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El Día Internacional de la Mujer se acerca y la fecha nos llena de reflexiones y de sentimientos encontrados.
Por una parte, no falta quien, todavía a estas alturas, no ha entendido nada y llena las redes de felicitaciones, pues todavía creen que el 8 de marzo es una fecha para celebrar nuestra femineidad, la cual celebramos y vivimos diariamente, pero que no tiene nada que ver con la batalla emprendida por aquel grupo de obreras que lucharon para que todas tengamos participación en la sociedad, consigamos la oportunidad de un desarrollo íntegro y en pie de igualdad con el hombre.
Hay quienes señalan que términos como “feminicidio” no deberían existir, pues consideran que no existen crímenes por cuestión de género, sino que las mujeres estábamos en el lugar incorrecto, a la hora equivocada o que incluso nuestra manera de vestir propició que nos mataran, tal vez nuestras actitudes o nuestras amistades.
Lo cierto es que ésta es nuestra quinta edición femenina de Semanario, y a veces sentimos que en vez de avanzar en la lucha por la igualdad, damos algunos pasos en retroceso para no incomodar las consciencias que creen que el deseo de las mujeres es dominar al sector masculino y no alcanzan a ver que lo que buscamos es presentar el testimonio de mujeres que florecen en la adversidad, que no buscan tener más poder sobre los hombres, sino tener más poder sobre sí mismas.

En datos duros, a las mujeres no nos va tan bien.

Seguimos siendo, en la mayoría de los casos, las responsables de las tareas del hogar, del cuidado de los

hijos, de los enfermos en casa, y la brecha salarial indica que los hombres siguen ganando mucho más que nosotras, aun cuando tengamos el mismo nivel de estudios y capacidades.
Según el INEGI (Estadísticas a propósito del Día Nacional del Balance Trabajo – Familia 2023), el promedio de tiempo total trabajado por semana, de la población de 12 años y más, fue de 59.5 horas para las mujeres y 53.3 horas para los hombres. En otras palabras, a nivel nacional, las mujeres trabajan 6.2 horas más que los hombres. Según el tipo de trabajo, las mujeres dedicaron, en promedio, 37.9 horas a la semana al trabajo remunerado, 39.7 horas al trabajo doméstico no remunerado y 5.6 horas a la producción de bienes de uso exclusivo del hogar. Los hombres emplearon, en promedio, 47.7 horas al trabajo remunerado, 15.2 horas al trabajo doméstico no remunerado y 6.6 horas a la producción de bienes de uso exclusivo del hogar. Con respecto del trabajo doméstico no remunerado, las mujeres destinaron, en promedio, 24.5 horas a la semana más que los hombres, es decir, aproximadamente un día.
Todavía, hay incluso entre nuestras congéneres, quien piensa que es lo que nos “toca” por ser mujeres.
Desde la perspectiva cristiana estamos convencidas del mandato de Jesús que nos llama, al igual que a los hombres, a ser líderes comprometidas que iluminan los ambientes en los que nos desenvolvemos. Con todo, seguimos convencidas de que juntas podemos cambiar al mundo.

@arquimedios_gdl

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