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Mujeres contra el Covid

by Yara Martinez

Yara Martínez González

A  un año de que iniciara la pandemia y se implementaran las medidas sanitarias, el personal de salud no baja la guardia en la atención de los enfermos que a diario llegan a los hospitales.

Dra. Soledad Aldana Aguiñaga

Madres, hijas, hermanas, amigas, ellas son como millones de mujeres a las que la pandemia por el covid-19 les ha cambiado drásticamente la vida, las ha alejado de sus seres queridos y las ha enfrentado cara a cara con el dolor, el sufrimiento y la vulnerabilidad del ser humano reflejada en los pacientes que todos los días, con su ayuda, luchan por su vida en una cama de hospital.

Un apoyo que se volvió indispensable

Soledad Aldana Aguiñaga  forma parte del equipo de psicólogos voluntarios del Hospital Civil de Guadalajara, que en marzo pasado, se sumaron a la primera línea de atención a enfermos de covid.

Ella, al igual que sus compañeros, tuvieron la opción de decir no, sin embargo, a medida que pasaron los días y los casos aumentaron, la necesidad de atender a estos pacientes se hacía mayor, ya que muchos estaban tristes, deprimidos y con una gran necesidad de ayuda emocional. No lo dudó y a la fecha, en sus largas jornadas de trabajo y con las consecuencias físicas de portar el traje especial para no contagiarse, continúa visitando cada una de las habitaciones, en las que varias de las personas ni siquiera están conscientes.

“Cuando nos requirieron yo me iba de vacaciones por dos semanas, sólo pedí que me las respetaran, pero ayudé desde la casa a armar una biblioteca con la información que me enviaban mis compañeros. Me capacité con cursos de la OMS y la Secretaría de Salud. Esas dos semanas arreglé mis cosas personales, incluso habilité mi cuarto covid, porque yo sabía que me podía contagiar, pero mi mentalidad siempre fue de que si le iba a entrar a esto, iba a ser con todo, y así fue”.

A partir de ahí sólo hubo un momento de miedo, no tanto de duda, lo que había pensado se cumplió, y en junio su prueba salió positiva. A su regreso, 14 días después, las condiciones no eran favorables, la fatiga se hacía presente, pero con el apoyo de sus dos hijos, su esposo y sus compañeros de trabajo, lo superó.

Ver a mis pacientes con rostro humano

Sol, como de cariño le dicen, describe sus visitas como “entrar en una zona de guerra”, porque una vez que se viste y cruza las puertas de las habitaciones nada vuelve a ser igual.

“Abres una puerta y hay cuatro pacientes en cada habitación, uno está bocabajo a duras penas respirando, otro intubado, otro con fiebre y otro sentadito viendo lo que sucede a su alrededor. Entras a otro cuarto y un paciente acaba de fallecer, el otro está más o menos, pero angustiado por lo que está viendo. Trabajamos con el muerto al lado, porque los camilleros en ese momento no pueden subir por él, porque están trasladando a otros pacientes, pero me enfoco en el que está mejor”.

Estas experiencias, señala, la han vuelto una persona más cálida y humana, cualidades que ha volcado hacia la atención de sus pacientes, a quienes hace preguntas menos técnicas y más personales, les toca la mano y les regala un gesto amigable a través de los goggles que trae puestos.

“Yo desde que llego los saludo, les digo como me llamo, les pregunto cómo se sienten o qué necesitan. Trato de que vean que estoy ahí porque quiero y no porque les estoy haciendo un favor, ellos no son leprosos. He aprendido a trabajar con la mirada, porque así todos cubiertos con la bata, los goggles queremos que ellos vean en nuestros ojos que estamos contentos de ayudarlos. Trato de hacer una conexión muy rápida, pero muy verdadera con ellos”.

A lo largo de estos meses, el aprendizaje ha sido constante y mostrar  vulnerabilidad, coraje, frustración y dolor por la muerte de una persona que perdió la batalla, no ha sido ajeno para este grupo de psicólogos que día con día se enfrentan a la cruda realidad que trajo consigo una enfermedad que sí existe, que no es un invento, y que seguirá cobrando la vida de muchas personas si no se respetan las medidas sanitarias y se crea una verdadera conciencia de cuidarnos los unos a los otros.

Psicovid-19

Con el objetivo de acompañar y apoyar a quienes sufren de estrés crónico asociado al aislamiento, el temor a la enfermedad, la pérdida de familiares y amigos, el cambio de hábitos, la limitación de la movilidad o el distanciamiento social debido a la pandemia, en marzo del año pasado surgió el programa Psicovid-19.

En él, participan nueve psicólogos del Hospital Civil de Guadalajara, quienes se encargan de brindar atención psicosocial a los enfermos y, en la medida de lo posible, a su personal médico. También, a través de whatsapp, la población puede acceder a esta ayuda, que es gratuita, de lunes a viernes, en un horario de 8:00 a 20:00 Hrs.

Las líneas telefónicas habilitadas para ponerse en contacto son: 33 2647 6535 / 33 1847 2420 / 33 1569 1574.

“Con esta pandemia los psicólogos aprendimos a dar todo en una sesión, aprendimos a darnos sin reservas, porque no sabemos si volveremos a ver a la persona”. Soledad Aldana Aguiñaga, Psicóloga del Hospital Civil de Guadalajara.

AL CIERRE , COVID – 19 EN JALISCO

Casos confirmados acumulados: 77 mil 693.

Defunciones acumuladas: 10 mil 306.

Total de pruebas realizadas: 645 mil 668.

Llamadas recibidas al call center: 147 mil 879.

Cifras al 26 de febrero de 2021 publicadas en el portal de la Secretaría de Salud Jalisco

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