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“Por favor: no se olviden de rezar por mí” nos pide siempre el Papa Francisco para que el Espíritu Santo no deje de acompañarlo en su tarea de enseñar al pueblo de Dios.

Pbro. Adrián Ramos Ruelas

El 22 de febrero celebramos la fiesta litúrgica de la Cátedra de San Pedro. Si bien es cierto que el maestro para todos los cristianos es Cristo, es cierto también que Cristo Jesús delegó a Pedro, su vicario en la tierra, la misión de enseñar y confirmar a sus hermanos en la fe. Y Pedro, el Papa, cuando habla ex cathedra (desde la cátedra o la sede -silla reservada en la Catedral), lo hace asistido con la luz del Espíritu Santo sin temor a errar. El Espíritu Santo lo conduce y nos conduce a la Verdad plena.

Misión que viene de lo alto

El texto que realza la persona de Pedro en el cumplimiento de su misión especial es Mt 16,18: “Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella”. El padre José Luis Martín Descalzo afirma que Jesús hablaba sin rodeos de su proyecto de construir una comunidad organizada que continuaría después de él y que sería tan sólida que ni las fuerzas del mal coligadas podría contra ella.

La enseñanza del Papa

Sin embargo, el texto que más se refiere a la calidad y primacía de su enseñanza parece ser Lc 22,31-32. Ahí, poco antes de la pasión del Señor, Pedro recibe una fuerte profecía:

“Simón, Simón, mira que el demonio anda en torno a ustedes para cribarlos como se criba el trigo; mas yo he rogado por ti, para que tu fe no desfallezca. Y tú, cuando te conviertas, confirma en ella a tus hermanos”.

Un hombre frágil

Y donde vemos la acción poderosa de la gracia sobre la flaqueza humana manifiesta en la negación de Pedro, es en la escena de la aparición de Jesús a orillas del lago de Tiberíades (Jn 21). Ahí Jesús hace confesar por triple ocasión a Pedro el amor que le tiene y le termina diciendo a cada declaración:  “Apacienta mis corderos… apacienta mis ovejas”. Sin duda, se refiere al pastoreo que hará como primero entre los apóstoles, cuyo magisterio tendrá la asistencia del Espíritu Santo que es el Espíritu de amor que lo acompañará en la misión de guiar enseñar al pueblo de Dios dándole alimento sólido y delicioso.

¿Qué podemos aprender de Pedro?

  1. Su humildad. Aceptó su entera humanidad con todos sus defectos. Lloró con sinceridad cuando negó por triple ocasión a su Maestro.
  2. Su valentía para confesar a Cristo sobre todo después de la Resurrección.
  3. Su amor sencillo y fiel hasta la muerte en cruz.

@arquimedios_gdl

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