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Luis Sánchez

La distancia que se recorre cuando uno quiere llegar a la frontera con Estados Unidos pasando por México es de 4 mil 800 km; pero ahí no acaba la travesía, aún falta caminar durante aproximadamente 4 noches por un desierto donde las temperaturas rebasan los 40 grados, o cruzar un río con fuertes corrientes y remolinos; además de sufrir sed y hambre, mientras te escondes para que las autoridades migratorias de Estados Unidos no te encuentren y te deporten. Existen diversas formas para cruzar la frontera hacia Estados Unidos, dependiendo el dinero con el que se cuente, serán las condiciones del viaje; desde pasar por el cruce migratorio con una credencial falsa, hasta esconderse al interior de un vehículo junto a decenas de personas que también están buscando el anhelado sueño americano.

Independientemente de cuál sea la manera, cruzar la frontera de forma irregular es siempre una moneda al aire que tiene dos caras: la vida o la muerte, como ocurrió hace unos días al suroeste de San Antonio, Texas, donde en una carretera que pasaba a las afueras de la ciudad, en paralelo a la vía del tren de carga, se localizó un macabro hallazgo, un tráiler abandonado, en cuyo interior se encontraban más de 50 personas migrantes muertas, que viajaban al interior de esa “trampa mortal”, como la calificaron las autoridades después de los primeros reportes de investigación, ya que el camión no contaba con un sistema de enfriamiento en buenas condiciones, por lo que las personas que iban al interior, tuvieron que aguantar temperaturas extremas por encima de los 39 grados, además de la falta de agua, aire y comida, provocando que el golpe de calor fuera mortal.

Las autoridades de Texas fueron alertadas del hallazgo cuando un trabajador escuchó gritos pidiendo auxilio y halló el vehículo con las puertas semiabiertas y personas fallecidas, por lo que procedió a pedir apoyo al 911: “El piso del tráiler estaba completamente cubierto de cuerpos, había al menos más de 10 cuerpos fuera del tráiler, porque cuando llegamos, estábamos tratando de encontrar personas que aún estuvieran vivas. Así que tuvimos que sacar los cuerpos del tráiler al suelo”, comentó William McManus, jefe de policía de la ciudad.

Las autoridades rescataron a 16 personas, 12 adultos y 4 menores, sin embargo, debido a las condiciones del tráiler, no pudieron hacer más por los 27 mexicanos, 14 hondureños, 7 guatemaltecos y 2 salvadoreños. Hasta el momento, se sabe que algunos de los migrantes mexicanos que fallecieron, son provenientes de Oaxaca, Guerrero y Chiapas, 3 de los estados más pobres y desiguales de nuestro país, situación que comparten con los países de Centroamérica de donde provenían el resto de personas migrantes que lamentablemente murieron; una región históricamente golpeada debido a su contexto sociopolítico y económico.

A finales de los años setenta se vivió una época de crisis económica, política y social. Los países que se encontraban en conflicto, como El Salvador, Nicaragua y Guatemala, se convirtieron en principales expulsores de migrantes; por otra parte, Costa Rica, Belice y Honduras se convirtieron en países receptores. Una década más tarde los conflictos armados, materializados en guerrillas, revoluciones y golpes de Estado, provocaron que los centroamericanos migraran hacia México en busca de refugio. Tan solo de El Salvador migraron 180 mil ciudadanos hacia Guatemala y 50 mil a México. En 1990 los conflictos armados habían cesado, lo que generó un cambio en el patrón de migración; los centroamericanos ya no huían de conflictos armados, lo hacían del hambre, la violencia, la injusticia, los gobiernos inestables y el crimen organizado.

Actualmente, las pandillas, el narcotráfico y la falta de oportunidades laborales y económicas, ha orillado a que miles de personas provenientes de esa región, salgan de sus países a buscar una mejor vida, aunque esto represente el riesgo de perderla, como ocurrió a finales de junio en San Antonio, Texas.

Lo ocurrido al sur de San Antonio no es nuevo, pero vuelve a poner en el ojo del huracán la agenda migratoria entre Centroamérica, México y Estados Unidos. Ese tema que ha venido trascendiendo diversas administraciones y del cual no se han podido generar condiciones para salvaguardar los derechos humanos de las personas migrantes, respetar la soberanía de los Estados y generar condiciones para una migración ordenada, segura, pero sobre todo, que existan condiciones para evitar que las personas salgan de sus países a buscar suerte en condiciones infrahumanas, dispuestas a todo, aunque sea morir en búsqueda de ese sueño americano, que se ha convertido en pesadilla.

Es indispensable que después de este hecho, las autoridades de los distintos gobiernos involucrados, logren concretar esa agenda multilateral en materia de migración, que ha estado ausente durante tantas administraciones y que tantas vidas humanas ha costado.

 Para muchas personas migrar es la última alternativa, por lo que se deben de revisar las condiciones de vida de los países de origen, las oportunidades de trabajo que se pueden generar en otros países, las condiciones para ello y que exista una cooperación entre Estados que permita el crecimiento económico de la región, un impulso a aquellas personas que buscan trabajar y que se salvaguarden los derechos humanos de nuestros compatriotas y nuestros hermanos centroamericanos. Migrar no es un delito, es un derecho.

Nos leemos la siguiente semana con mejores noticias y recuerda luchar, luchar siempre, pero siempre luchar, desde espacios más informados, que construyen realidades menos desiguales y pacíficas.

@arquimedios_gdl

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