upc4

Juan López Vergara

El santo Evangelio, que nuestra Madre Iglesia dispone en la Eucaristía, pertenece al llamado ‘Discurso de la Misión’, centrado, como su nombre lo indica, en la tarea misionera confiada a los discípulos. La perícopa comienza por mostrar que la misericordia está en el origen mismo de la misión, y termina destacando que la misión tiene su génesis en la preciosísima misericordia de Dios, manifestada en y por Jesús. Él nos convoca a ser misioneros de la misericordia (Mt 9, 36-10, 8).

JESÚS HACE VISIBLE LA MISERICORDIA DIVINA
San Mateo subraya que Jesús hace visible la generosa misericordia de Dios: “En aquel tiempo, al ver Jesús a las multitudes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y desamparadas, como ovejas sin pastor” (v. 36). El verbo griego splanchnízô, traducido por ‘compadecer’, significa literalmente: ‘se le enternecieron las entrañas’.
Este verbo alude, por tanto, a un sentimiento de compasión tan intenso que hasta afecta las vísceras. Jesús se conmovió al máximo ante la multitud, revelando así la ternura y la piedad de Dios (véanse Ex 34, 6; Sal 103, 8.13).

En el Salmo 145, 9 leemos: “Bueno es Yahvé para con todos, tierno con todas sus creaturas”. Esta divina ternura, la cual vemos que Jesús revela con su entrañable actitud, se debe pedir al dueño de la mies, o sea al Padre. En el origen de todo, envió ésta siempre el Padre, a quien todos sus discípulos recurren en oración (véanse vv. 37-38; compárense: Lc 6, 12-16).

SUS ELEGIDOS SON LOS CONTINUADORES DE LA MISERICORDIOSA OBRA DE JESÚS
Los elegidos son Doce: se trata como de una familia del nuevo Israel (véase v. 1a, y compárese: Mt 19, 28). Su misión no es otra que hacer el bien. Jesús “les dio poder para expulsar a los espíritus impuros y curar toda clase de enfermedades y dolencias” (v. 1b). Son encabezados por Pedro. Proceden de mundos diversos y antagónicos: nombres hebreos y griegos, pescadores, un odiado recaudador y un zelota. La lista resulta paradigmática por su carácter inclusivo (véanse vv. 2-4).
Su objetivo: Las ovejas perdidas de Israel (véanse vv. 5-6). ¿No será una alusión a las ovejas dispersas por culpa de los pastores: “Ovejas perdidas era mi pueblo. Sus pastores las descarriaron, extraviándolas por los montes” (Jr 50, 6).
Son los continuadores de la misericordiosa obra de Jesús (véase vv. 7-8a).
Por eso, el mandato de dispensarla sin cargo, ya que gratuitamente han recibido ese poder, deben ejercerlo gratuitamente (véanse: v. 8b).

“MISERICORDIA QUIERO Y NO SACRIFICIOS”
La misión evangelizadora, la cual nos abarca a todos los seguidores de Jesús, plantea claras directrices:
1) La oración confiada.
2) La conciencia de que somos llamados y enviados personalmente.
3) Y la gratuidad de la misión.
Todo ello fundamentado en el anhelo divino revelado en aquellas palabras pronunciadas por el profeta Oseas, y recordadas con insistencia por nuestro Señor Jesús: “Misericordia quiero y no sacrificios” (Mt 9, 13 y 12, 7; compárese Os 6, 6).

Muy apreciables lectores, para actualizar el santo Evangelio del día de hoy, los exhorto a cuestionarnos, desde el fondo de nuestro corazón:
¿Cómo podemos vivir como misioneros de la misericordia, en especial, con nuestros hermanos más necesitados?

@arquimedios_gdl

TE INVITAMOS A FORMAR PARTE DE LOS

Comunicadores Parroquiales

Los cuales promueven la Pastoral de la Comunicación en sus Parroquias

Dirección

"En la Iglesia tenemos urgente necesidad de una comunicación que inflame los corazones, sea bálsamo en las heridas e ilumine el camino de nuestros hermanos y hermanas"

Papa Francisco

Copyright @2023 – Todos los Derechos Reservados.