upc4

Jesucristo nos hace una pregunta muy seria e importante: ¿Quién es
Él para nosotros?
Cuando les hizo esta misma pregunta a sus Apóstoles, lo hizo en un
contexto de oración, y en este ambiente, el Señor consideró importante cuestionarlos sobre si ya habían descubierto su verdadera identidad.
En nombre de todos, Pedro (que se ve que ya tenía un liderazgo en el grupo de los Doce) le respondió: “Tú eres el Mesías de Dios”.
El Señor no niega que es el Mesías, pero no quiso que lo anunciaran, porque la mayoría de la gente tenía una idea equivocada del Mesías, esperando
que éste tuviera un poder terrenal por la fuerza de las armas y la guerra.
Jesús no quería que lo interpretaran así porque no era su destino como Mesías, al contrario, tenía que padecer, morir y resucitar. Por este camino tenía que aportar a la humanidad la verdadera y plena liberación con su Resurrección.
Jesucristo es un Mesías muy peculiar, muy especial, al que de una forma sencilla y humilde, pero honesta, le debemos responder ahora. Él nos dirige la pregunta: ¿Quién soy para ti? Es decir, nos pide que nos respondamos y le respondamos quién es Cristo. ¿Se trata de un personaje del pasado solamente?, ¿es alguien al que podamos comparar con otras personas
grandes de la historia?, ¿o quién es?, ¿qué tiene Jesús de especial para mí?

Esta pregunta es básica, porque de aquí depende la autenticidad de nuestro cristianismo, la calidad de nuestra fe, el compromiso de lo que creemos y la proyección que demos en nuestra vida de la fe que tenemos.

Porque si reconocemos que Jesús es Dios hecho hombre, muerto y resucitado por nuestra salvación, entonces podremos seguir su mandato.
Y aclara que si alguno quiere seguirlo, que no se busque a sí mismo, que no busque sus intereses, que no busque su fama, ocupar los primeros y más altos lugares por encima de la dignidad de los demás.

Si alguno quiere acompañarlo, que tome su cruz de cada día, es decir, la vida misma, con todo lo que ésta conlleva cada día: trabajo, cansancio, desilusiones, disgustos, problemas, enfermedades, carencias, crisis, etc., como viven la vida todas las personas.

De la respuesta que le demos a Jesús sobre quién es para cada uno, depende
cómo vamos a enfrentar la cruz de cada día, los problemas de la vida cotidiana.
El que busca todo egoístamente, procurando solo sus intereses por encima del bien de los demás, gasta su vida misma inútilmente, pero que el pierde su vida por su causa, ése la encontrará; encontrará el verdadero sentido de la vida diaria.
Que tenga sentido nuestra vida depende de quién es el Señor para nosotros. Nos debemos preguntar qué significa que crea en Él, que me llame
cristiano y me manifieste en la vida como tal. De estas respuestas depende
la calidad de nuestra vida cristiana.
Acojamos este reto que nos presenta Jesucristo, que le confesemos sinceramente su identidad para nosotros, y que, a partir del descubrimiento de su verdadera identidad, nos esforcemos por seguirlo en el camino que Él eligió, el del sufrimiento, para llegar a la plenitud de la vida.

Yo les bendigo en el Nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo.

@arquimedios_gdl

TE INVITAMOS A FORMAR PARTE DE LOS

Comunicadores Parroquiales

Los cuales promueven la Pastoral de la Comunicación en sus Parroquias

Dirección

"En la Iglesia tenemos urgente necesidad de una comunicación que inflame los corazones, sea bálsamo en las heridas e ilumine el camino de nuestros hermanos y hermanas"

Papa Francisco

Copyright @2023 – Todos los Derechos Reservados.