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Sergio Padilla Moreno

Habían pasado apenas unos minutos de las celebraciones del año nuevo en Europa, cuando ya se hacía viral la imagen de miles de personas grabando la cuenta regresiva en los Campos Elíseos, en París. En uno de los medios en que se difundió la noticia se lee: “La imagen ha sido descrita por muchos como “distópica”. Algunos usuarios de redes sociales han criticado el momento, preguntando si es posible “vivir” estos momentos con un iPhone reemplazando los ojos y el corazón”. Y es que, de verdad, la imagen retrata cómo estamos actualmente en la sociedad y son signos de los tiempos que nos invitan a hacer discernimientos profundos.

Una manera de profundizar sobre el tema es la trama de la película No miren arriba (Don´t look up), que se estrenó en la plataforma Netflix en diciembre del año 2021, justo cuando apenas salíamos de los meses más complejos de la pandemia. En la presentación que se hace de esta película en dicha plataforma se habla de que “dos astrónomos mediocres descubren que, en pocos meses, un meteorito destruirá el planeta Tierra. A partir de ese momento, intentan advertir a la humanidad del peligro que se avecina a través de los medios de comunicación”.
El punto clave es cómo reaccionan los medios de comunicación masiva, las redes sociales y, finalmente, la humanidad frente al inminente desastre que pondrá fin a la civilización humana. También es notorio cómo se coloca el tema de que solamente sobrevivirán aquellos que pertenecen a las élites económicas y que pueden darse el lujo de escapar en una nave espacial muy sofisticada.

Al unir tanto la foto que referíamos al principio, así como la película, se abre un asunto muy complejo de revisar, pero sobre el que es urgente que hagamos un discernimiento: el modo como percibimos acríticamente la realidad de manera tan distorsionada.

El Papa Francisco dijo en una ocasión: “es necesario estar atentos, porque lamentablemente, en estos canales de comunicación, también se pueden encontrar prácticas deshumanizadoras de matriz tecnocrática, como la difusión deliberada de noticias falsas, las fake news, el fomento de actitudes de odio y división -la propaganda «partidista» –, la reducción de las relaciones humanas a algoritmos, por no hablar de favorecer falsos sentimientos de pertenencia, especialmente entre los jóvenes, que pueden llevar al aislamiento y a la soledad. Este uso distorsionado del encuentro virtual sólo puede ser superado por una cultura del encuentro auténtico, que implica un llamamiento radical al respeto y a la escucha recíproca, incluso hacia quienes tienen opiniones muy divergentes de las propias”.

El punto es que hemos banalizado la mentira, las medias verdades, la imagen falsa que se dan en las redes sociales. Hemos perdido la capacidad de tocar, de ver, de oler, de saborear, de oír a los demás, a la naturaleza y a nosotros mismos. La película ironiza cuando ante la amenaza se pedía “no mirar arriba” –véanla y juzguen–, pero refleja una sociedad donde casi se nos obliga a no mirar a los otros y ni a nosotros mismos.

El autor es académico del ITESO, Universidad Jesuita de
Guadalajara – padilla@iteso.mx

“Se avecina una gran crisis”. Javier Melloni
https://www.youtube.com/watch?v=-JEX1x1q_xdg&t=342s

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