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Alfredo Arnold

Las guerras, el cambio climático, la salud, la migración y la economía son algunos temas que preocupan al mundo en la actualidad; sin embargo, es la desinformación el problema que ocupa el primer lugar en el ranking de riesgos de acuerdo al Global Risks Report 2024, presentado en el reciente Foro Económico Mundial de Davos, Suiza.
La explicación sobre la magnitud del daño que puede originar la desinformación es que se trata de una amenaza transversal con el poder de impactar a otros factores de riesgo, y en este año particularmente a los procesos electorales que se llevarán a cabo en más de setenta países, cuya población representa casi la mitad de la población mundial.
Las campañas de desinformación (mentiras, verdades a medias, fake news, exageraciones, errores, ataques directos, noticias fuera de contexto, híper producción de contenido falso, etcétera) pueden ser un factor de desestabilización muy poderoso, especialmente en aquellos países donde la competencia electoral será muy intensa, por ejemplo, en México y en Estados Unidos.
La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), durante su Asamblea anual, celebrada en la Ciudad de México en noviembre pasado, también advirtió sobre el riesgo de la información electoral; ahora es el Foro Mundial quien lo hace, poniéndolo como el principal riesgo de éste y el próximo año, y como el quinto más preocupante para la década 2024-2034.

“Es probable que el riesgo se agudice a medida que se celebren elecciones este año en varias economías (…). La desinformación puede ser usada para desestabilizar gravemente la legitimidad real y percibida de los gobiernos recién elegidos”, explica el reporte del Foro de Davos y añade que el tratamiento informativo que ofrezcan los medios y el que se produzca en redes sociales, puede promover “disturbios políticos, violencia y terrorismo”, no solamente durante el proceso y el día de las elecciones, sino que la inestabilidad se puede extender y agravar después de los comicios.

En México ya se puede advertir una brecha que se abre entre los medios informativos y entre los periodistas profesionales, por supuesto, también en las redes sociales, a causa de las elecciones que se llevarán a cabo el 2 de junio: unos a favor de la candidata del partido en el gobierno, y otros a favor de la candidata opositora. Aunque en el fondo, la división es por estar del lado del Presidente de la República o en su contra.
La inteligencia artificial es un factor que puede aumentar la desinformación, y con ella, la polarización social y la violencia. “Un video de campaña generado por IA podría influir en los votantes y avivar las protestas o, en escenarios más extremos, conducir a la violencia o a la radicalización, aunque la plataforma en la que se comparta advierta de que se trata de contenido in ventado”, advierte el reporte del Foro.
Por otra parte, el riesgo de que pudieran desatarse campañas de desinformación, plantea a los gobiernos la necesidad de proteger la libertad de expresión, y algunos podrían caer en la tentación de limitarla o eliminarla. El reporte pide que “la lucha contra la desinformación no derive en un autoritarismo digital”.

LOS RIESGOS
Los diez principales riesgos globales a dos años, de acuerdo al Foro de Davos, son los siguientes:

  1. Desinformación.
  2. Fenómenos meteorológicos extremos.
  3. Polarización social.
  4. Ciberdelincuencia.
  5. Conflictos armados.
  6. Falta de oportunidades económicas.
  7. Inflación.
  8. Migración.
  9. Recesión económica.
  10. Contaminación ambiental.

Los vaticinios también se calcularon para los próximos diez años, y en este sentido destacan los peligros medioambientales: eventos climáticos, fenómenos meteorológicos extremos, colapso ecológico y de biodiversidad y escasez de recursos naturales. Enseguida reaparece la desinformación, y completan la lista: resultados adversos de la inteligencia artificial, migración, ciberdelincuencia, polarización social, y contaminación.
Ante estos riesgos globales, los expertos recomiendan, como primera medida, intensificar el diálogo entre los países.
MÉXICO, AUSENTE
En el Foro Económico Mundial se expusieron temas de política, economía, migración, tecnología, ambientalismo y otros. Asistieron más de dos mil personajes, casi todos ellos, líderes en sus respectivos campos. Varios presidentes expusieron sus concepciones del mundo.
Destacó el discurso disruptivo del presidente de Argentina, Javier Milei, quien hizo una defensa a ultranza del liberalismo económico. Con su frase “El Estado no es la solución, es el problema mismo”, nos recordó aquella del “Maquío” Clouthier, en tiempos de López Portillo: “Las empresas, mis amigos, son la vida, el jugo vital de la sociedad. Cuando el gobierno es todo, deja de existir la vida”.
México brilló por su ausencia. Podría haber sido muy provechosa la presencia de la secretaria de Economía, Raquel Buenrostro, o de la canciller Alicia Bárcena, que fue presidenta de la Cepal, y más ahora con la novedad del nearshoring, la migración y los ajustes que habrá en el T-MEC. Pero, bueno, la 4-T tiene otras prioridades, más en este año electoral.

El Foro de Davos no resuelve los problemas del mundo, pero los detecta, los estudia y eso es un gran paso para encontrar soluciones.
Es una lástima que el gobierno de México no haya asistido.

*El autor es LAE, diplomado en Filosofía y periodista de vasta experiencia. Es académico de la Universidad Autónoma de Guadalajara.

@arquimedios_gdl

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