upc4

PBRO. ARMANDO GONZÁLEZ ESCOTO

Con la llegada de los doce franciscanos, el 13 de mayo de 1524, comenzaba un verdadero nuevo capítulo en la historia de la Iglesia universal.
Si hasta ese momento la presencia de la Iglesia en América había sido sobre todo insular, ahora estaba realmente entrando al continente americano.
Un mes tardaron los franciscanos en recorrer a pie el camino que va de Veracruz a México, pasando de la selva calurosa veracruzana, a las gélidas montañas de la Sierra Madre Oriental, para finalmente bajar al Valle de México. Poco a poco fueron tomando conciencia de la magnitud de los retos que enfrentaban y se fueron organizando para llevar a cabo la misión que los había traído a estas lejanas y desconocidas tierras.
Todos ellos estaban imbuidos de una profunda espiritualidad centrada fuertemente en Jesucristo, a quien seguían de la mano de san Francisco. Por esos años en Europa se había ido generalizando la imagen del crucifijo tal y como lo hemos conocido hasta ahora. En los siglos anteriores a la llamada edad humanista, prevaleció la imagen de Cristo revestido con ornamentos sacerdotales, en la Edad Media, o del Cristo Gran Maestro que enseña su doctrina a la humanidad, revestido con manto imperial, de la época Románica, o el crucifijo místico donde aparece Jesús clavado en la cruz, pero con los atributos de la Pascua, tal y como lo contempló san Francisco en la vieja iglesia de san Damián. Desde mediados del siglo XV, la imagen dominante fue la de un Cristo crucificado, sufriente, reflejo tal vez de los grandes sufrimientos que la humanidad europea enfrentaba por esos años, y esa fue la imagen de Jesús que trajeron los misioneros, de manera predominante, llevándola por todas partes.

Pero igualmente los franciscanos eran devotos y defensores del misterio de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, así que ésta será la segunda imagen que, junto al crucifijo porten a lo largo de sus andanzas misionales. En estampas, pequeñas pinturas, o imágenes de bulto, se podrá ver a la madre de Jesús, de pie, envuelta en un manto azul, la cabellera descubierta y la túnica blanca, pisando con su pie a la serpiente. Esta fue la primera imagen mariana evangelizadora de nuestros pueblos, y fue evangelizadora materialmente hablando también, ya que se llevaba físicamente por todas partes.
De esta manera, con el crucifijo en la mano, y la Imagen de la Inmaculada Concepción, comenzó la tarea de anunciar a nuestros antepasados el nombre de Cristo. Muchos otros misioneros llegarán después, a lo largo de ese siglo, tanto franciscanos, como luego dominicos, agustinos y jesuitas, escribiendo con sus vidas nuevos capítulos de la historia de la Redención universal que por este continente comenzó a producirse a partir de 1524, que ha cumplido ya una época entera, y se abre ahora a una nueva civilización necesitada también de la redención cristiana ¿tendremos misioneros de la talla y grandeza de aquellos, para asumir hoy los retos del presente?

armando.gon@univa.mx

@arquimedios_gdl

TE INVITAMOS A FORMAR PARTE DE LOS

Comunicadores Parroquiales

Los cuales promueven la Pastoral de la Comunicación en sus Parroquias

Leave a Comment

Dirección

"En la Iglesia tenemos urgente necesidad de una comunicación que inflame los corazones, sea bálsamo en las heridas e ilumine el camino de nuestros hermanos y hermanas"

Papa Francisco

Copyright @2023 – Todos los Derechos Reservados.