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Me habría gustado…

LAURA CASTRO GOLARTE

Como si no hubiera una crisis de personas desaparecidas en Jalisco, con información difundida de manera reciente, verdaderamente preocupante; como si los incendios de este año no hubiesen llevado al estado a ocupar el primer lugar a nivel nacional; como si en la entidad no pasara nada, pensando en la operación del crimen organizado (léase zona norte, ribera del Lago de Chapala, Puerto Vallarta y Zona Metropolitana), los festejos por el bicentenario de Jalisco como estado libre y soberano se diseñaron vacuos, rimbombantes y de mal gusto, inmersos hasta la náusea en prácticas promocionales baratas y también de mal gusto.
Y no es que no sea pertinente conmemorar el nacimiento constitucional de Jalisco, lo que pasa es que, además de que se evade una realidad que pesa sobre todos los jaliscienses con los problemas recién descritos (y no son todos), se desperdició la oportunidad histórica de darle solidez al liderazgo de Jalisco en el concierto nacional, desde antes incluso de la constitución de la República federal; se desperdició porque se privilegió el circo de quinta (¿una ceremonia de pesaje en el Degollado?, ¿un grupo de la Ciudad de México especializado en cumbia?) y el anuncio en redes sociales de marcas de Jalisco como si de un espectáculo comercial se tratara, para celebrar que se sumaron a los festejos, ¿y eso qué?

Me habría gustado que la celebración incluyera justicia, atención a las madres buscadoras de Jalisco y a los colectivos que trabajan día y noche tratando de localizar a hijas e 25 de Junio de 2023 9 hijos desaparecidos desde antes de 2018; me habría gustado que no se desperdiciara tiempo ni recursos en quitar un antimonumento que no hace sino dejar en evidencia la represión que ejerció el Gobierno del Estado en plena pandemia; un asunto, el 5J, sobre el que no se ha hecho justicia y, por el contrario, acusa una realidad y un sentimiento social de agravio que es menospreciado y desdeñado por los gobernantes que con cinismo y desfachatez descalificaron esa expresión social y ciudadana.

Me habría gustado que el parque no se llamara Luis Quintanar. No fue el primer gobernador constitucional de Jalisco, ese fue Prisciliano Sánchez, y no se le debe nada en materia de federalismo; fue un advenedizo que prefirió estar bien con la élite poderosa de Guadalajara que seguir apoyando a Agustín de Iturbide ya en franca caída; claro, lo hizo para sobrevivir, si no Quintanar también habría sido desterrado con deshonor. Prisciliano Sánchez merece más que una estatua y más que una calle. Era la oportunidad para reconocerlo en su justa dimensión, pero también se desperdició por ensalzar a un individuo que fue abyecto y convenenciero. Me habría gustado que nos preguntaran.

Se salvan las actividades organizadas por las universidades y por los centros de estudios superiores y culturales como El Colegio de Jalisco y la Benemérita Sociedad de Geografía y Estadística; por el trabajo de grupos académicos que lograron llevar adelante investigaciones valiosas y significativas que justo contribuyen a valorar en mejores términos las aportaciones de Jalisco a la historia nacional, desde distintos ámbitos, a lo largo de 200 años. Esto debió ser más abundante y recibir toda la difusión para que alcanzara al gran público, a todos, sin distinciones de ningún tipo.

Publicaciones para la divulgación de la historia, para un mejor y más profundo conocimiento del Estado de Jalisco, para fortalecer procesos identitarios y de orgullo; para disponer de elementos de juicio que permitan comprender el pasado y aprender de él. La apuesta de los jaliscienses de hace 200 años por el federalismo eran por el federalismo, no por la separación. El convencimiento en los hombres políticos instalados en posiciones de poder era claro y transparente, sin discursos escondidos ni dobles, sin falsedades ni parafernalias inútiles, caras y distractoras. Faltaron jornadas de historia en las escuelas de educación básica.

Se desperdició la conmemoración, exactamente como sucedió con los bicentenarios de 2010, que se resumieron en una galleta gigante, carísima y ostentosa que no tiene ningún significado simbólico.

Seminarios, coloquios, libros, monografías, documentales, algún corto, alguna obra de teatro, concursos de ensayo, música de mariachi moderno y tradicional, espectáculos folklóricos, más allá de un día… Y justicia, sensibilidad, atención de las causas ciudadanas con humildad y eficiencia, más allá de un aniversario. Eso me habría gustado.

@arquimedios_gdl

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