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Dios está con ellas

En medio de tanta pena, desesperación, es importante el acompañamiento de los sacerdotes, estar cerca, comprender su dolor y saber que su dolor, su rabia son sentimientos que se comprenden y que quisiéramos que las desapariciones jamás hubieran sucedido.

“El primer mensaje -de la Iglesia- tiene que ser de cercanía, de compasión, abrazo, del llanto compartido, de pasar esos momentos juntos, en el mismo Evangelio lo vemos cuando Jesús se acerca a las hermanas de Lázaro, cuando su amigo ha muerto, lo primero que hace es llorar con ellas”, como Iglesia debemos acercarnos y compartir el dolor, sostuvo el también profesor del Departamento de Filosofía y Humanidades del ITESO.

“En los grupos de búsqueda, nos damos cuenta que las personas, a través del acompañamiento, empiezan a descubrir el verdadero rostro de Dios, empiezan a descubrir lo que de verdad significa un término como la Resurrección: cuando Jesús resucita, no se anula la Cruz que le fue impuesta, en esa tristeza, en ese dolor, en esa pérdida que significa toda esa Cruz, Dios lo que hace es regenerar, volver a crear vida, volver a darnos a ese mismo Jesús vivo para que él siga siendo para nosotros vida”, dijo. 

Sigan su lucha

El padre Pedro Reyes reconoció el esfuerzo y la lucha de las madres buscadoras, les agradeció que muestren un rostro de Dios que se necesita ver, un amor constante que es lo que reconocemos en Dios y que necesitamos ver, además, les pidió que sigan exigiendo a la Iglesia, a los padres, religiosos y laicos a involucrarse en sus búsquedas, “que los acompañemos y estemos ahí, porque nos hace bien como Iglesia”.

Finamente, les dijo que confíen y pidan a Dios esa confianza, porque Él no las ha abandonado, “hay que pedirlo todos los días, porque a situaciones tan terribles de dolor y de violencia es muy fácil que de pronto nos dejemos llevar por ese otro discurso que nos venden: de que Dios está con los felices, con los que pasan la vida bien y eso no es cierto; Dios nos campaña siempre y nos acompaña en todas las circunstancias de nuestra vida, en la buenas en las malas, cuando no portamos bien, cuando no nos portamos bien y siempre busca darnos vida y una vida abundante”.

Encontrar el consuelo, el poder encontrar la paz, es un camino y es un camino largo que tiene que ser sostenido por la solidaridad de una comunidad que te da sostén, cariño y apoyo amable.

EL DATO

En Jalisco hay más de 16 mil personas desaparecidas

La fórmula amor-dolor, de las madres es el que impulsa la búsqueda de sus hijos

El jefe del Laboratorio de Estudios sobre Violencia (LESVI), adscrito al Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH) de la Universidad de Guadalajara, David Coronado, explica que es el dolor de una madre por buscar a su hijo desaparecido, es el que la impulsa a adoptar otra forma de vida y convertirla en buscadora.

“Este dolor, esta afectación de dolor, las ha transformado y las ha impulsado a organizarse, a crear nuevas formas de búsqueda a confrontar al Estado, a buscar soluciones que en su momento no existían, incluso las leyes que se han impulsado aquí en Jalisco (Ley de Personas Desaparecidas del Estado de Jalisco, aprobada el 25 de febrero del2021) son producto de ese dolor.

Otra forma de vivir

Más que olvidarse de “vivir”, las madres que buscan a sus hijos, adoptan nuevas formas de vida, hay procesos de subjetivación, la forma de experimentar esta vida cotidiana tienen que modificarla, no es que se olviden de ellas mismas o de sus seres queridos, si no que adoptan otros formatos en los que la maternidad se manifiesta, explica el doctor en sociología.

La desaparición de un hijo, desbarata por completo la vida de una madre, psicológicamente esto te afecta y de obliga a romper con toda una forma de vida.

“Cuando llegan otras personas que están en tu mismo proceso, se establecen lazos de solidaridad porque lo que ahora se intenta vivir bajo ese yugo de dolor, desesperación, angustia, es necesario para ellas armarse de estos nexos de solidaridad con otras madres”, explicó.

Hay madres que no van a encontrar a sus hijos, porque la delincuencia organizada los tiró, los enterró en algún lugar o incluso, los pudieron haber arrojado al mar, y ese dolor de desconocer el paradero de su ser querido, “va a impedir que esa herida cierre, es un dolor que no tiene cierre, es un problema enorme, es una herida abierta y son heridas -que afectan- a más personas”. 

Existe un mito social que señala que las madres que no encuentran completo de su hijo o familiar que buscan, no pueden hacer el cierre de su proceso, sin embargo, es un mito, porque cuando encuentran una parte y se ha corroborado a través de una prueba de ADN que esa porción de cuerpo es de quien buscan, es suficiente para asimilar que su hijo falleció.

Madres solidarias

Entre los grupos de madres buscadoras, hay un valor que resalta y es la solidaridad. Hay madres que ya localizaron a su hijo, pero el hecho de saber que hay otras que aún no lo hacen, por solidaridad, deciden seguir ayudándolas.

En la opinión del doctor en sociología y también integrante del Comité Universitario de Análisis en Materia de Desaparición de Personas de la Universidad de Guadalajara, para las madres que ya localizaron a su hijo, seguir en grupos de búsqueda es sano, para ellas y para el resto de las otras integrantes, porque le pueden dar ese lazo de esperanza de que la búsqueda, el esfuerzo, tiene resultados positivos, es como un latido de esperanza”.

@arquimedios_gdl

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