upc4

Norma Angélica Trigo

La Iglesia no tiene temor de que los laicos tengan mayor injerencia con su participación “al contrario hay una carencia del compromiso de los laicos en la misión de la Iglesia y se busca eso”, señaló el Cardenal José Francisco Robles Ortega.
Dijo que se debe respetar la naturaleza de la Iglesia que es una, santa, católica, y apostólica. “Es fundada sobre los apóstoles y misterio de comunión, de participación en el cumplimiento de su misión”.
Este 26 de noviembre, se celebra el día del laico y su participación es importante, destacó el Purpurado, quien enfatizó que nos une una misma fe y esta se tiene que traducir en la participación de todos los que conformamos la Iglesia.
“Porque la Iglesia no solo la formamos los sacerdotes, obispos o el Papa, la inmensa mayoría de la Iglesia son todos los bautizados y bautizados, se tiene que abrir la posibilidad de la participación de todos en la misión de la Iglesia”.
Apuntó que la Iglesia es la participación de todos para el cumplimiento de la única misión que se tiene en el mundo y es la de evangelizar.

DEJAR PARTICIPAR A LOS LAICOS

Sergio Estrada

Para Mons. Roberto Yenny García, Obispo de Ciudad Valles, no se puede decir que es una amenaza o un riesgo ya que es un bien de la Iglesia escuchar y dejar participar a los laicos: “Al contrario es redescubrir la riqueza de lo que son y su vocación en el mundo”.
“Nos está costando trabajo en la historia, pues no se les ha dando un espacio suficiente a los laicos y ahora que se está haciendo es como pasar a un terreno inexplorado y eso ha provocado que algunos tengan un poco de miedo de lo que sucedió en el Sínodo, pero se confía en el Espíritu Santo que guía a la Iglesia como lo ha hecho durante toda la historia”.
En tanto, Mons. Gustavo Rodríguez Vega, Arzobispo de Yucatán señaló que realmente era una tarea pendiente desde el Concilio Vaticano II donde se llegó a una definición de Iglesia “como pueblo de Dios” y si se quiere hacer vivo ese concepto de Iglesia tiene que ser así de forma sinodal, de escucha y de participación de todos”.
“El Papa nos ha conducido bien en este concepto de sinodalidad que se tiene que ir implementado poco poco, y no es una amenaza es una nueva forma de ser Iglesia que está inspirando el Espíritu Santo”, concluyó Mons. Gustavo Rodríguez.

Es la misión del laico en la Iglesia Iluminar y ordenar las realidades temporales

Mtra. Denisse Ma. Arana E.

Los laicos, son los fieles cristianos que están incorporados a Cristo por el bautismo, que forman el Pueblo de Dios y que participan a su manera de las funciones de Cristo: Sacerdote, Profeta y Rey y tienen la misión -como vocación propia- de iluminar y ordenar las realidades temporales a las que están estrechamente unidos, transformándolas para que lleguen a ser según Cristo, señala el Catecismo de la Iglesia Católica.
Un kairos para hablar de este tema, es el Concilio Vaticano II (CVII) y el Magisterio que nos legó, especialmente, su doctrina eclesiológica, que contempla la participación de todos los miembros de la Iglesia en el triple oficio de Cristo, doctrina que enlaza con la que se refiere a los derechos y deberes de todos los fieles, especialmente los laicos.
En la propuesta de renovación de la vida eclesial, deseada y promovida por el CVII, es también básico estudiar la doctrina que, sobre los laicos, presenta el Catecismo de la Iglesia Católica, y el Código de Derecho canónico.

Los laicos encuentran una definición positiva de su identidad y misión en las Constituciones Lumen Gentium y Gaudium et Spes, ahí se expresa ampliamente el camino de santidad de los fieles laicos desde su ser laical, así como la especialísima misión no solo como parte de la Iglesia, sino en su “Ser Iglesia”.
Otros documentos posteriores del Magisterio de la Iglesia también profundizan y amplían la comprensión del papel del laico en la vida de la Iglesia:
“Los laicos son hombres y mujeres de Iglesia en el corazón del mundo y hombres y mujeres del mundo en el corazón de la Iglesia”. Frase que ilumina respecto del complejo caminar del laicado, donde ha de impregnar el mundo con la buena nueva de Cristo y ha de permanecer fielmente unido a la Iglesia como miembro del cuerpo místico de Cristo.

En el complejo tiempo que vivimos, no cabe ni pasar por alto ni menospreciar, el papel del laico en la Iglesia, “los laicos se encuentran en la línea más avanzada; por ellos la Iglesia es el principio vital de la sociedad humana. Por tanto deben tener conciencia clara no solo de pertenecer a la Iglesia, sino de ser la Iglesia”.

LOS LAICOS EN LA VIDA ORDINARIA
La Iglesia, a través de los laicos y su vida ordinaria, así como de sus acciones extra ordinarias, propone al mundo un modo de vivir con criterios que le contrastan: poniendo el amor al centro, tocando y atendiendo las periferias existenciales, siendo sensibles al dolor que intenta dejar huellas imborrables en nuestro pueblo a raíz de la violencia desmedida que se normaliza, asistiendo la necesidad de muchos hermanos que viven en la pobreza extrema donde las políticas públicas no han podido dar vida digna, evangelizando y llevando la buena nueva a todos, entre otras muchas acciones, desde las más básicas de supervivencia hasta las más espirituales abonando a la plenitud de vida. Y ¿cómo hace esto la Iglesia?, a través de todos quienes la conforman, que en su gran mayoría son los laicos. Ellos que pueden llegar a muchos ambientes de manera más natural que incluso el clero y la vida consagrada. Ellos que tienen en su identidad y misión la especialísima tarea de transformar el mundo.
El laico vive en el mundo, y es desafiado a cada paso por su fe, por su lucha por mantener su coherencia de vida ante el crudo entorno social que lo interpela. Es precisamente ahí, donde la doctrina es exigencia y llamado, don y tarea que, a la luz de la fe y la razón, conduce a compromisos hacia acciones que transformen las realidades que le rodean. Acciones que impregnen de fraternidad la convivencia humana de los ambientes que el laico frecuenta en su cotidiano vivir. Es ahí, donde se da a cada momento la interacción Iglesia-mundo, donde se presenta la buena nueva con actitudes, con gestos, con ternura pero también con acciones que humanizan y re dignifican el entorno.

Estamos por tanto, llamados a aprender a caminar juntos, llamados a vivir la acción evangelizadora también juntos, teniendo en claro la identidad y misión tanto del clero y la vida consagrada como del laicado. Cuando comprendamos la corresponsabilidad que nos une pero que al mismo tiempo nos señala el aporte especialísimo que Dios espera de cada uno, se caerán los muros que aún en nuestros días llegamos a vivir como prueba de fuego para unos y otros. A veces para el laico cuando surgen clericalismos dolorosos, otras veces para el clero o la vida consagrada, cuando el pasivismo laical o la ausencia para vivir en misión, también duelen.

El papel del laico en la Iglesia, es fundamental para su misión y junto con sus pastores, está llamado a un trabajo armónico para llegar a todos.
Ciertamente, ante un desafío tan grande, el laico ha de procurar la formación necesaria que le ayude a ensanchar no solo su corazón para acoger la realidad compleja y discernir su actuar evangelizador, sino también para servir mejor a Cristo en sus hermanos. Vital resulta ejercer un liderazgo virtuoso que identifique sus luces y sombras y sirva mejor a Cristo en sus hermanos.

Ana Patricia y Jesús Alejandro, laicos comprometidos desde hace 15 años

Pbro. José Manuel Anceno Rivas

Jesús Alejandro Díaz y Ana Patricia Flores

Jesús Alejandro Díaz estaba en cero. Ana Patricia Flores, desde los 15 años, catequista, en el equipo de liturgia y cantaba en un coro. A Jesús Alejandro lo absorbía el trabajo, en un negocio familiar. Ella, aprendía día a día de su mamá, mujer piadosa y caritativa que no se cansaba de hacer el bien. Llegó el amor y al paso de los meses se casaron. Y con el matrimonio, el cambio de ciudad y el nacimiento de sus dos hijos, buena excusa para convertirse en un matrimonio que solo acudía a Misa los domingos.
Dios les tenía destinado un servicio. Ana Patricia quería un ministerio donde estuvieran los dos.
Él decía “ojalá y no encuentres algo que me saque de mi comodidad.
Además, el domingo es mi único día de descanso, día para ver deporte”. Y Patricia cuenta, “una señora me llevó un librito, nos echó el ojo y oró mucho por nosotros…y se nos aparecía por todos lados hasta que terminó convenciéndonos. Alejandro empezó poniendo los lazos de toda la cuadra, la virgen de Zapopan iba a pasar por ahí”.
Y de ahí, para adelante. Luego de ser invitados, por la señora del librito, hace 16 años a formar parte de la Asociación de Adoración Perpetua del Santísimo Sacramento, entendieron que todo el servicio era para Jesucristo. Y continúan firmes desde hace 15 años.
Actualmente él es el presidente y ella la secretaria. Coordinan a 130 adoradores y atienden a 30 enfermos, además de realizar muchas actividades, semanales, mensuales y anuales; en Guadalajara y en varias partes de México. No dejan de ofrecer formación y acompañar hasta su consagración a muchas personas.
Con la sonrisa en los labios y orgulloso de su esposa, dice Alejandro, “ella está al cien por ciento, da solución a las necesidades de las personas, la palabra NO desapareció de su diccionario”, y dice apresuradamente Patricia “con Jesús todo, sin él, nada. Nuestro Señor es la base de todo apostolado. A Él le exponemos nuestros planes pero siempre considerando que Él tiene la última palabra”.
En el matrimonio Díaz – Flores bien aplican las palabras de la Exhortación Apostólica sobre la Vocación y Misión de los laicos en la Iglesia y en el Mundo: “promover atención, cercanía, presencia, escucha, diálogo, participación y ayuda concreta para con el hombre”. Concluye este matrimonio eucarístico diciendo que “estamos en esta vida para un fin, tenemos que trabajar por la evangelización y salvación de muchos”.

@arquimedios_gdl

TE INVITAMOS A FORMAR PARTE DE LOS

Comunicadores Parroquiales

Los cuales promueven la Pastoral de la Comunicación en sus Parroquias

Dirección

"En la Iglesia tenemos urgente necesidad de una comunicación que inflame los corazones, sea bálsamo en las heridas e ilumine el camino de nuestros hermanos y hermanas"

Papa Francisco

Copyright @2023 – Todos los Derechos Reservados.