apoyo y empatía en su dolor, piden que la sociedad se una a este grito de ayuda, porque como ellos dicen “hoy por mí, mañana por nadie”.
“A estas alturas, lo que quiero es encontrarlo, me gustaría vivo, como a todas, quisiera que llegara solo, caminando, pero si no se puede y tengo que encontrarlo en una fosa o no sé dónde, con que lo encuentre. Hijo, si tú me estás viendo, tú sabes que te quiero, que te extraño y que nos haces falta a todos”, concluyó Monserrat, mientras limpiaba sus lágrimas y continuaba caminando.

Te invitamos a escanear este Código QR y ver el video de esta investigación.

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