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Nicolle Alcaraz

La música, además de ser una forma efectiva para deleitar a nuestros oídos, es también un medio a través del cual los fieles pueden tomar parte en la celebración de la Eucaristía. Este arte ha estado presente desde hace siglos dentro de la Iglesia, pero ha ido mutando a través del tiempo hasta convertirse en las canciones que acostumbramos escuchar el día de hoy, muchas veces acompañados de una guitarra y un solo cantante. Más no siempre fue así de sencillo.

En la antigüedad, a partir del siglo VII, era común la existencia de grupos inmensos de varones y niños que se reunían para entonar cantos gregorianos al unísono, mismos que dedicaban su vida para perfeccionar este tipo de talento y poder ofrecérselo a Dios.

Más adelante, alrededor del siglo X, aparecieron los cantos polifónicos. Estos, a diferencia del canto gregoriano, se caracterizan por emplear diversas voces melódicas para ejecutar piezas sumamente complejas y bellas en honor a Dios. Y aunque por mucho tiempo se le denominó a estos dos tipos de cantos música sagrada, hoy ese concepto va más allá de los cantos Católicos de aquellas eras.

MÚSICA SACRA, LITÚRGICA Y RELIGIOSA

Al hablar de música sacra, o sagrada, debemos entender que esta refiere no solo a la música Cristiana, sino que, a partir del Concilio Vaticano II (1962-1965), este término comenzó a utilizarse para designar a todos aquellos cantos o arreglos musicales asociados a una acción religiosa, independientemente del tipo de fe al que pertenecieran.

Sin embargo, el concepto de música litúrgica sí refiere únicamente a aquellas oraciones extraídas textualmente de la Biblia, acompañadas con algún arreglo sonoro. Siendo entonces la palabra de Dios musicalizada.

Es importante no confundir este término con la música religiosa, la cual se inspira en la liturgia, más no la cita de manera literal. Esto con el fin de crear piezas o canciones que expresen la devoción que se tiene para con el Señor.

 A pesar de que la música religiosa es también sagrada, lo es en menor medida que los cantos gregorianos y la música litúrgica en general.

Sin embargo, por desconocimiento, falta de interés y de práctica se ha optado, malamente, por sustituir a las expresiones sonoras de carácter litúrgico, por música religiosa en diversas ceremonias sagradas.

Otra modificación que se aprobó durante el Concilio Vaticano II fue la posibilidad de que la música empleada en las celebraciones eclesiales fuera cantada en lengua vulgar, es decir, aquella que es hablada por el pueblo. Más este cambio no significaba una sustitución total del canto gregoriano y el latín. Sino que, por el contrario, en ese mismo momento, se declaró a ese idioma y ese género como la música por excelencia de la Iglesia Católica.

GREGORIANO, LATÍN Y LITURGIA: LA TRIADA PERFECTA

“La palabra de Dios lleva una fuerza en sí. El escucharla y meditarla. Entonces, cuando la cantas, la música debe ser equiparable a la intención y fuerza de la palabra de Dios. Y eso solo lo logra el canto gregoriano y el latín”, comenta Juan Ángel Morelos, Director coral de la Univa y de la Escolanía del Santuario de los Mártires Mexicanos.

Si bien, cada vez es menos común presenciar una eucaristía y toparse con expresiones musicales de este tipo, muchas de las personas que han tenido la oportunidad de atestiguar un concierto de gregoriano refieren haber presenciado un momento sumamente conmovedor e inclusive, epifánico.

Al final de cuentas, como comenta el Maestro Juan Ángel Morelos,  “El propósito de la música litúrgica es ser una fuerza que te lleve a convertirte de un estado de vida a otro, a ese grado.

Que solamente por escuchar la música, te conviertas”. Tal ha sido el caso de personalidades como Agustín de Hipona, quien tuvo una revelación al escuchar el canto ambrosiano, misma que lo motivó a destinar su vida al servicio de la Iglesia.

PROCURACIÓN DE LA MÚSICA

La tarea de preservar este arte se la ha encomendado al Maestro Rafael Martín del Campo, quien ha sido designado por la Dimensión Episcopal Mexicana de Música Litúrgica (Demusli), para salvaguardar la tradición del canto gregoriano en nuestro país.

Si bien, comenta, se han llevado a cabo cursos de canto gregoriano a nivel introductorio en territorios mexicanos, ha sido difícil darles continuidad. Ya sea por la disponibilidad de los asistentes, o por los recursos con los que se cuentan.

Sin embargo, en los espacios donde han ocurrido dichos esfuerzos fue  posible emplear instrumentos como el Graduale Simplex, el cual consiste en un instrumento post conciliar de los años 70’s que nació para ser utilizado en las parroquias, para que la gente aprendiera y pudiera participar con cantos gregorianos en latín de una manera sencilla.

Además de que, en palabras del maestro Ángel Morelos, Director coral de la Univa y de la Escolanía del Santuario de los Mártires Mexicanos y el Licenciado Christian Jesús Cortés, director del coro de la Escolanía de Infantes de la Sagrada Familia de la ciudad de Uruapan, Michoacán y del Colegio de Infantes de la Catedral de Guadalajara, “la música litúrgica en latín es, tristemente, ubicada con una idea de pomposidad, lucimiento o privilegio.

Muchas veces porque la gente con más dinero pide que toquen algo no tan común en eventos que realizan, como bodas, y es ahí cuando optan por coros o arreglos instrumentales más complejos”, en lugar de ser una práctica común.

MÚSICA EN ADVIENTO Y NAVIDAD

Conforme la Navidad se acerca, es común que la música cobre un papel fundamental durante la celebración de estas fechas. En el caso del Adviento, época de la que hablaremos con mayor detalle más adelante, es posible escuchar las famosas antífonas de la “O”. Estas, caracterizadas por ser nueve textos que comienzan con dicha vocal, son dedicadas a la Virgen de Zapopan, también conocida como la Virgen de la “O”, esto desde el 17 de diciembre hasta el 23.

Además de que, otra característica de este periodo, consiste en la suspensión de los cantos del Gloria, ya que al tratarse de un poema doxológico en donde se glorifica a la Santísima Trinidad, durante Adviento, una época de preparación, “se reserva [la pieza musical] para llegar y poder sentir el momento clímax de la celebración y poner en evidencia la alegría y goce de la celebración central, en este caso la Navidad”, comenta el Maestro del Campo.

Sin embargo, existen ciertas excepciones durante esta temporada en donde puede ser escuchada dicha composición, como lo es el día de la Inmaculada Concepción, el 8 de diciembre, y el durante la Fiesta de la Virgen de Guadalupe, el 12 de diciembre.

RECOMENDACIONES MUSICALES DEL MAESTRO RAFAEL

Con el fin de orientar a los lectores interesados en adentrarse en la música de esta temporalidad pero saliéndose de las recomendaciones más habituales, le solicitamos al Maestro del Campo nos compartiera algunas piezas que sirviesen como introducción:

1.     Adeste Fideles (liga: https://youtu.be/EqNOMDCwGC4 ) Una pieza que quizás muchos de nosotros identifiquemos, pero que tal vez no hemos tenido la oportunidad de escucharla en latín, acompañada de un coro polifónico entero y un órgano.

2.     Rorate Caeli (liga: https://youtu.be/LghWwPQXw0A) Un canto gregoriano para esta época de preparación, en donde se aprecia como las diversas voces siguen una misma melodía.

3.     Finalmente, durante los domingos de adviento podrán ser escuchados cuatro esquemas diferentes, correspondientes a dicha festividad, en las inmediaciones de la Capellanía de Santa Teresa, mismas que serán interpretados por el coro de la Schola Cantorum Gudalaxarensis, bajo la dirección del Maestro Rafael.

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