upc4

En esta Navidad centramos nuestra atención en la figura de José, sin dejar de tomar en cuenta a la Virgen María, que concibió y dio a luz a un hijo, Emmanuel, Dios con nosotros.
Así como la figura de María nos motiva a recibir al Señor que nace para todos, también la persona de José, porque él es el hombre justo, es decir, creyente, confiado en Dios que, por encima de sus proyectos personales, se fijó primero en la voluntad de Dios.
Se preguntó: “¿Qué quiere Dios de mí, qué espera de mí?”, y para descubrirlo hizo un discernimiento, es decir, un análisis desde la fe de lo que el Señor le pedía.
José creyó, reconoció el plan de Dios, y aceptó ser parte de ese proyecto del Padre. Por eso, la Iglesia lo presenta como el hombre justo, el hombre que sabe discernir cuál es la voluntad de Dios, y está dispuesto a cumplirla.
Se convirtió, además, en la figura de Dios Padre. Si bien, Jesucristo es el Hijo único de Dios, su Hijo eterno,
engendrado desde todos los siglos, al hacerse hombre, necesitaba la figura y la misión de un padre custodio, y ese fue José.
Las virtudes que descubrimos en la persona de Jesús, en cuanto a su mansedumbre, su fraternidad, su sensibilidad en atender a todos, no podemos dudar que esas virtudes fueron, humanamente, inspiradas por María y por José. Así, José se convirtió en modelo para la vida de Jesús; y por eso encarna la figura de Dios Padre.

Como José, es importante que en esta Navidad nos preguntemos qué importa más, si nuestros proyectos, lo que soñamos deseamos, o saber qué quiere Dios de nosotros, saber qué espera de cada uno en las circunstancias que está viviendo.

En la medida en que estemos dispuestos a que se cumpla la voluntad de Dios en nuestra vida, vamos a experimentar cuánto amor, cuánta fuerza, cuánta gracia y cuánta paz nos trae el Hijo de Dios nacido para nuestra salvación.
No dejemos que la Navidad sea solo un recuerdo piadoso, y que nuestra vida vaya por otro camino, con otros intereses, con otras preocupaciones, sino que busquemos que nuestra vida se ajuste a lo que Dios quiere darnos a conocer a través de su Hijo.
A José también lo podemos caracterizar como el hombre del silencio y de la vida interior, pero plenamente ocupado en recibir al Hijo eterno del Padre, y a acompañarlo en su vida terrenal. Es el hombre humilde de la vida interior.

Para recibir a Jesús necesitamos hacer un silencio interior, poner en paz nuestro desorden mental
que a veces tenemos y nuestro desorden de los sentimientos que nos envuelven.

Necesitamos pacificar nuestro interior para descubrir qué me quiere decir Dios con su Hijo nacido de la Virgen María, qué me quiere pedir, qué me quiere dar. Solo en el silencio y en la oración humilde, confiada y sincera, podemos descubrir el verdadero sentido de la Navidad.
Hagámoslo en familia. Que papás, hijos y hermanos dediquen un momento para abrirse al misterio del
Nacimiento de Jesús, que hagamos un espacio en nuestra vida para que Dios se manifieste.

Yo les bendigo en el Nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo.

@arquimedios_gdl

TE INVITAMOS A FORMAR PARTE DE LOS

Comunicadores Parroquiales

Los cuales promueven la Pastoral de la Comunicación en sus Parroquias

Dirección

"En la Iglesia tenemos urgente necesidad de una comunicación que inflame los corazones, sea bálsamo en las heridas e ilumine el camino de nuestros hermanos y hermanas"

Papa Francisco

Copyright @2023 – Todos los Derechos Reservados.