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I DOMINGO

¿Percibo las tentaciones como oportunidades para templarnos?

Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

¿QUÉ NOS DICE DIOS EN ESTE PRIMER DOMINGO DE CUARESMA?

Génesis 2, 7-9; 3, 1-7: En una antigua historia de carácter simbólico, el escritor sagrado dice que los hombres han sufrido siempre la tentación de querer ser como dioses, dueños absolutos de su propia vida y felicidad… Ésta sigue siendo la tremenda tentación del ser humano…

Salmo 50: Este salmo penitencial, atribuido a David que, lleno de confianza en la bondad/compasión/misericordia de Dios, reconoce y confiesa su pecado, también le pide ayuda para convertirse y vivir alabándolo alegremente…

Romanos 5, 12-19: Adán, representando a toda la humanidad, echó a perder la buena y recta relación con Dios, con otros seres humanos, con la naturaleza y consigo mismo… El Hijo de Dios, Jesucristo, vino a restaurar, por su obediencia a Dios, esta relación…

Mateo 4, 1-11: Jesús venció las tentaciones que se nos presentan a todos: caer en el encanto del placer sensible, de la vanagloria y del poder… Quien vence la tentación se capacita para servir…

REFLEXIONEMOS JUNTOS:

El hecho de que Jesús haya tenido tentaciones no deja de parecernos extraño… Pero… Sabemos que Jesús es verdadero hombre, descendiente de Adán, y, por lo tanto, susceptible de ser tentado… Y nos parece lícito preguntarnos: ¿Qué tipo de tentaciones podía tener el Hijo de Dios hecho hombre? Pues básicamente las mismas que cualquiera de nosotros: la tentación de satisfacerse buscando el placer sensible, la vanagloria y el poder…

En el Evangelio de hoy se nos presenta como un resumen de estas tentaciones antes de que Jesús inicie su ministerio, pero, es lógico suponer que estas tentaciones se le presentaron a lo largo de toda su vida, pues su vida, como la de todos nosotros, fue una continua lucha entre hacer el bien o dejar de hacerlo; entre hacer el bien de esta forma que exige esfuerzo o de aquella otra que resulta más fácil…

Además, en este resumen, se nos presentan las tentaciones en relación a la forma en que realizaría su misión… Él debió decidir (muchas veces) qué tipo de Salvador/Mesías quería ser, qué tipo de Dios quería presentarnos y qué tipo de hombre quería manifestar: Y decidió manifestarnos un Salvador muy humano, un Dios que no se deja manipular y un ser humano que no necesita manipular a Dios para alcanzar su plenitud…

Jesús no se decide por el camino fácil y que no exige esfuerzo, por lo que provoca placer inmediato, por lo que pide espontáneamente el cuerpo… No, porque Él sabía que la renuncia a sí mismo, el servicio esforzado y el amor que lo dona todo es lo que lleva a la plenitud de vida y al encuentro con Dios… ¿Soy consciente de que puedo decidir entre elevar o arrastrar mi espíritu?

Las tentaciones no son malas en sí, por el contrario, son oportunidades para templarnos y crecer…

Por eso el Espíritu llevó a Jesús al desierto… Nosotros también hemos de entrar en la soledad de nuestro interior y, en el silencio debemos decidir cómo servir a Dios y ayudar a nuestros hermanos… Sólo triunfa quien se esfuerza para sobreponerse a sí mismo y a las trampas y mentiras de Satanás… Por eso, en el Padrenuestro no le pedimos a Dios que nos quite las tentaciones, sólo que no nos deje caer en ellas…

Hemos de reconocer que todos nosotros tenemos impulsos naturales y fuertes que intentan imponérsenos.  Los impulsos están en nuestro interior, tan libres como Adán y Eva en el paraíso.  Pero llega un momento en nuestra vida que descubrimos que hay algo más, además de los impulsos, que necesitamos guiarnos por algo más alto; es como un despertar y, repentinamente, nos damos cuenta de que estamos desnudos… Los impulsos necesitan ser acompañados y dirigidos por nuestra capacidad de reflexión y nuestra espiritualidad.  Así descubrimos que somos más complejos y completos; no sólo biología, sino también mente y espíritu… Y, si queremos tener buena vida, nuestras partes deberán estar en constante diálogo y acompañamiento… Así el espíritu podrá honra al cuerpo y éste concretar y plenificar a aquel… El resultado es un ser humano integrado y ennoblecido.  Esta es la meta humana y cristiana… Aunque en realidad, nuestra vida está llena de tentaciones y, por eso, cabe preguntarnos: ¿dónde está el engaño de la tentación? ¿Cuáles son las consecuencias de caer en la tentación?

Veamos dos aspectos de nuestra vida en los que, sin conciencia ni reflexión, es muy fácil caer en tentación:

1.     Alguien que quiere más y más, y no se da cuenta de que ya posee lo suficiente ha caído en una inconciencia tal en la que hasta el placer se le ha vuelto vano; ya tenemos lo que necesitamos (y, tal vez, más), pero, como no nos damos cuenta de ello, nos sentimos insatisfechos…

2.     En otras ocasiones, cuando queremos evitar las sensaciones difíciles en nuestra vida, se nos olvida ver la imagen completa: no nos damos cuenta que el dolor nos hace más fuertes… Por querer ser evitativos, perdemos el equilibrio y el centro de nuestra vida, no vivimos integralmente pues, al querer hacer un manejo tramposo, se nos olvida percibir el dolor como fuente de placer y el placer como fuente de dolor… Adoptamos una actitud arrogante al querer controlarlo todo y caemos en nuestra propia trampa: por miedo al dolor le tememos a todo, buscamos el imposible control absoluto de los demás y hasta de Dios, nos desgastamos tanto por obtener placer que ya no disfrutamos lo cotidiano, etc.

Necesitamos algo más que pan, fama y poder; necesitamos una reflexión profunda y extensa, de nuestra vida y de nuestras tentaciones para entender que es bueno descubrir las ansiedades y los miedos que nos encierran y nos impiden confiar en nosotros mismos, en los demás, en Dios…

Convendría revisar cómo hemos manejado las tentaciones a lo largo de nuestra vida… Y necesitamos pedirle a Dios la “sabiduría de cada día” para saber caminar por el camino de la vida percibiendo las tentaciones como oportunidades de crecimiento y fortalecimiento… No debemos vender nuestra voluntad por un poco de satisfacción para luego caer en un infierno de insatisfacción y dolor… ¿Percibo la tentación como oportunidad de enfrentar las limitaciones que me impiden un crecimiento pleno?

En esta cuaresma, además de abstenernos de algunas comidas y mortificar nuestro cuerpo con ciertas penitencias, deberíamos aprovechar para meditar y replantearnos, siempre guiados por la Palabra de Dios y el ejemplo de nuestro Hermano mayor, la fidelidad a nuestra misión a favor de nuestros hermanos más frágiles y pequeños… Así, esta cuaresma será un camino de reflexión, desarrollo y conversión…

TE PROPONEMOS LOS SIGUIENTES EJERCICIOS PARA QUE TE ENCUENTRES CON DIOS DURANTE LA SEMANA:

1.     Proponemos que esta semana hagas un autoexamen para descubrir cuáles son las tentaciones en las que sueles caer más habitualmente:

a)     En relación a mi familia… Cónyuge, hijos, hermanos…

b)     En relación a mi lugar y compañeros de mi trabajo…

c)     En relación a mi parroquia y la Iglesia en general…

d)     En relación a Dios…

Ante cada una de estas caídas, es decir: conductas o reacciones inadecuadas, puedes planear cómo reaccionarás diferente la próxima vez que se te presente la oportunidad…

2.     Esta semana, en tu oración, pídele a Dios que te ayude a mantenerte siempre en crecimiento y evolución… Que puedas ser una persona que se esfuerce para hacer el bien… Que no te engañes a ti mismo, ni intentes engañar a los demás, antes bien, que siempre obedezcas su Palabra…

Recuerda que descubrir nuestras tentaciones y orar con y por ellas nos templa el espíritu, como un fino cristal, como un arma filosa que resiste y protege…

@arquimedios_gdl

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