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«Mi vida entera Señor, para que te conozcan y te amen»

Hugo Gaucín / Hna. Araceli Delgado MG. / Hna. Aurora Villalpando MG.

Guadalajara es sede de muchas congregaciones religiosas, pero también es cuna de algunas de ellas. Las misioneras de Guadalupe fueron fundadas en el año de 1988 por el presbítero José Álvarez, también Misionero de Guadalupe. Su intención, extender el carisma misionero a una rama femenina, desde entonces su labor se ha desarrollado en África, En el país del Chad, oficialmente República de Chad. Esta misión de inauguro en el año 2004 y ha sido testigo del incansable celo misionero de las mexicanas hasta el día de hoy.

La misión de las hermanas responde a lo más profundo de nuestra identidad cristiana y se desarrolla en aquellas periferias donde la Iglesia está llamada a ser samaritana llevando el mensaje de esperanza, el mensaje de nuestro Señor Jesucristo. En el núcleo del corazón de las religiosas encontraremos el amor a Jesús Sacramentado y también el amor que a cada mexicano le mueve y enternece: Santa María de Guadalupe.

 Al lema: «Mi vida entera Señor, para que te conozcan y te amen» llevan el amor de Cristo al otro lado del mundo, ahí donde poco a poco la Iglesia se abre camino en medio de los no cristianos.

¿Cuáles son las dificultades de la Misión?

 Dejemos que la hermana Aurora Villalpando Mendiola nos responda desde su experiencia de más de 10 años en el país del Chad.

«Una de las grandes dificultades que encontramos los misioneros en el país del Chad es ver los sufrimientos de este pueblo y sentir la limitación de no poder impedir o al menos disminuir este sufrimiento; por un lado, a causa de las creencias culturales, y por otro, a causa del sistema político y económico del país. Este, tiene un fuerte retraso en todas las áreas, pero es muy triste ver que uno de los campos más descuidados es el de la salud, hasta en lo más urgente.

“Mamá Josefina era una cristiana muy comprometida en la iglesia y con su familia. Trabajó muy duro para darles a sus hijos la oportunidad de estudiar y era la proveedora de todo lo necesario en su hogar. Tristemente un día fue mordida por un perro con rabia, inmediatamente acudió al medicamento tradicional. Cuando nosotras nos dimos cuenta del hecho ya habían pasado varios días y por creencias culturales se negó a acudir al hospital porque le dijeron que una vez comenzado el tratamiento natural no pueden recurrir a otro tipo de medicamentos alópatas”.

La gente recurre con facilidad a estos remedios tradicionales porque encontrar las vacunas antirrábicas en este país no es fácil y son muy caras.  Cuestan el equivalente a  5 sacos de sorgo con los cuales comería una familia de 10 personas durante 5 meses.  

“Con la esperanza de curarse con los remedios tradicionales, tanto ella como su familia se negaron a que la lleváramos a ponerse las vacunas. Llegó el momento en que la rabia se manifestó, llevamos a la señora al hospital regional, pero éste no cuenta con lo más indispensable para las urgencias además de que el médico responsable del hospital se mostró totalmente indiferente”.

“Si nosotros, los misioneros, sufrimos estas carencias de lo esencial, con cuanta mayor razón los que por falta de dinero no tienen voz ni voto en este país. Es lamentable que mientras algunos acumulan riquezas otros sean despojados de lo mínimo que poseen para sobrevivir y tengan que resignarse a ver morir a sus familiares a la sombra de un árbol. Esto es lo que llamamos injusticia social o mejor dicho pecado social. Hablamos de solidaridad, de programas de apoyo mundial, pero los que estamos en terreno no vemos claras estas acciones mundiales”.

La hermana Aurora Villalpando Mendiola, dijo que tienen la dicha de practicar la caridad.

Dios nos da la oportunidad de encontrar pobres en nuestro camino para tener la dicha de practicar la caridad. No desaprovechemos estas oportunidades. ¡No da el que tiene muchas riquezas, sino el que tiene un gran corazón!»

LOS DESCARTADOS

La misión ad-gentes entre los más pobres, los “descartados” de la sociedad, es una luz de esperanza que es constante en el mundo gracias al corazón de hombres y mujeres que se han encontrado con el amor de Dios.

 El amor de la hermana Araceli Delgado González, rompió las fronteras del corazón y del mundo para compartir la vida por 9 años en el país del Chad. Ella es ejemplo e inspiración para muchas hermanas de la Congregación y lo es para todos los cristianos. Nos comparte una experiencia de su tiempo en la misión.

LOS NIÑOS LA GRAN LA MISIÓN

«Queridos lector, doy gracias a Dios por la bonita experiencia que me ha permitido tener con los bebés y los pequeños desnutridos, a quienes admiro por ser capaces de reír aún en medio de su debilidad y padecimientos, siempre luchando por vivir a toda costa, como el del siguiente caso que les voy a platicar.

Nos pusimos en camino a Ka-groy, una pequeña comunidad de nuestra parroquia, para dirigimos al Centro de discapacitados que tenemos en la Diócesis, trabajamos con varias personas en conjunto para dar consultas a los niños y atender a los que carecen de una buena alimentación. Al llegar nos llevamos una gran decepción pues no había nada preparado, ya que el catequista que estaba encargado de avisar a la gente de los pueblitos cercanos no pudo hacerlo ni tampoco acompañarnos.

Nos sentíamos molestas porque para realizar todo esto se requiere de muchos gastos y de personal, y parecía en vano. Cuando estábamos a punto de irnos, un señor nos suplicó que lo esperáramos en lo que traía a su hijo que era discapacitado, a lo cual accedimos.

QUERÍA CUIDAR A SU NIÑO

Al correrse la voz de nuestra presencia fue llegando gente y dimos consultas hasta que regresó el padre con su pequeño: se trataba de un caso de tuberculosis en los huesos que adquirió a la edad de año y medio, aunque lo habían llevado al dispensario más cercano y tuvo algunas mejorías, nunca detectaron su verdadera enfermedad, quedando desnutrido y sin poder caminar. Ahora, con 7 años, pesaba solo 11 kilos y tenía que estar en los brazos de su madre como si fuera un bebé.

Le explicamos al papá que lo revisaríamos, pero que tenía que ser transferido al hospital, pues ocupaba atención especializada y, para nuestra sorpresa (porque muchas veces no están dispuestos a hacer este sacrificio), el padre estuvo muy disponible y aceptó hacer lo que le pidiéramos pues “él quería cuidar a su niño”. De inmediato, fue por lo necesario para el tiempo que tendrían que pasar en el hospital, cargó con su esposa y su chiquito y se fueron todos en la camioneta que nos había traído.

LOS NIÑOS SON LA ALEGRIA EN CUALQUIER LUGAR

La hermana Araceli Delgado González, narró cómo ha seguido al pendiente de este caso, aun cuando tuvo que regresar a su comunidad.

“Yo regresé a mi comunidad de Bebotó y he estado al tanto de su caso, compartiéndoles con alegría que, a estas alturas, el chico ha sido muy bien atendido en el hospital de Bebeyá y le están haciendo los estudios necesarios para corroborar y tratar su enfermedad. Después regresará al Centro de discapacitados donde estará un buen tiempo con rehabilitación, medicamentos y el tratamiento adecuado para su total recuperación.

“Confiamos en Dios que, con su gracia, pronto podrá caminar como cualquier otro niño, nuestra esperanza se fortalece al recordar cómo, en medio de su enfermedad y su situación, nuestro amiguito nos regalaba siempre una linda sonrisa cuando estábamos con él. Les invito a seguir colaborando con su oración, sacrificios y ayuda económica para las misiones».

¡Hey! Querida amiga, ¿Te gustaría darle un sentido pleno a tu vida entregándote en favor de los más pobres, y de entre ellos los que aún no conocen a Cristo? Anímate, haz un proceso que te ayude a descubrir si Dios te está llamado a la misión, contacta a las hermanas Misioneras de Guadalupe con un mensaje de WhatsApp al número 33-1926-2873, entra en la página web : https://www.misionerasdeguadalupe.com/contacto/  o visita a las hermanas en Paseo Lagos #212 Col. Paseos del Lago. Tlaquepaque. Escucha la voz de Dios

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