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Atender el suicidio corresponde no solamente a un organismo de salud, sino que las escuelas, los centros de trabajo, los colegios de profesionistas,
los líderes religiosos, los maestros de escuela, los padres de familia; todos tenemos como sociedad una responsabilidad importante para la prevención de este tipo de muerte violenta.

Sonia Gabriela Ceja Ramírez

“En el caso de los ancianos, es importante valorar el estado psicológico de
la persona. Conocer a qué se debe su tristeza, si es un proceso de jubilación,
si es la muerte de su pareja. Se tiene que trabajar en diferentes niveles en la búsqueda del sentido de vida, ser muy respetuoso de sus creencias religiosas, fomentar un adecuado manejo del tiempo libre, la terapia ocupacional, tener reuniones incluso con la familia, que puedan ayudar a comprender cómo es que el adulto mayor se siente solo.
“Atender sus necesidades de alimentación y medicamento y también,
en la medida de lo posible, favorecer su autonomía. Es importante apoyarlo psicoafectivamente para que no vaya evolucionando en una pérdida del sentido de la vida”.
LA PRÁCTICA RELIGIOSA INFLUYE
El maestro indicó que, a nivel internacional, las tasas más altas de suicidios
se encuentran al Norte de Europa, “tasas que alcanzan hasta 50 por cada 100 mil habitantes, y las tasas más bajas las vemos en países católicos como son Italia y España, con tasas de hasta 2 por cada 100 mil habitantes.
“Durante mucho tiempo, cuando a la persona se pregunta qué le detendría
de atentar contra su vida, la respuesta es justamente su religión, el temor a cometer un pecado”. “Independientemente de la religión que la persona tenga, el sentido de espiritualidad es sumamente importante porque ayuda a resignificar cualquier tipo de situación, de tal manera que grupos afines y grupos de apoyo, podrán ayudar a prevenir esta ideación suicida”.

El dato
Por cada persona que se suicida se afectan 5 o 6 personas más de manera directa. La cifra internacional que tenemos es de casi 1 millón de suicidios al año. En el Estado de Jalisco, 52 por ciento de los suicidios corresponden a jóvenes de entre 15 y 24 años de edad. Cada vez van bajando más los índices de edad.

Los hombres lo consuman más
Tradicionalmente, se suicidaban personas mayores de 40 años y ahora más de la mitad son jóvenes o población infanto-juvenil.
Debemos tomar en cuenta que los métodos más letales los utiliza el
varón, cuya proporción es 4 a 1 en suicidios consumados. El hombre
utiliza disparo por arma de fuego u ahorcamiento. Las mujeres utilizan herida por arma blanca o consumo de tóxicos.
En intentos de suicidio, la mujer lo intenta más, pero el varón lo logra más, debido a la letalidad de los métodos que utilizan.
80 de cada 100 se suicidan al interior de casa habitación, predominando el dormitorio y el baño.
22 de cada 100 dejan una nota póstuma en donde reclaman atención, aseguran que no les creían. Refieren también crisis económicas y baja autoestima, entre muchas otras.

PARA LOS QUE SE QUEDAN
Es importante trabajar el proceso de duelo, mantener la calma, fomentar la
verbalización, la asignación de tareas que fomenten la satisfacción del logro, el poder hacer una labor de acompañamiento, ver cuáles son sus redes de apoyo: familia, pareja, la religión, que pueden estar fortaleciendo este proceso de duelo.
Es importante el apoyo profesional para trabajar la despedida, empacar
las cosas, tratar de hacer algunos procesos de ritualización de despedida.
Para algunas personas que son creyentes de la religión católica, la Misa,
todo el aspecto de los preparativos espirituales serán muy adecuados para
manejar este duelo.
QUÉ HACER?
Cuando una persona está en una situación desesperada en la que empieza a tener un problema de ansiedad, de sueño, donde ronda por su cabeza la idea de muerte, casi tres cuartas partes lo exterioriza. Frases como
“quisiera dormir y no saber nada de mí” son un buen momento para hablar con la persona, ofrecerle la ayuda profesional, no tratarlo como un enfermo, no regañarle, saber que la depresión tiene avances y retrocesos. Es importante estarle apoyando todo el tiempo, pedirle que escriba, fomentar el apoyo de la familia, de los amigos, de personas cercanas. Estar muy atentos a los cambios. No prometer nada que no seamos capaces de cumplir, no regañarle y no mentirle.

Dónde buscar ayuda
Cuando la persona está pasando por una crisis suicida puede llamar al 911 del Centro Integral de Comunicaciones del Gobierno del Estado, marcar al 075 del Servicio de Intervención en Crisis del Instituto Jalisciense de Ciencias de Salud Mental, o al Centro de Espiritualidad Diocesana de Atención a Crisis Tel. 33 36 54 50 00.
Una llamada telefónica puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Solo el 25 por ciento de los suicidios suelen ser impulsivos, los demás verbalizan o dan señales.

@arquimedios_gdl

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