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Luis Sánchez

El derecho a la información y a la libertad de expresión son elementos fundamentales que existen dentro de los regímenes democráticos, sin embargo, desde hace tiempo en nuestro país, así como a lo largo del mundo, éstos no se cumplen o se respetan en su totalidad, poniendo incluso en riesgo la vida de aquellas personas que hacen uso de esos derechos, por ejemplo las y los periodistas.

La asociación mundial de periodistas International Press Institute (IPI) publicó un informe global donde destacó a México como el país con más comunicadores asesinados durante 2021, ya que de 55 periodistas asesinados en todo el mundo, 9 fueron en nuestro país, el equivalente al 16% del total. Según el análisis del IPI, los periodistas que mayor riesgo corren son aquellos que investigan la política local, crimen organizado y tráfico de drogas.

Los casos más recientes durante el 2022, son los asesinatos de José Luis Gamboa Arenas, periodista independiente en el Puerto de Veracruz, y de Alfonso Margarito Martínez Esquiviel, fotorreportero independiente en Tijuana, Baja California. Ante estos últimos hechos, el Comité para la Protección de los Periodistas calificó a México como el país más mortífero para ejercer el periodismo y cuestionó a la actual administración de la 4T, ya que en los 3 años que lleva, no sólo no han podido resolver las decenas de asesinatos de periodistas, sino que ha hecho muy poco para prevenirlos y ni se diga en materia de no dejarlos impunes.

La relación que tiene el presidente López Obrador con la prensa es más compleja de la que en su momento tuvieron sus últimos dos antecesores. Todos los días, el presidente da una conferencia de prensa matutina donde responde (lo que quiere) a las preguntas de las y los distintos periodistas presentes en Palacio Nacional; sin embargo, cuando alguno de ellos le cuestiona las cifras y datos que presenta, en muchas ocasiones menosprecia dicha  información y señala que sus adversarios buscan dañar su imagen con mentiras, en pocas palabras, se victimiza y lleva la conversación hacia otro lado, para no hacerse responsable.

Esta falta de autocrítica ante la prensa y desvalorización de la información que manejan algunos medios o periodistas, por parte del presidente de la república, no solo no genera un ambiente propicio para la libertad de expresión y el derecho a la información, sino que además, pone en entredicho el papel del periodismo y le resta importancia a las voces que piensan diferente al discurso oficial, por lo que pone a las y los periodistas en una posición vulnerable, al estar en constante enfrentamiento con el poder Ejecutivo

La administración morenista le ha fallado a las y los periodistas. De elogiar a los medios de comunicación que eran críticos con el gobierno priísta o panista, ahora son noticias hechas para deslegitimar, cuando las cifras y los hechos hablan por sí solos. El gobierno de México tiene la responsabilidad de velar por la libertad de expresión y por el derecho a la información, en este sentido, tiene la obligación de proteger la vida de quienes se dedican a esta profesión, y de esclarecer los casos de periodistas asesinados, para que no queden impunes, ya que este sexenio ha sido el más violento, con 54 muertes desde que comenzó.

Nos leemos la siguiente semana y recuerda luchar, luchar siempre, pero siempre luchar, desde espacios más informados, que construyen realidades menos desiguales y pacíficas. No se mata la verdad, matando periodistas.

@arquimedios_gdl

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