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Así lo ha señalado el Papa Francisco, pues la Palabra de Dios junto con la Eucaristía debe ser alimento para el cristiano.

Sonia Gabriela Ceja Ramírez

En septiembre, mes en el que se tiene la fiesta de San Jerónimo, se celebra también el Mes de la Biblia, esto debido a que San Jerónimo fue un gran biblista nacido en el año 374 en Estridón, Dalmacia (Actual Croacia). “Fue estudioso de las Sagradas Escrituras y se le encargó traducir la Biblia de las lenguas originales, hebreo y griego, al latín”. Así lo explica el padre Eduardo Michel Flores, Coordinador Diocesano de la Animación Bíblica de la Vida Pastoral de la Arquidiócesis de Guadalajara.

“San Jerónimo se trasladó a Tierra Santa, vivió en Belén más de 30 años en los que estuvo abocado al estudio de la Sagrada Escritura, por ese trabajo tan intenso y por su amor a las Sagradas Escrituras a él se le conoce como Patrono de los Estudios Bíblicos. Su fiesta se celebra el 30 de septiembre y por eso se celebra en toda la Iglesia septiembre como mes de la Biblia. Pero no solo en la Iglesia Católica, hay otras confesiones cristianas que han asumido también este mes como mes de la Biblia”.

La Biblia en el centro

El padre Michel anunció que en nuestra Arquidiócesis, durante el mes de septiembre se tienen actividades variadas con relación a la Biblia: “Hay parroquias que entronizan la Sagrada Escritura; es también una buena oportunidad para entronizar la Sagrada Escritura en la casa, tenerla en un lugar visible para recordarnos que en la Eucaristía no solamente nos alimentamos del banquete Eucarístico, sino también del banquete de la Palabra”.

“Tenemos dos altares en el templo. El altar de la Eucaristía que está en el centro pero también el altar de la Palabra que es el ambón y son los dos alimentos en la vida del cristiano. A veces como no lo tenemos muy presente, al menos visualmente”.

Para celebrar el mes de la Biblia

 “En nuestra arquidiócesis por parte de la Animación Bíblica de la Pastoral se prepara un material para que en todas las parroquias se lleve a cabo de lunes a viernes una Semana Bíblica con diferentes temas que se considera importante tratar para crecer en el conocimiento y la comprensión de la Sagrada Escritura y que además puedan tener repercusiones para la vida, en este caso la Semana Bíblica que proponemos tiene como tema “La Misericordia”, porque ese fue el valor del reino que se escogió en la última  Asamblea Diocesana de Pastoral”.

Este material no se envía a las parroquias sino que se ofrece a quien guste utilizarlo. “No es obligatorio que tomen ese material. A mí me ha tocado participar en parroquias donde me invitan como expositor de algún tema y no toman el tema de la Animación Bíblica, sino que ellos deciden tomar otro material bíblico para alimentar la vida de la comunidad y también es válido, lo importante es que la Palabra de Dios esté en el centro, especialmente en este mes”.

“Este material se pone a disposición de las parroquias y comunidades en las Librerías del Arzobispado, en la librería del Instituto Bíblico Católico, así como en la Parroquia de San Jorge Mártir.

“Lo importante es que se lleve a cabo la semana. Hay quienes no pueden hacerlo de lunes a viernes y lo hacen en tres días. Lo importante es que haya una oportunidad de reflexión a partir de la Palabra de Dios”.

Que no seamos católicos desnutridos

Y es que el sacerdote recalcó que la Palabra de Dios es un alimento fundamental: “La vida del cristiano se nutre, diríamos así, de dos mesas: la mesa de la Eucaristía y la mesa de la Palabra. Por eso deberíamos recurrir más a ella, tener un trato muy natural con la Palabra de Dios y por eso es que en este mes se nos invita a inscribirnos en las Escuelas Bíblicas que hay en las parroquias. Muchas parroquias ya tienen una Escuela Bíblica. También es un momento oportuno para inscribirse a los cursos que tiene el Instituto Bíblico Católico (que igualmente inician en septiembre).

“La Palabra de Dios debe ser un alimento indispensable, no opcional; debe ser necesario, sin el cual la vida del cristiano está desnutrida, espiritualmente hablando”.

“Todo cristiano que quiera conocer más la Palabra de Dios debería acercarse a estudiar”.

La Biblia no es solo para los protestantes

“Existe la tendencia a pensar que si vemos una persona con la Biblia bajo el brazo seguramente es protestante; igual, si una persona nos habla de la Biblia o de la Palabra de Dios pensamos que no es católico. Deberíamos ir pasando a una cultura en la que los católicos con mucha naturalidad llevemos nuestra Biblia bajo el brazo o la carguemos a todos lados y hablemos con frecuencia de la Palabra de Dios”.

“El Papa Francisco nos ha invitado a llevar el Evangelio en la bolsa. Por eso ya se han hecho ediciones de bolsillo para que tengamos la Palabra de Dios a disposición y podamos leerla cuando podamos, por ejemplo: cuando estamos esperando el autobús o que cuando estamos esperando a entrar a la cita con el médico o en la fila de algún otro trámite, para así estarnos nutriendo a diario con la Palabra de Dios”.

Si todos los días leyéramos un trozo de la Biblia, la verdad es que nuestra vida sería muy distinta porque la Palabra de Dios estaría dándoles forma a nuestros pensamientos, a nuestros criterios, a nuestras palabras, a nuestras acciones”.

Padre Eduardo Michel Flores.

Ante muchas personas que dicen no saber por dónde comenzar a leer la Biblia, el padre Michel dijo que es importante que acudamos a quien nos puede orientar, porque es normal que “la primera reacción de una persona a la que se le invita a leer la Biblia es decir que no le entiende. Siempre será recomendable para quien no tiene oportunidad en este momento de acudir a una Escuela Bíblica, empezar por lo más conocido, que son los Evangelios, lo que leemos todos los domingos en la parroquia”.

“Pueden empezar a leer los Evangelios de manera corrida, porque cuando vamos a la Misa los leemos de forma fragmentada, pero cuando los leemos en su conjunto nos da otra visión de las cosas”.

“Ciertamente hay métodos. Uno de ellos es comenzar con el primer libro de la Sagrada Escritura e irlos leyendo cada uno, aunque hay algunos libros que se vuelven muy pesados, sobre todo en el Antiguo Testamento, por eso es que es necesario que a la lectura de la Biblia aunemos el estudio”.

Al alcance de todos

“Antes se pensaba que el estudio de la Biblia era solo para los eruditos o especialistas, pero a partir del Concilio Vaticano II, la Palabra de Dios, como dice la Constitución Dogmática sobre la divina revelación Dei Verbum, debe estar al alcance de todos los fieles”.

“Así, se ha procurado hacer muchas traducciones de la Biblia. Hay traducciones que son para los estudiosos, para un nivel científico; hay traducciones que son más populares para que la gente las entienda con más facilidad. Ahora tenemos incluso la posibilidad de tener acceso a las Biblias electrónicas, ni siquiera tenemos que cargar con la Sagrada Escritura, sino que en el mismo teléfono celular tenemos la posibilidad de encontrarnos con la Palabra de Dios”.

“Es importante cuando leemos hacerlo de la mano de alguien que ya sabe, de alguien que nos pueda instruir cuando nos surja una duda, por ejemplo acudir con el sacerdote encargado de nuestra comunidad y preguntarle nuestras inquietudes, eso nos irá aclarando el panorama amplio del mundo de la Biblia”.

¿Cómo entronizar la Biblia?

El padre Michel señaló que la entronización de la Biblia es una ceremonia muy sencilla y familiar como la que se hace para acostar al Niño en el pesebre durante la Navidad. “Esta ceremonia la puede presidir el padre de familia, no es necesario que asista un sacerdote, aunque claro, en la parroquia es bueno que la presida el sacerdote que encabeza la comunidad, el párroco o capellán encargado del templo. La idea es que se entienda que uno quiere que la comunidad o el hogar esté presidido por la Palabra de Dios”.

“Incluso se puede encontrar algún esquema en internet. Son celebraciones que duran 5 ó 10 minutos pero que son muy bonitas y en las que se puede hacer participar a los miembros de la familia”.

“Además, se puede tomar la Biblia que haya en la casa y procurar reunirse, en el mes de septiembre, en los momentos en que sea oportuno para leer un poco de la Palabra de Dios y compartirla con los miembros de la familia”.

¿A quién le toca velar por la promoción de las Sagradas Escrituras?

“La acción pastoral de la Iglesia imita la acción pastoral de Jesús. La acción pastoral de la Iglesia tiene tres vertientes: la pastoral profética, la pastoral litúrgica y la pastoral social.

“La Pastoral Profética es el anuncio de la Palabra. La Pastoral Litúrgica es la celebración de la fe. Y la Pastoral Social es la vivencia de la fe en acciones concretas de caridad proyectadas a la vida de la comunidad”.

“La animación bíblica pertenece a la Pastoral Profética, al anuncio del mensaje, al anuncio de la Palabra”.

“Nosotros como Animación Bíblica de la Pastoral pertenecemos a la dimensión profética, tanto a nivel diocesano como a nivel de la Conferencia del Episcopado”.

“A nivel universal, depende del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, que entre sus tareas tiene la Colaboración para la Difusión de la Biblia, este organismo es el que rige esta actividad de la Animación Bíblica de la Pastoral, a nivel universal”.

“Hay también un organismo a nivel universal que es la Federación Bíblica Católica (FEBIC) que en este momento tiene como presidente al  cardenal Luis Antonio Tagle, arzobispo de Manila, quien a nombre del Papa está alentando los trabajos en el campo bíblico en todo el mundo”.

“Hace poco, en abril pasado, se llevó a cabo en Roma un congreso de la Federación Bíblica Católica (FEBIC) por los 50 años de su fundación y el Papa dirigió un discurso muy profundo en el que animaba a poner a la Biblia en el centro de nuestras vidas y tener en cuenta el binomio inseparable Biblia y vida”.

“Se busca que la Animación Bíblica no sea una pastoral más, o reducida para un grupo elitista, sino más bien que la Palabra de Dios inspire la pastoral de los niños, de los adolescentes, la catequesis, la pastoral litúrgica, la pastoral social, la pastoral de la salud, la pastoral de los migrantes, la pastoral del adulto mayor, etc. es decir, que todas las pastorales tengan a la base de su trabajo la Palabra de Dios”.

Finalmente el padre Eduardo Michel señaló que es muy importante sensibilizarnos y saber que “la Palabra de Dios no es un elemento extraño a nuestra vida, no lo veamos como un elemento ajeno a nuestra fe, debemos acostumbrarnos a acercarnos más a la Palabra de Dios, a verla con más naturalidad. Hay Biblias infantiles o Biblias para jóvenes que pueden ayudarles mucho, porque traen explicaciones propias para cada edad. Lo importante es que le vayamos perdiendo miedo a la Palabra de Dios, que nos vayamos acercando y que tomemos conciencia de que debe ser el alimento diario en la vida de todo cristiano”.  

Acciones para vivir el mes de la Biblia

“Hay muchas iniciativas que se pueden llevar a cabo en este mes de la Biblia: Hay comunidades que establecen círculos bíblicos, mediante los cuales, una persona que haya estudiado la Palabra de Dios, puede reunir a vecinos y pueden comentar el Evangelio del domingo que viene, pueden hacerlo oración, se reúnen una media hora o 45 minutos; incluso pueden hacerlo con algún libro sugerido por el sacerdote de la comunidad del que vayan tomando los temas”.

“También existen otras iniciativas, por ejemplo, se organizan maratones bíblicos, incluso un maratón bíblico infantil en algunas parroquias, donde reúnen a los niños y les hacen alguna actividad lúdica, en la que los ponen a jugar, pero aprendiendo con la Palabra de Dios”.

“Algunas parroquias hacen alguna expo bíblica, en la que realizan algún periódico mural en el que exponen algún tema para que la gente pueda ir a aprendiendo pero visualmente”.

“En algunas parroquias también hacen cine foro bíblico, es decir, proyectan películas con temas bíblicos y luego reflexionan juntos el mensaje de la película”.

“Actividades existen muchas, dependerá de la iniciativa y de la creatividad de los sacerdotes”

¿Desde cuándo se incluye en la Misa?

La Palabra de Dios desde siempre ha formado parte de la liturgia de la Iglesia. “La liturgia sinanogal, o sea, la que se llevaba a cabo en las sinagogas, ha servido de base para lo que hoy es la primera parte de nuestra Eucaristía. De hecho la primera parte de la Eucaristía, que nosotros conocemos como liturgia de la Palabra, está basada fundamentalmente en el esquema que tenía la liturgia sinagogal: Una lectura de los profetas, luego una lectura de los salmos y luego una lectura de lo que ellos llamaban los otros escritos. Así se les conocía”.

“Siempre la Palabra de Dios ha acompañado, primero, al pueblo de Israel y cuando se constituyó la Iglesia cristiana, evidentemente que la Celebración Eucarística no era solo la representación de la cena del Señor, sino que era antecedida por lecturas: las lecturas del Antiguo Testamento, también algún salmo para responder a la Palabra de Dios, luego la lectura de algún escrito de los apóstoles, y la lectura del Evangelio. Es decir, que la Palabra de Dios, desde tiempo inmemorial, desde las primeras comunidades cristianas, ha estado presente en la Eucaristía. Incluso consta, lo dice el libro de los Hechos de los Apóstoles, las Cartas de San Pablo, que ya las primitivas comunidades, celebraban la Eucaristía teniendo como base la Palabra de Dios, y luego venía el memorial de la Pascua, que era lo que conocemos como la Cena del Señor”.

“San Justino Mártir, en el siglo II, ya nos hace una narración de cómo se llevaban a cabo las Celebraciones Eucarísticas, y ya nos dice él que primero se lee la Palabra de Dios y luego se celebra el banquete del Señor”.

¿Cómo se formó la Biblia?

“La Biblia se ha ido formando a lo largo del tiempo. El Antiguo Testamento se formó en un periodo de tiempo como de 15 siglos, mientras que el Nuevo Testamento se formó en un periodo de tiempo como de 50 años, es decir fue más compacto. Lo cierto es que los libros de la Sagrada Escritura se fueron formando como una obra completa a partir de que se empieza a tener consciencia de que son revelados por Dios, y por tanto se les considera canónicos, es decir, que se pueden inscribir en la lista de los libros inspirados”.

“Más o menos en el siglo I a.C. ya se tenía un canon del Antiguo Testamento, es decir, una lista de libros que se creían inspirados por Dios y que ya se consideraban entonces como Sagrada Escritura”.

“En el Nuevo Testamento, evidentemente cuando se termina de escribir el último libro que es el Apocalipsis pasa un tiempo prudente en el que la Iglesia discierne cuáles libros han sido revelados por Dios y cuáles no”.

“Hay libros que se consideraron apócrifos, es decir, que no fueron revelados por Dios, y a esto se llega especialmente por su contenido, porque están llenos de narraciones fantásticas o legendarias que hacen imposible que sean considerados como revelados”.

“Pero los otros libros que consideramos canónicos ya hacia el año 150 de nuestra era conformaron el canon del Nuevo Testamento”.

“Más o menos hacia mitad del siglo II ya se tenía una versión completa de las Sagradas Escrituras”.

@arquimedios_gdl

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