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No solo hay que denunciar que nos están matando, también hay que exigir justicia. Conocer las leyes y denunciar, son aspectos fundamentales para combatir la cultura del abuso y la violencia de género. La denuncia debe ser legal, familiar y social.

Sonia Gabriela Ceja Ramírez

El 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer y aunque en los últimos años, con o sin intención se está haciendo de esto una celebración, la realidad del surgimiento de este día es muy diferente.  

Esta conmemoración pone de manifiesto la lucha de la mujer por su participación, en pie de igualdad con el hombre, en la sociedad y en su desarrollo íntegro como persona.

Hace poco más de un siglo que surgió de manera internacional todo este movimiento de mujeres que reclamaban derechos básicos como poder votar en las elecciones, el derecho a ocupar posiciones de responsabilidad en política y en la sociedad en general; el derecho al trabajo y poder estudiar, derechos que se han alcanzado parcialmente pues aún hoy en la práctica, la realidad es distinta.

Seguimos padeciendo la violencia

Uno de los temas que preocupa en la actualidad es la agresión que se ejerce hacia las mujeres. A nivel mundial, una de cada tres ha sufrido violencia física o sexual.

Aunque existen voces que insisten en que el feminicidio no existe, durante 2019 murieron en México, en promedio, tres mujeres por día a causa de la violencia de género.

Claudia Angélica Rangel Martínez es directora general de Cuepalliztli, servicios especializados en atención psicójurídica y psicoforense a víctimas de violencia de género y abuso sexual infantil.

Claudia Angélica Rangel Martínez, directora general de Cuepalliztli

En entrevista señala que la violencia hacia las mujeres ha evolucionado pero no se ha erradicado. “Las violencias se han trasformado a partir de que el silencio ya no es cómplice de estas consignas heredadas en relación a las mujeres. En un primer momento cuando una mujer era maltratada se le decía, en un dicho popular: ‘es tu cruz’; tendrás que soportarlo, porque las mujeres en una lógica de ser protegidas, salvadas, defendidas, era una manera también de estar sumisas”.

Ya no más

Pero, por otra parte, también las mujeres fuimos heredando el hartazgo y hemos ido gestando la forma en que ya no queremos ser tratadas. 

“Antes era mucho peor matar y robar una vaca, que golpear y matar a una mujer. El abigeato (robar ganado) estaba mucho más penado y era más pronta y expedita la justicia que en el maltrato hacia las mujeres”.

“Ahora nuestra denuncia es ya no más a una cultura misógina, machista, feminicida, infanticida, violadora; nuestras protestas y nuestras voces salen de lo privado”, afirma Claudia Angélica.

“Debemos crear una cultura de, por y para las personas. Se trata de que no me vean como mujer para que me respeten sino de que me vean como persona: en mi integridad y mi dignidad, con mi derecho a no ser vulnerada.

Sí nos están matando

“En este momento, nos están matando a nosotras Hay quien dice, es que a los hombres también los matan. Claro que sí y qué lamentable, pero la diferencia es que a ellos no los matan por ser hombres. Los matan por actos directos de delincuencia organizada, como puede ser el narcotráfico, por ser proxenetas, por ser tratantes; los matan por circunstancias que no tienen que ver con su género, y a las mujeres sí las matan por ser mujer.

“Las matan por ser ‘la amante’ del narcontraficante, o por ser la que ejercía un rol tradicionalmente aprendido para las mujeres como sería hacer la comida a los secuestrados o limpiar una casa de seguridad. Es una cuestión de género, aunque no las exime de una responsabilidad e implicación jurídica”.

“Hay casos en que dicen: la mató porque no le hacía de comer como a él le gustaba. Es una razón de género. En perspectiva de género sería ¿y usted no puede cocinarse como a usted le gusta?. Habrá quien diga, es que esa es una obligación de las mujeres. Esa es perspectiva de género. Nada le pasa al hombre si se prepara su sopa o recoge su plato”, asegura la especialista.

No más miedo

“Las mujeres tenemos que seguir perdiendo el miedo, incluso las niñas, para denunciar.

“Si bien los delitos como la trata de personas o la pornografía han evolucionado, también ha cambiado la tipificación de los delitos, con perspectiva de género.

“Es histórico que las leyes se han fortalecido en favor de las víctimas, pero queremos que esa justicia sea más rápida, pronta y expedita. Que realmente incida en una sanción; que realmente nos dé a nosotras la seguridad de que no va a haber actos de repetición”.

La doble victimización o revictimización

El caso de Ingrid ha despertado consciencia en algunas personas pero también ha despertado morbo.

Ahí viene la revictimización hacia las mujeres violentadas y hacia sus familias.

“La victimización secundaria se fortalece a través de las redes sociales.

“Influye mucho la opinión pública. Esta opinión puede ser a través del aparato mediático, pero viene también la opinión social del chisme en el barrio, por ejemplo.

“En muchos discursos se señala que las mujeres, si ya sabemos que estamos en una relación tóxica, por qué no nos separamos de ellos, pero entonces, por qué ellos si saben que generan una relación tóxica, no la frenan. Por qué no se someten a terapia”.

¿Qué ocurre con las niñas?

“El abuso sexual y la violencia contra las mujeres no se dan únicamente de manera física. Por ejemplo, un hombre que se masturba ante una menor de edad, atenta contra su dignidad y le provoca un daño psicológico y emocional.

“Cuando el abuso sexual infantil pasa en la familia y es el más silencioso.

“El tabú del incesto es muy lamentable y existe, y nos damos cuenta años después”, refiere la entrevistada.

¿Qué podemos hacer?

La especialista exhortó a la sociedad a fortalecer la cultura jurídica. “Hay que leer sobre nuestros derechos. Hay que leer la Constitución Mexicana, conocer nuestras leyes. Hay que construir ciudadanía conociendo nuestros derechos y nuestras obligaciones ciudadanas.

El discurso no tiene que ser solo que nos están matando, tiene que ser también de justicia. “Debe haber reparación y justicia, y eso si hacerlo público para que sepan los feminicidas que no van a quedar impunes. Si solo se publican las mujeres muertas, estamos enviando un mensaje de que se puede matar y no pasa nada. La impunidad sigue reinando porque creemos que no se castigan los delitos”.

Si bien la mayoría de hombres y mujeres crecimos y aprendimos muchos comportamientos dentro de una familia, también hay que señalar que las personas también se forman externamente.

“No es cierto que las mujeres generamos la violencia porque en los esquemas tradicionales de familia educamos a los hombres. Si así fuera, ellos tienen ahora espacios donde atenderse, cuidarse e informarse para no seguir siendo violentos.

“Hay quienes nunca fueron maltratados y se convierten en maltratadores y lo hacen simplemente porque pueden y porque quieren, no tiene nada que ver con su formación de niños. Si así fuera, cuántas mujeres existen que fueron violadas de niñas y no son violadoras”. 

“Otro error recurrente es pensar que las violencias, incluidas las de género, son cuestiones de clase y que son exclusivas de la gente ‘pobre’ o de las periferias, pero la violencia desconoce raza, posición social y económica. La violencia es violencia. No se puede criminalizar tampoco a las familias”.

“Por qué a nosotras nos enseñan y nos insisten en que somos nosotras las que tenemos que cuidarnos, protegernos, defendernos, y a ellos no les dicen deja de violar, deja de matar, deja de ofender”,

Claudia Angélica Rangel.

¿Cuándo somos víctimas?

“Somos víctimas cuando somos sujetas de actos que no son adecuados a toda nuestra integridad física, psicológica, social, cultural, sexual. “Cuando son cometidos actos que nos lastiman, que nos denigran, que nos humillan, que nos ponen en riesgo en cualquiera de las esferas antes mencionadas”, asegura Rangel Martínez.

“Cuando existe una constante de malos tratos en todas estas esferas, nos hace víctimas.

“Cuando además somos vulneradas además por nuestra condición sexogenérica, nos hace víctimas”.

Si te sientes acosada, no estás exagerando

“El acoso es todo acto del cual la persona sienta, perciba, comportamientos y actitudes amenazantes a su integridad.

“Son actos que alguien comete hacia otra persona por su condición de poder, su condición, de fuerza física, de jerarquía. Por ejemplo, laboralmente, su condición de tránsito (mostrar los genitales en la calle), discursiva, de postura, de pensamiento, ideológica…

“El acoso tiene que ver con que quien lo comete va a obtener un fin personal. Por ejemplo en el trabajo, ofrecer jerarquías a cambio de favores sexuales.

“El acoso ya está tipificado como delito. Aunque tiene connotaciones subjetivas, si la persona se siente invadida y lastimada, finalmente es una situación de violencia y de agresión en contra de ella porque el otro estaba actuando con alevosía, ventaja y premeditación.

“Alzar la voz y la cero tolerancia nos van a permitir cambiar la cultura de forma radical.

Para saber

La tipificación delito de feminicidio en México inició en 2010. Los primeros estados en tipificarlo fueron Guerrero y la Ciudad de México.

En 2012 se incluyó el feminicidio en el Código Penal Federal.

La pena para castigar a un feminicida es de 40 a 65 años de cárcel.

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