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Pbro. Juan Javier Padilla

La fiesta de Cristo Rey fue establecida para toda la Iglesia por el Papa Pío XI el 11 de diciembre de 1925, en su encíclica “Quas Primas”. La festividad se colocó al final del año litúrgico, como coronación de la obra redentora de Cristo. El Papa quiso motivar a todos los católicos a reconocer públicamente que el centro y corazón de sus vidas y de la Iglesia es Cristo Rey. Con esta Fiesta celebramos y pedimos que Cristo empiece a reinar en nuestros corazones en el momento en que nosotros se lo permitamos, y así el Reino de Dios puede hacerse presente en nuestra vida. De esta forma vamos instaurando desde ahora el Reino de Cristo en nosotros mismos y en nuestros hogares, empresas, trabajos y ambiente social.
CONSAGRACIÓN A CRISTO REY
El 23 de junio de 2006 los obispos mexicanos dirigidos por el entonces presidente de la Conferencia Episcopal y arzobispo de León, monseñor José Guadalupe Martín Rábago, junto con un nutrido grupo de sacerdotes y miles de fieles renovaron una vez más la consagración de la nación mexicana al Sagrado Corazón de Jesús, en el santuario nacional de El Cubilete.

Anteriormente, la consagración oficial, había sido proclamada el 11 de octubre de 1924, durante el Primer Congreso Eucarístico Nacional, por los obispos mexicanos en pleno, en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México, justamente cuando iniciaba el período más violento de la persecución religiosa en el país.
En la fórmula de consagración se encomendó al Sagrado Corazón “esta Patria querida, a los gobernantes, para que trabajen siempre por el bien común; a las familias, para que forjen en las virtudes humanas y cristianas el corazón de las nuevas generaciones; a los indígenas y campesinos, obreros e inmigrantes, para que alcancen un mejor nivel de vida y un pleno respeto de su dignidad y sus derechos”. En el acto, se encomendó entre otros a “los legisladores y a los profesionales de la salud, para que respeten y defiendan la vida desde su inicio en el seno materno hasta su conclusión natural; a los que se dedican a la educación, la cultura, el arte y los medios de comunicación social, para que contribuyan a un mejor y más armónico desarrollo de la sociedad difundiendo valores auténticos”.

EL MONUMENTO A CRISTO REY
El desarrollo histórico de la devoción en México a Cristo Rey y a su Sagrado Corazón, en el siglo XX culminó en el monumento nacional en el centro del país. En efecto, en la cima de la montaña El Cubilete, que le sirve de pedestal, donde se levanta la gran escultura bendiciendo a la nación y a todos los que llegan de lejos o de las cercanías a su santuario. Cristo Rey se alza en el corazón geográfico de México, a 2 mil 660 metros de altura sobre el nivel del mar.

La venerada Montaña está en el municipio de Silao en el Estado de Guanajuato, y su santuario ha sido y es meta de peregrinaciones, donde se recuerda a quienes durante los años de la persecución del siglo veinte lo confesaron hasta la última gota de su sangre generosa para aclamarlo como Rey universal:
¡Viva Cristo Rey!

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Papa Francisco

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