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Jornada de Oración por la Paz

PBR O. ERNESTO HINOJOSA DÁVALOS

Cuando la Iglesia en México convocó a todos los católicos, cristianos y gente de buena voluntad
a una Jornada de Oración por la Paz, surgieron algunas voces, inclusive aquí en nuestras comunidades parroquiales, cuestionando a los Obispos y Sacerdotes por atreverse a lanzar esta iniciativa. ¿Por qué la Iglesia ha hecho este pronunciamiento?

Las razones, entre tantas otras, son las siguientes:

  1. Desde que comenzó la lucha contra el narcotráfico, en el sexenio del entonces presidente Felipe
    Calderón Hinojosa hasta hoy, más de 323 mil personas han sido asesinadas violentamente. Tan solo en los un poco más de tres años de la autollamada 4ta Transformación, los asesinatos violentos son más de 121 mil.
  2. Porque en nuestro país hay más de 100 mil desaparecidos; tan solo en este gobierno, según los propios datos de Gobernación, han desaparecido más de 30 mil personas; en el Estado de Jalisco, donde vivimos, nos faltan más de 15 mil hermanos desaparecidos, somos el vergonzoso primer lugar en desapariciones del país.
  3. Por la violencia que sufren las mujeres; el pasado mes de junio fue el más violento para las mujeres con 89 feminicidios.
  4. Porque el crimen organizado está reclutando a niños entre sus fi las; entre 30 y 35 mil menores de
    edad son parte de estas organizaciones delincuenciales, y más de 250 mil niños están en riesgo de formar parte de ellas.
  5. Porque México es uno de los países más peligrosos del mundo para ejercer el sacerdocio, el periodismo o ser activista social.
  6. Por las extorsiones, el pago de piso, las amenazas, la explotación sexual, el robo, el despojo y toda clase de vejaciones que los ciudadanos sufrimos día a día.

Estas son cifras, pero detrás de cada número hay familias destrozadas y vidas deshechas por la violencia, el crimen organizado, la corrupción del gobierno y la indiferencia de la sociedad.
Ante esta realidad, no podemos dejar de escuchar la voz de Dios que pregunta a Caín por su hermano Abel: “¿Dónde está tu hermano?, ¿Qué has hecho? La sangre de tu hermano clama hasta mí desde el suelo”. La Iglesia se hace portavoz del dolor y sufrimiento de las víctimas y de sus familiares, hace
suya la indignación que tanta violencia causa en nuestros hogares.
Es imposible permanecer indiferente. Con la fuerza profética que ha recibido de su Señor, la Iglesia grita: ¡Ya basta de tanta violencia! ¡Basta de tanto dolor y sufrimiento! “Cuántas muertes innecesarias en México”, ha dicho el Papa Francisco.

Replicamos el mensaje de los Obispos que hacen un llamado al Gobierno Federal y a los distintos niveles de autoridades, en consonancia con el pronunciamiento que se ha realizado desde el Senado de la República: “Es tiempo de revisar las estrategias de seguridad que están fracasando.

Es tiempo de escuchar a la ciudadanía, a las voces de miles de familiares, víctimas de asesinatos y desaparecidos, a los cuerpos policiacos maltratados por el crimen. Es tiempo de escuchar a los académicos e investigadores, a las denuncias de los medios de comunicación, a todas las fuerzas políticas, a la sociedad civil y a las asociaciones religiosas. Creemos que no es útil negar la realidad y tampoco culpar a tiempos pasados de lo que nos toca resolver ahora. Escucharnos no hace débil a nadie, al contrario, nos fortalece como Nación.

Todos somos mexicanos, todos necesitamos vivir en paz y concordia. Creemos que la paz es posible, que tiene que ser posible. En esta tarea todos los ciudadanos de buena voluntad podemos salir aliados. No perdamos esta oportunidad”.
La paz se construye día a día en la búsqueda del orden querido por Dios y solo puede florecer cuando cada uno reconoce la propia responsabilidad para promoverla.
Éste es nuestro momento histórico, éstas son las circunstancias que nos han tocado vivir, nuestra Nación nos necesita, nuestra sociedad nos necesita, nuestras familias nos necesitan. No podemos ser indiferentes a estos llamados, es la voz de Nuestro Señor Jesucristo que nos dice: “Bienaventurados los que construyen la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios”.

@arquimedios_gdl

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Papa Francisco

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