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XXVII DOMINGO

Y PODEMOS CRECER   Y MADURAR CON LA FE

¿Qué significa e implica para mí tener fe?

Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

¿QUÉ NOS DICE DIOS EN ESTE DOMINGO?

Habacuc 1, 2-3; 2, 2-4: El pueblo de Dios, en medio de duras pruebas, confía y suplica a Dios… él le promete que llegará un día de salvación en el que el malvado sucumbirá y el justo vivirá por su fe…

Salmo 94: El Señor nos salva, por eso debemos estar alegres y agradecidos… él nos creó, nos hizo su pueblo y él es nuestro pastor… Seamos dóciles con un corazón bien dispuesto y creámosle…

2 Timoteo 1, 6-8. 13-14: San Pablo nos invita:

  • A reavivar el don de Dios que está en nosotros… eso nos da fortaleza, amor y moderación…
  • A no avergonzarnos y a sufrir anunciando el evangelio sostenidos por la fuerza de Dios…
  • A mantenernos en la sólida doctrina sobre la fe y el amor… El Espíritu nos ayuda a guardar este tesoro…

Lucas 17, 5-19: Jesús aprovecha la petición de sus apóstoles de aumentarles la fe para enseñarles que su fe es pequeña y que deben hacerla crecer mediante el servicio… Y que tengan cuidado de que lo que crezca no sea su ego, sino su capacidad de hacer gratuitamente lo que deben hacer…

REFLEXIONEMOS JUNTOS:

Un tema común a todas las lecturas de hoy es la fe… Pero, no se ofrecen definiciones ni descripciones de ella, sólo se señalan algunas actitudes y comportamientos propios de una persona que tiene, defiende y promueve su fe… Comencemos por preguntarnos: ¿Yo me considero una persona creyente? ¿En qué lo noto yo y en qué lo pueden notar los demás?

Veamos algunas de las notas que nos sugiere hoy la Palabra:

  • Según la primera lectura, quien tiene fe confía en Dios, aún en medio de situaciones terriblemente adversas, y espera pacientemente…
  • Según el salmista, quien tiene fe reconoce la obra de Dios, le abre su corazón y confía en él…
  • Según Pablo, quien tiene fe la defiende y renueva el don que Dios le ha dado desde el día de su bautismo, matrimonio, ordenación, etc….
  • Según Jesús, la fe consiste en ser capaz de servir con amor, fidelidad y responsabilidad y sin esperar nada a cambio…

Abundemos en algunas de estas pistas:

  • No confundamos la fe con algo meramente utilitarista… La fe no es una “palanca” para manipular a Dios de forma que él nos resuelva todos los problemas de nuestra vida… Entender la “fe” de esta manera, sólo manifestaría que somos inmaduros, incapaces de asumir nuestras responsabilidades o de respetar los procesos naturales de la vida… La fe auténtica no suple nuestras carencias sino que nos guía para resolverlas… ¿Quiero manipular a Dios para que haga cosas por mí o mi fe me impulsa a hacer cosas por él?
  • ·         La fe debe ir aumentando conforme crecemos… La fe debe evolucionar para convertirnos en “adultos en la fe”… En la vida se espera que vayamos madurando en el uso de la libertad y en la capacidad de tomar las decisiones más adecuadas; asimismo es deseable que hagamos “crecer” nuestra fe… ¿Me doy cuenta que mi fe debe profundizarse y fortalecerse conforme voy madurando en otros aspectos de mi vida?
  • La fe, cuando nos acompaña a lo largo de la vida, puede ayudarnos a diseñar y guiar un proyecto de vida personal con proyección comunitaria… ¿La fe se traduce en acciones constructivas y responsables que benefician a las personas con las que interactúo?
  • La fe nos ayuda a discernir lo que Dios nos va pidiendo, aun cuando él guarda silencio… Por eso es importante reflexionar en los diferentes acontecimientos de nuestra vida y de la sociedad para descubrir qué es lo que Dios quiere que hagamos en cada circunstancia… En la actualidad existen muchas situaciones difíciles ante las que Dios parece estar indiferente, ausente y en silencio… La fe nos hace percibir que él está presente ahí, aunque muchas personas no lo perciban y sufran por ello; no reconocen sus señales… Lo más probable es que Dios quiera que lo hagamos presente en esa noche obscura en la que, aparentemente, él esta callado o invisible… ¿Me doy cuenta de que es mi tarea llevar a Dios a los lugares más obscuros del mundo y de la vida y a las personas más alejadas e, incluso, desilusionadas de él?
  • Vale la pena puntualizar que la fe puede ser sana o enfermiza… La fe se enferma cuando tenemos conceptos falsos de Dios y de sus planes para el mundo y para nosotros… Manifestamos una fe falsamente mágica cuando pedimos que Dios vaya en contra de las leyes que él mismo puso a la naturaleza o que nos cumpla caprichos superficiales o frívolos… La fe puede ser ingenua y simultáneamente soberbia cuando le pedimos a Dios, por ejemplo, que sincronice los semáforos porque vamos a pasar, que nos quite un dolor o enfermedad que nos hemos causado nosotros mismos, que nos haga obtener éxito en algo a lo que no le hemos invertido… Con estos comportamientos de fe enfermiza no le permitimos a Dios actuar libremente en nuestra vida… La fe inmadura nos mantiene inmaduros… ¿He caído en estos falsos conceptos de fe? ¿He pensado que Dios debe hacer mis tareas o recoger los desperdicios que he ido dejando por el camino de mi vida? ¿Soy consciente de que cuando permito que mi fe se enferme dejo de crecer y hasta puedo hacer daño a otros?
  • La fe se acrisola, se pule, crece y madura en las pruebas… Toda fe pasa por noches obscuras que la purifican y la hacen más firme… Jesús y los grandes santos han superado todas las pruebas por su fe… Por la fe podemos reavivar el don de Dios que está en nosotros… ¿Mi fe me ayuda a superar mis pruebas?
  • En fin, la fe nos hace actuar con las características que las lecturas de hoy le atribuyen a nuestro Dios… La fe nos hace: dignos de confianza, capaces para salvar/acompañar a quien nos necesita y de ayudar a que otros tengan vidas más plenas, constructores de comunión, pastores de nuestros hermanos, fortalecer a los débiles, donadores de amor gratuito e incondicional, etc….

Finalmente, podemos saber si estamos madurando en nuestra fe cuando vamos organizando – con sencillez, humildad y reavivando el don de Dios – mejor nuestra vida, cuando vamos resolviendo los desafíos internos y externos que se nos presentan, sobrellevando los sufrimientos y testimoniando nuestra fe delante de otros para evangelizarlos y fortalecerlos en su propio proceso de hacer madurar su fe…

TE PROPONEMOS LOS SIGUIENTES EJERCICIOS PARA QUE TE ENCUENTRES CON DIOS DURANTE LA SEMANA:

  1. Sabemos que la fe crece con la escucha, meditación y práctica de la Palabra, con la participación fructuosa, activa y consciente en la celebración de los sacramentos y con la práctica de la caridad… Todo con una dimensión comunitaria…

¿Estoy cultivando mi fe? ¿Cómo concretamente? ¿Puedo medir su crecimiento o decrecimiento?

  • Elabora dos listas: Una de actitudes y comportamientos que prueban que ya eres un adulto en la fe. Otra de actitudes y comportamientos que prueban que tu fe aún es infantil.

¿Qué quiero hacer a partir de esto que descubro hoy?

¿Qué tareas quiero asumir?

Durante esta semana, en tu oración, agradece al Señor la oportunidad de crecer en la fe mediante el servicio generoso a él y a tus hermanos… Pídele que te libere de la fe inmadura, infantil y sin reflexión y que te conceda cada día una fe más adulta y constructiva… Dile repetidamente: “Aumenta mi fe”. Y escúchalo decirte: “Ponte a servir”.

@arquimedios_gdl

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"En la Iglesia tenemos urgente necesidad de una comunicación que inflame los corazones, sea bálsamo en las heridas e ilumine el camino de nuestros hermanos y hermanas"

Papa Francisco

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