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Sonia Gabriela Ceja Ramírez

“La Confirmación perfecciona la gracia bautismal; es el sacramento que da el Espíritu Santo para enraizarnos más profundamente en la filiación divina, incorporarnos más firmemente a Cristo, hacer más sólido nuestro vínculo con la Iglesia, asociarnos todavía más a su misión y ayudarnos a dar testimonio de la fe cristiana por la palabra acompañada de las obras”. Así lo estipula el Catecismo de la Iglesia Católica (CIC) en su numeral 1316.
“El sacramento de la Confirmación es importante porque dado que en nuestra cultura católica hemos optado por el Bautismo de niños, con la esperanza de que los papás les acompañen en la fe y les ayuden a ir creciendo, se ha separado el sacramento de la Confirmación, que en los orígenes de la Iglesia estaba junto con los otros sacramentos de iniciación cristiana; después de haber recibido el Bautismo y la Comunión, se hacía la Confirmación, pero con el paso del tiempo, la Iglesia creyó conveniente el separarlos”, explica Mons. Engelberto Polino Sánchez, Obispo Auxiliar de Guadalajara.
“Anteriormente, se administraba también el sacramento de la Confirmación cuando eran niños y últimamente se ha pasado a la edad de la adolescencia o de la juventud, que también es una etapa muy propia para que cada persona vaya tomando sus propias decisiones y elija confirmar su fe en Cristo”.
“Este sacramento es la ratificación del compromiso que los papás hacen en el Bautismo y ahora, la persona ya consciente, viene y manifiesta su deseo de vivir la fe. Por eso se llama Confirmación porque Dios confirma en ellos este deseo de vivir la fe más profundamente, ya no porque los papás los van llevando, sino porque ellos empiezan a vivir de manera más personal esta respuesta de fe”.
“Una vez que hemos descubierto cuánto nos ama Dios y hemos descubierto en nuestro entorno todas las bendiciones, los regalos, esa compañía, esa presencia de Dios, entonces, manifestamos en la celebración nuestro compromiso para ser testigos de ese amor de Dios”.
¿CÓMO PREPARARNOS?
“Para recibir la Confirmación la Iglesia nos propone prepararnos conociendo más al Espíritu Santo, cómo actúa, cuáles son los dones que nos regala, cuáles son los frutos que su presencia deja en cada uno de nosotros”.
“La preparación nos ayuda a valorar ese grande regalo que recibimos que es un Dios amor, un Dios Espíritu Santo que viene a acompañarnos, que ya en el Bautismo ha venido, pero ¿cómo se manifestó el Espíritu Santo al comienzo de la Iglesia? Al principio, cuando Jesús resucitó, fue y se reunió con los Apóstoles que estaban encerrados, temerosos y les dijo: “La paz sea con ustedes, reciban al Espíritu Santo”, y les sopló, haciendo este gesto que en el libro del Génesis aparece cuando Dios creó al hombre y a la mujer, que sopló sobre ellos y les dio su Espíritu, pero es un soplo, es un espíritu como silencioso, que viene a hacer esa primer labor en la vida de la Iglesia y también en nuestra vida cristiana, así es el Espíritu Santo que recibimos en el Bautismo”.
“Posteriormente, Jesús prometió que vendría el Espíritu Santo sobre los Apóstoles y cuando Jesús subió al Cielo, en la fiesta de Pentecostés, envió al Espíritu Santo, ya no de manera tranquila como un soplo suave sino ahora de manera escandalosa: se sacudió la tierra, se escuchó ruido, bajaron lenguas de fuego; los que estaban asustados abrieron las puertas, los que no se animaban a hablar salieron y predicaron con fuerza a la gente, y sucede aquel milagro de que hablaban en su lengua los Apóstoles y la gente los escuchaba hablando en diferentes idiomas como si en cada lengua les llegara el mensaje”.
“La Confirmación es como esta venida de Pentecostés, escandalosa, como dice el Papa, hagan ruido, hagan lío. Estamos llamados, siendo adultos, a vivir lo que sucedió en Pentecostés y hacer ruido; manifestar de todas las formas posibles que Dios está en nuestra vida y que estamos felices de tenerlo, que no nos avergonzamos, que salimos a manifestarlo, que compartimos nuestra fe con los demás, por eso es muy importante la presencia del Espíritu Santo en la vida del cristiano.
Entender este gran amor que recibimos para luego compartirlo”.
¿QUIÉN PUEDE CONFIRMAR?
El sacramento de la Confirmación lo administra el Obispo ordinario, los Obispos Auxiliares (cuando los hay). Si se sale a otra Diócesis, el Obispo ordinario tiene que dar el permiso para que alguien más pueda confirmar.
También en la Diócesis lo pueden hacer algunos Presbíteros que por el cargo que tienen, el Obispo les haya dado esta facultad o en algún momento, el Obispo, por no poder hacerse presente, les delega la facultad poder administrar este sacramento a algunos Presbíteros.

“El sacramento de la Confirmación los une más íntimamente a la Iglesia y los enriquece con una fortaleza especial del Espíritu Santo. De esta forma quedan obligados aún más, como auténticos testigos de Cristo, a extender y defender la fe con sus palabras y sus obras” (LG 11; cf Ritual de la Confirmación, Prenotandos 2) (CIC #1285)

El paso a paso para la Confirmación

Quienes deseen confirmarse, deben hacerlo con honestidad y ánimo de conversión. Recibir un sacramento es asumir un compromiso.

Para recibir el sacramento de la Confirmación, a un adolescente se le pide un tiempo mínimo de preparación de 6 meses de catequesis. “Tiene que tener 14 años cumplidos”, explica el Sr. Canónigo de la Catedral Metropolitana, Luis Enrique Silva Álvarez, Párroco de El Sagrario Metropolitano.
Añadió que básicamente la catequesis para la Confirmación es un repaso del compendio del Catecismo de la Iglesia Católica.
Explicó que en la Catedral Metropolitana cada mes hay Confirmaciones para adultos, quienes deben presentar su credencial del INE toda vez que deben tener los 18 años cumplidos.
Se debe asistir al Sagrario Metropolitano y solicitar una ficha. Posteriormente, se les dan tres semanas para reunir la documentación necesaria para inscribirse.
Es necesario presentar su Fe de Bautismo actualizada, la cual deben solicitar en la Parroquia donde fueron bautizados (que no tenga más de un año de actualización).
También deben llevar comprobante de Primera Comunión: “Del 2000 a la fecha sí hay libros, del 2000 hacia atrás no los hay. En ese caso, se les pide una foto o algún recuerdito”.
Se les pide que elijan un padrino, si son hombres, o una madrina, si son mujeres. “A los padrinos se les pide su acta de Confirmación o de Matrimonio religioso. Muchos llegan con el acta de matrimonio civil y no es válida para este trámite”.
“Cuando traen los documentos se les da una fecha para la catequesis, pero antes de asistir de manera presencial se les mandan 4 videos, audios o documentos de formación, algunos del Papa Francisco y otras catequesis para que ellos los vean, escuchen o lean, para que cuando lleguen a la catequesis ya vayan encaminados a la formación.
“La catequesis se imparte el segundo o tercer domingo del mes, de 8 de la mañana a 3 de la tarde, y el cuarto domingo del mes se realiza la Confirmación en la Catedral de Guadalajara”.
HACER LAS COSAS BIEN
El señor Cura alertó sobre los engaños, pues señaló que hay quienes presentan documentación falsa, ya sea Fe de Bautismo o comprobante de Primera Comunión o de catequesis para recibir el Sacramento.
“Hay quienes traen comprobantes de Primera Comunión de los 80, cuando ni siquiera existían los libros. Para uno como Sacerdote es fácil detectar los documentos falsos, mismos que se retienen en la Parroquia”.
Añadió que quienes buscan confirmarse siendo adultos lo hacen en su mayoría porque van a ser padrinos o porque se van a casar; sin embargo, se busca que quienes van a recibir un sacramento lo hagan con espíritu honesto y ánimo de conversión.
¿SI VIVEN EN UNIÓN LIBRE?
Un punto importante es que hay quienes buscan la Confirmación porque se van a casar a la Iglesia aunque ya vivan en unión libre o estén casados por la vía civil, estas personas, para recibir la Confirmación, deben primero casarse por la Iglesia.
“Tenemos una catequesis especial que le llamamos ‘Unión Conyugal’. A estas personas, se les envía a una semana de pláticas, los invitamos a que vengan como pareja. Luego se casan y después se confirman”. “Hay otros que no han hecho la Primera Comunión y están en unión libre, el día de la boda por la Iglesia hacen su Primera Comunión y después se confirman”.
“Para los que se van a casar primero, que ya viven en unión libre, se expide un documento por parte de la Parroquia, en este caso El Sagrario Metropolitano, para que los Sacerdotes del templo donde contraerán nupcias sepan que se están preparando para recibir el sacramento”. El canónigo exhortó a que demos el debido respeto a nuestros documentos religiosos o eclesiásticos: “Hay gente que no sabe dónde la bautizaron o dónde hizo su Primera Comunión. Los papás y padrinos deben decirles a sus hijos y ahijados dónde están sus documentos y hablarles más de los sacramentos”.

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