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Cómo se vive la Sinodalidad

María de la Defensa Michel, Vicaría de Pastoral

Vengo de una familia muy numerosa, 14 personas; 12 hermanos y mis papás. La hora de la comida era todo un ritual, podríamos faltar en otros momentos, pero no en ese. Ahí se pretendía que los encuentros fueran espacios propicios para escucharnos, para compartir nuestra vida, sentimientos, sueños y proyectos, pero la verdad era difícil lograrlos: las bromas, los gritos, los alegatos, las solicitudes de que te pasaran las tortillas o el pan y muchas veces algún pleito que mis papás controlaban en seguida, impedían que el objetivo de comunicación se cumpliera al cien por ciento.

Sin embargo la alegría, el buen humor y la fraternidad se daban en medio del delicioso sabor de la comida preparada por mi mamá. Ahora, añorando esos momentos de encuentro familiar, nos damos cuenta que de un modo o de otro nos entendíamos y aún más, nos amábamos entrañablemente.

El Papa Francisco invita a toda la Iglesia a interrogarse sobre un tema decisivo para la vida y la misión de la Iglesia y también sobre la vida y misión de cada uno de nosotros los bautizados: «La palabra “sínodo” contiene todo lo que necesitamos entender: “caminar juntos” (…) Caminar juntos, laicos, pastores, obispo de Roma, es un concepto fácil de expresar con palabras, pero no es tan fácil ponerlo en práctica» (50 Aniversario del Sínodo de los Obispos, 17.X.2015).

La sinodalidad es pues, inherente a la naturaleza de la Iglesia, es un don y una tarea: es caminar juntos. Para lograrlo es necesario escucharnos unos a otros y juntos reflexionar sobre el camino recorrido y sobre cuáles son los procesos que pueden ayudarnos a vivir la comunión, a realizar la participación y a cumplir a la misión que el Señor nos ha encomendado. Precisamente es lo que nos proponen nuestros obispos para esta IX Asamblea Eclesial Diocesana de Pastoral.

Practicaremos la sinodalidad a través de la metodología de la planeación participativa, (método teológico pastoral) es decir: viendo la realidad con los ojos del Padre, juzgándola con los criterios del Hijo y actuando bajo el impulso del Espíritu Santo. De esta forma lograremos caminar en comunión, participación y en misión unidos a la Iglesia universal.

Escucharemos:

Como en la familia, es necesario escuchar y escucharnos; en la asamblea escucharemos a Dios orando con su Palabra y nos escuchamos unos a otros, para lograrlo tendremos un primer momento, que corresponde al método, “Ver la realidad con los ojos del Padre”. Ahí sondearemos que tan sinodales, misericordiosos y misioneros somos respecto a cada una de las periferias existenciales prioritarias. Enseguida compartiremos las respuestas de cada uno de los participantes.

Los que participaremos en la asamblea vamos en representación de algún grupo o sector de la Iglesia Diocesana, para luego compartirlo.

Discerniremos:

Como en la familia, es necesario pensar qué es lo mejor para todos; en la asamblea para lograrlo, después de “ver” nuestra realidad tendremos un segundo momento: “juzgar con los criterios del Hijo”.

Actuaremos:

Como en la familia, es necesario escuchar, pensar y luego actuar. En el tercer momento de la asamblea; “Actuar bajo el impulso del Espíritu Santo” tomaremos como referencia las etapas de la Gran Misión de la Misericordia para programar los próximos cuatro años.

Muchos años después, en mi familia seguimos caminando juntos, ahora ya como adultos que saben escuchar, pensar y actuar en bien de todos, es decir, amándonos, al pendiente unos por otros: ¡el método sí funciona!

@arquimedios_gdl

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