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IGNACIO ROMÁN MORALES

Aunque hay representaciones del dinero desde las primeras civilizaciones, su ascenso y predominancia es una característica típica del capitalismo. Ya no se trata del dinero sólo como monedas hechas con metales preciosos para intercambiar mercancías y servicios, sino que el dinero es la unidad con la que medimos la producción, los salarios, el reparto de la riqueza, la pobreza, nuestras relaciones con el resto del mundo, etc. Los ahorros y los préstamos son generalmente en dinero y las divisas son un gran medio de especulación. Las monedas fueron cediendo su lugar al papel moneda, los pagarés y certificados de ahorro, los bonos y las acciones bursátiles, y más recientemente, hasta las criptomonedas. Tener el control del dinero es comúnmente asociado a tener el control de las familias, las empresas, las naciones y hasta del mundo.
¿Dónde está el control de dinero en México? No, no es en el gobierno. La mayor parte del dinero que circula en nuestro país no está en las monedas y en los billetes, sino en las tarjetas de crédito, los préstamos bancarios, las cuentas de inversión, la bolsa de valores y las operaciones especulativas de las divisas (especialmente del dólar), de las criptomonedas y de operaciones anónimas, particularmente en los “paraísos financieros internacionales” (lugares en donde no se pagan impuestos por las transacciones financieras y en donde se facilitan operaciones sin que se sepa claramente de dónde viene y a dónde va el dinero). En otras palabras, el mayor fabricante de dinero es el sector privado y en grandes operaciones
podemos no saber ni siquiera cuál es su origen.
En todo caso, en México se han usado múltiples monedas desde las épocas prehispánicas (como el cacao o los granos de maíz) y la colonia (las monedas metálicas, sobre todo de metales preciosos), pero no es sino hasta después de la Independencia cuando comienza a circular “dinero de papel”, bajo el imperio de Iturbide. Sin embargo, es hasta 1865 que inicia la circulación de billetes de banco. ¿Quién los emitió? Un banco privado: el Banco de Londres y México (hoy Santander).

El dinero fiduciario, es decir, el que no tiene valor en sí mismo, sino que se trata de un documento respaldado por la institución que lo emite, ha facilitado históricamente que los bancos puedan prestar mucho más dinero del que reciben los ahorradores. Primero fueron los billetes, luego las tarjetas y ahora puede ser una gran parte de los instrumentos de crédito. Un banco puede prestar diez veces más dinero del que haya sido depositado en sus arcas. A través del dinero, los bancos pueden controlar la vida de familias, empresas y hasta de gobiernos, por la vía del manejo de las deudas.

¿Y quienes son los grandes bancos en México? Históricamente, Citibanamex (antes Banamex), parte de Citigroup (la empresa financiera más grande del mundo) y BBVA (antes Bancomer), que tendencialmente controlan la mitad del dinero que opera en todos los bancos. Esto le otorga un gigantesco poder sobre México a ambas instituciones.

La venta de Citibanamex es entonces una “operación bomba”. ¿De qué se trata? No es que el grupo se salga de México, sino que busca concentrarse en las operaciones más rentables, las de las empresas más grandes y los capitales más pudientes (6,600 clientes). En cambio, le representan una importancia menos significativa sus 1,300 sucursales, 9 mil cajeros, 12.7 millones de clientes diversos y 10 millones de cuentahabientes en afore. El banco suelta una rebanada de pastel muy grande (y muy cara), pero también muy apetitosa. El comensal más grande que la ha querido es Germán Larrea (Minera Grupo México), nada más el personaje más acaudalado de México, después de Carlos Slim. Sin embargo, las negociaciones se han entrampado, en parte por las diferencias que también ha tenido Larrea con el gobierno mexicano. El encuentro entre Citigrup y Minera México es como un combate entre King Kong y Godzilla, al que se sumó la Presidencia de México como apostador para entrarle parcialmente a la compra. La lucha entre dos parecía convertirse en un triángulo de amor–odio, en el que se juega el control financiero de gran parte del país.

¿Cómo salir de la lucha triangular? La respuesta de Citigroup es incorporar a un cuarto participante: la bolsa de valores. Esto significa que la lógica de la venta prosigue, pero en una estrategia de “poco a poquito”. Citigroup lanzará una oferta pública inicial (venta de acciones de Banamex) y cuando haya vendido una parte significativa (el equivalente a la mitad el valor de la empresa), Citigroup dejará de tener el control sobre todo aquello de lo que se va a deshacer. El hacerlo por la vía accionaria puede evitarle el pago de impuestos (lo que sería una enorme pérdida de recursos fiscales para México) y una nueva conformación de los adquirientes.

¿Quiénes, cómo y con cuánto van a entrarle a la compra? ¿Qué harán el gobierno de México y Germán Larrea para incidir en el manejo financiero de los mexicanos? No se pierda el próximo capítulo de esta emocionante telenovela, en la que estará en juego parte del origen y destino de nuestro dinero como mexicanos.

@arquimedios_gdl

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