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Pbro. Adrián Ramos Ruelas

Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dice a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo». Luego dice al discípulo: «Ahí tienes a tu madre». Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa” (Jn 19,26-27).
Jesús, en la persona de Juan, nos dejó en herencia a su santa Madre, María. Todos nacimos del seno de una madre, quien nos recibió a la vez como una bendición.
Aunque no fueran todas canonizadas, las madres se comportan como santas por el simple hecho de ser madres,
lo cual implica la entrega de la propia vida por amor. La santidad es la perfección en el amor; luego, la madre, cualquier madre, no está lejos de ser llamada “santa” por amar tanto a sus hijos.
Y las madres que han sido reconocidas como santas, son objeto de veneración y de imitación por muchas otras que están en camino de serlo. Figuran, entre muchas otras, éstas que son muy conocidas:

1. Santa Mónica de Tagaste. La famosa mamá de san Agustín. Con su esposo, Patricio, tuvo tres hijos. Agustín fue el , que le causó los mayores dolores de cabeza. En cierta ocasión, Mónica contó a un Obispo que llevaba años y años , , rezando, ofreciendo sacrificios y haciendo rezar a Sacerdotes y amigos por la conversión de Agustín. El Obispo le respondió: “Esté tranquila, es imposible que se pierda el hijo de tantas lágrimas”.
2 .Santa Isabel de Hungría. Se destacó por ser una madre ejemplar con su testimonio de caridad. Sin desatender el cuidado de su esposo y de sus tres hijos, se desvivió para atender a los más menesterosos.
3. Santa Brígida de Suecia. Tuvo ocho hijos, a los cuales educó piadosamente, consiguiendo al mismo tiempo con sus consejos y con su ejemplo que su esposo llevara también una vida de piedad. Una de sus hijas llegó a ser reconocida también como santa.
4. Santa Rita de Casia. Situaciones difíciles y desesperadas tambalearon su vida, pero destacó por su gran fortaleza y confianza en el Señor, a tal grado de ver crecer y morir a sus hijos y enviudar para dedicarse por entero a la vida consagrada. Esta gran madre ha sido considerada santa de los imposibles.

Detrás de un gran hijo santo está una madre fuerte y piadosa. No tendríamos a san Juan Bosco si no hubiera sido forjado como santo por la compañía, cercanía y consejo de Mamá Margarita, su ejemplar madre. Ella guió el desarrollo de las capacidades de sus hijos con fe y sabiduría, ayudándolos a crecer en generosidad e iniciativa.

ENSEÑANZAS:
1. Una madre es reflejo del amor de Dios: ama incondicionalmente a cada uno de sus hijos.
2 .Es mayor el amor de una madre que cualquier sacrificio o sufrimiento.
3. Una madre se abre al don de la vida en colaboración con el poder creador de Dios.

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