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Desde el Corazón

QUERIDA LUPITA:
Tuve un accidente automovilístico que me dejó en coma por 45 días. Sentí la muerte y me ví con las manos vacías, sin tener nada que ofrecer a Dios. Todos me dicen que “nací de nuevo”.
Quisiera encontrar una misión, algo en lo que pueda servir a Dios el resto de mis días.

Rolando J.

HERMANO MÍO, ROLANDO:
Llamamos experiencias “límite” a aquellas en las que nos sentimos atrapados y no podemos escapar (Karl Jaspers, 1973): muerte, culpa, vejez, enfermedad terminal o sufrimiento agudo. Todas ellas pueden llevarnos a una profunda reflexión sobre el valor de las cosas y de las personas. Con frecuencia, una persona que las ha experimentado se hace más “humana”, valora lo que es bello, verdadero y bueno. Son momentos que nos acercan estrechamente a Dios.
Dicen que en los momentos límite, pasa tu vida frente a ti en segundos y de pronto te das cuenta que no has hecho gran cosa con ella. En efecto, si estás aquí, es que hay una misión que cumplir y te sientes muy motivado a encontrarla.


¿CÓMO PODEMOS DESCUBRIR CUÁL ES NUESTRA MISIÓN?

  1. El auto-conocimiento es la base. ¿Quién soy yo? El catecismo de la Iglesia católica nos responde en el numeral 44: el hombre es por naturaleza y por vocación un ser religioso, viniendo de Dios y yendo hacia Él, el hombre no vive una vida plenamente humana si no vive libremente su vínculo con Dios. Puedes reconocerte frente al rostro de Cristo. Establece una relación con Él. Háblale, escúchale.
  2. Conocer también otros aspectos de tu personalidad, tu temperamento, las cosas que se te dan fácilmente: cantar, tocar algún instrumento, construir, pintar, contabilidad… Reconocer tus aficiones: arte, ciencia, deporte.
  3. Tu propia historia. Con qué cuentas: tu pasado, tus relaciones, tu nivel educativo. Una experiencia dolorosa puede convertirse en el punto de partida para encontrar tu misión. Son muchos los que después de haber caído en adicciones hoy salvan a muchos otros de esta trampa. Algunos después de practicar o favorecer abortos, son grandes defensores de los pequeñitos no nacidos; para otros, el perder a su familia les hace fortalecer a otras familias…

Ofrece tu nueva vida a Dios, en oración y acción se te irá abriendo el camino. Permite que Dios “te primeree”.
Celebraremos la Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, es tiempo oportuno para ofrecerle “resucitar con Él”.

¡Aleluya!

Lupita Venegas/Psicóloga
Facebook: lupitavenegasoficial

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