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LUPITA VENÉGAS / PSICÓLOGA

LUPITA:
Los padres de familia necesitamos orientación respecto a cómo poner límites a nuestros hijos sobre
el tiempo que están con sus pantallas.
Nuestro hijo de 12 años pasa horas enteras en sus “redes sociales”, y nos preocupa porque lo vemos ansioso e irritable.
Se pone furioso cuando le pedimos que se aparte del celular.
Matilde L.

HERMANA MÍA, MATY:
Es una realidad que a medida que aumenta el uso de las redes sociales entre los adolescentes, aumentan los índices de ansiedad, depresión y suicidio. No se trata del único factor disparador de estas problemáticas de salud mental; sin embargo, hay evidencia de que instagram, por ejemplo, genera problemas en la imagen corporal en una de cada 3 adolescentes. La revista científica Nature publicó un estudio que revela dos edades vulnerables en particular: el inicio de la pubertad y alrededor de los 19 años.

Una estudiante de la universidad de Washington, Emma Lembke, vivió los efectos negativos en primera persona y echó a andar el movimiento Log Off (cerrar sesión). Ella invita a los jóvenes a platicar abiertamente de cómo les han afectado las redes sociales y a modificar su relación con ellas. Muchos son los que descubren que al “cerrar sesión”, su calidad de vida mejora, baja su nivel de ansiedad, mejora su autoestima y se sienten en condiciones de desarrollar sanas amistades reales.

Hablemos serenamente con todos los miembros de la familia acerca de que las redes sociales pueden aportar malestar, pero también bienestar. Advertir sobre los riesgos y las consecuencias negativas del exceso de consumo, pero también reconocer las ventajas de un uso adecuado, limitado en tiempo y
selectivo en temas.
El Papa Francisco, en la exhortación apostólica Christus Vivit, dice a los jóvenes que es verdad que el mundo digital puede ponerles ante el riesgo del ensimismamiento, del aislamiento o del placer vacío. Pero les invita a no olvidar que hay jóvenes que también en estos ámbitos son creativos y a veces geniales, como el beato Carlo Acutis, que usó estas nuevas tecnologías para comunicar valores y belleza.
El mejor antídoto para estos riesgos es la convivencia familiar armoniosa.
Cuando los hijos dialogan con sus padres y se sienten libres de compartir sus experiencias y sentimientos en casa, se fortalecen emocionalmente. Es necesario que los padres de familia nos esforcemos por tener una buena relación entre nosotros, y buscar espacios para estar con nuestros hijos sin peleas ni discusiones.

Lupita Venegas /Psicóloga Facebook: lupitavenegasoficial

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