upc4

Alfredo Arnold

El Evangelio de san Juan narra que “Pedro y el otro discípulo salieron para el sepulcro. Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió más que Pedro y llegó primero al sepulcro.
Como se inclinara, vio los lienzos tumbados, pero no entró. Pedro llegó detrás, entró en el sepulcro y vio también los lienzos tumbados. El sudario con que le habían cubierto la cabeza no se había caído como los lienzos, sino que se mantenía enrollado en su lugar”.
Es curioso que, percatándose los dos Apóstoles de la portentosa Resurrección de Jesucristo, también hayan fijado su atención en un detalle menor como lo fue la disposición de las telas con las que cubrieron el cuerpo del Señor en el sepulcro. Sin embargo, al paso del tiempo estas piezas han llegado a ser objetos de enorme interés para los cristianos y para la comunidad científica mundial; se trata del Santo Sudario de Oviedo y la Sábana Santa de Turín. Ambas telas están fuertemente resguardadas y sólo en determinadas ocasiones se exhiben al público.
Una extraordinaria exposición de la Sábana Santa se presentó en la Universidad Autónoma de Guadalajara durante todo el mes de febrero, y debido al gran interés que despertó se logró tenerla tres semanas más. La exposición cuenta con una de las pocas réplicas de la reliquia autorizadas por la Santa Sede y muestra decenas de objetos relacionados con la Pasión de Jesucristo.

Dispuestos en doce salas, estos objetos hacen recorrer al visitante a través de los momentos culminantes de la vida terrena del Señor, así como de una vasta explicación del camino que ha recorrido la Sábana Santa desde su misteriosa aparición en 1353 en un pueblo de Francia hasta nuestros días; las pruebas científicas que se le han practicado; las sorprendentes conclusiones a que han llegado los científicos, entre ellas, que las manchas son de verdadera sangre sin mezcla de cualquier otra sustancia química; las numerosas “coincidencias” anatómicas, forenses e históricas y su concomitancia con los Evangelios.

Una de las salas contiene objetos de tamaño natural de cómo pudieron ser algunos objetos como la cruz, la corona de espinas, la lanza que atravesó el costado de Cristo y el sepulcro. En la sala final se expone el facsímil de la Sábana Santa y una escultura de tamaño natural de Cristo, tal como lo habrían contemplado María y las demás personas que lo llevaron a la sepultura.

Las más modernas técnicas de museografía, como esculturas, videos, audio guías, fotografías, pinturas, documentos, libros, ampliaciones e iluminación, son utilizadas para hacer de la visita a la exposición una experiencia inolvidable.
Los textos que se escuchan en cada sala tratan de ser objetivos por exponer los argumentos que a lo largo de los años se han formulado en contra de la Sábana Santa, pero al final es tanta la argumentación a su favor que el visitante queda convencido de que se trata de la imagen de un hombre y que todo indica que ese hombre era Jesucristo.
Investigadores afirman que no se trata de una obra artística. No existe en la historia del arte ninguna imagen con sus características, no es una pintura. No se han encontrado en las fibras ni pigmentos, ni pinturas, tintes o manchas. Amplificaciones hechas por computadora demuestran que la imagen es única y tridimensional.
La exposición pertenece al maestro español Álvaro Blanco, quien pasó varios años recopilando material sobre la Sábana Santa y objetos relacionados.
Ha sido presentada en varias ciudades de América y Europa.

El Arzobispo de Guadalajara, Cardenal José Francisco Robles Ortega, quien inauguró la exposición, dijo que este evento ayuda a entender dos realidades que el hombre actual, sobre todo los jóvenes, llevan dentro: “La preocupación de comprobar con la razón y la ciencia todo lo que se propone, pero también la apertura a que más allá de la ciencia está la trascendencia, la visión especial de la fe”.

La exposición de la Sábana Santa, que fue visitada por unas cincuenta mil personas durante las siete semanas de exhibición en la UAG, ha sido un verdadero regalo para los católicos y para la comunidad en general que tuvo oportunidad de admirarla. Un regalo, sobre todo en esta época de Cuaresma.
Este precioso hallazgo que no pasó inadvertido para los Apóstoles Pedro y Juan cuando acudieron al sepulcro donde habían dejado el cuerpo del Señor, el día de la Resurrección, probablemente seguirá dando información científica para el fortalecimiento de la fe en los años venideros.

*El autor es LAE, diplomado en Filosofía y periodista de vasta experiencia. Es académico de la Universidad Autónoma de Guadalajara.

@arquimedios_gdl

TE INVITAMOS A FORMAR PARTE DE LOS

Comunicadores Parroquiales

Los cuales promueven la Pastoral de la Comunicación en sus Parroquias

Leave a Comment

Dirección

"En la Iglesia tenemos urgente necesidad de una comunicación que inflame los corazones, sea bálsamo en las heridas e ilumine el camino de nuestros hermanos y hermanas"

Papa Francisco

Copyright @2023 – Todos los Derechos Reservados.