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Sergio Padilla Moreno

El gran filósofo Immanuel Kant (1724-1804) concluyó su Crítica de la razón práctica, una de las obras más importantes de la filosofía en Occidente, afirmando: “Dos cosas llenan el ánimo de admiración y respeto, siempre nuevos y crecientes, cuanto con más frecuencia y aplicación se ocupa de ellas la reflexión: el cielo estrellado sobre mí y la ley moral en mí”, frase que, por cierto, está escrita en una placa en la tumba del filósofo. Y es que estamos hablando de un hombre profundamente sabio que se dejó maravillar por la contemplación de las noches estrelladas. Y es entonces que me viene la pregunta:
¿Qué habría dicho Kant de las primeras imágenes que hace unas semanas se nos han mostrado del telescopio espacial James Webb, construido y operado conjuntamente por la Agencia Espacial Europea, la
Agencia Espacial Canadiense y la NASA?

Mucha gente ha compartido, a lo largo y ancho del mundo, la fascinación de ver esas impresionantes imágenes de la profundidad del universo, lleno de estrellas, nebulosas y galaxias –de impresionante claridad y definición (https://www.nasa.gov/webbfirstimages)–, pero coincidiendo en la dificultad
para expresar y conceptualizar el significado profundo de lo que se muestra en las fotografías. El propio Kant acuñó el concepto de lo “sublime” como categoría del modo de aproximación a realidades que nos superan en comprensión por su inconmensurabilidad. El filósofo afirmó: “El sentimiento de lo sublime es, pues, un sentimiento de displacer debido a la inadecuación de la imaginación en la estimación estética de magnitudes respecto a la estimación por la razón”.

Si bien, los científicos tendrán que ir explicando la información que vaya arrojando el telescopio, la
magnitud y sublimidad de todo ello también es propicio de reflexionarlo y contemplarlo a la luz de la fe y del arte. Desde la perspectiva de la fe, vale la pena destacar lo dicho por el jesuita P. Guy Consolmagno,
director del Observatorio del Vaticano, cuando vio las primeras fotografías: “Ésta es la creación de Dios
que se nos está revelando, y en ella podemos ver tanto su asombroso poder como su amor por la belleza”.

Uno de los salmos que podemos proclamar a partir de las imágenes del telescopio es el 19 (18)
que dice: “Los cielos proclaman la obra de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus manos”. Este mismo salmo es utilizado por el gran compositor Franz J. Hadyn en la conclusión de la primera parte de su oratorio La Creación (Die Schöpfung).

El logro científico del telescopio James Webb es una buena noticia para la humanidad, pues se demuestra que se puede trabajar en conjunto, sin importar las diferencias ideológicas y culturales. Como seres humanos, somos capaces de mirar lo profundo y extenso del universo para intentar comprender sus secretos, aunque se nos complica mirar a nuestros hermanos, los seres vivos y la naturaleza que tenemos más cerca. No olvidar que ayer, 6 de agosto, se cumplió un año más de la explosión de la bomba atómica en Hiroshima, en 1945, un hecho en que la ciencia sirvió a la muerte.

El autor es académico del ITESO, Universidad Jesuita de Guadalajara – padilla@iteso.mx

HAYDN – Schöpfung – Die Himmel erzählen die Ehre Gottes
https://www.youtube.com/watch?v=eRor5Uf6iM4
Para ver el video, también puede escanear el código QR.

@arquimedios_gdl

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