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LUPITA VENEGAS
PSICÓLOGA

LUPITA: He sido muy explosiva en casa con mi esposo y mis hijos. Me enojo por todo, exploto fácilmente.
Me doy cuenta de que debo cambiar, pero no puedo. Me preocupa porque ellos se desesperan conmigo y vivimos en un ambiente de agresión todos los días.

Ma. Pilar F.

HERMANA MÍA, PILI: “Para quienes piensan, la vida es una comedia; para quienes sienten, la vida es una tragedia”.
Daniel Goleman, en su famoso libro “La inteligencia emocional”, nos habla del funcionamiento de una
mente racional y una emocional en cada uno de nosotros. La primera hace operaciones complejas de análisis, reflexión y meditación de nuestros actos; la segunda no, es una especie de cerebro primitivo que nos lleva a actuar de inmediato con el fin de protegernos de peligros inminentes.

Cuando estamos irritables y explosivos, es que, de alguna forma, nuestro cerebro capta señales de
peligro y reacciona protegiéndose con el ataque o la huida.

Una persona es inteligente emocionalmente, cuando se hace consciente de sus propios sentimientos, reconoce los de los demás, se auto motiva para elegir sabias respuestas, evitando lastimarse y lastimar a otros. ¿Podemos todos manejar nuestras emociones? La respuesta es sí. Poniendo la voluntad y practicando.

Cuentan que un samurai se acercó a un sabio para pedirle que le explicara el Cielo y el infierno; el sabio
respondió descortésmente: “No tengo tiempo de atender a personas como tú, déjame tranquilo y
retírate”. El joven, sorprendido y herido en sus sentimientos, sacó su espada advirtiendo al sabio que podría matarlo por su desdén.
Ante esta actitud, el sabio expresó: “Eso es el infierno”. El agresor, entonces, cayó en cuenta de que
había dejado crecer la ira en su corazón, y enseguida se postró ante el maestro pidiendo una disculpa
sincera, a lo que el sabio dijo: “Y esto, ¡es el Cielo!”.

Debemos advertir que entre estímulo y respuesta hay una pausa en la que podemos reflexionar, preguntándonos ¿por qué me molesta esto?, ¿qué es lo que duele a la otra persona?, ¿cuál será mi mejor reacción?
Es importante dialogar en familia, escuchar con sincero deseo de entender al otro. Revisemos en nuestro pasado las razones por las que nos sentimos amenazados o en peligro.

Hay experiencias que nos predisponen a estas actitudes defensivas, que tanto daño hacen a las relaciones interpersonales. Platicar tranquilos y dialogar con empatía, son prácticas necesarias que desarrollan inteligencia emocional desde casa.

@arquimedios_gdl

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