upc4

IV     DOMINGO

¿Me doy cuenta de que, a veces, quiero matar a Dios y a sus profetas?

Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

¿QUÉ NOS DICE DIOS EN ESTE DOMINGO?

Jeremías 1, 4-5. 17-19: Dios elige a Jeremías para la ingrata y perturbadora misión de ser su profeta… Jeremías tendrá que ser la voz de Dios y Dios le dará fuerza y protección…

Salmo 70: Señor tú eres mi esperanza, ayúdame, defiéndeme, sálvame, sé mi refugio, líbrame de los malvados, eres mi esperanza, confío en ti, eres mi apoyo…  Proclamaré tu justicia y misericordia, te alabaré por siempre…

1 Corintios 12, 31-13, 13: Ningún don sirve para nada si no se fundamenta en el amor de donación que es el más excelente de todos los dones… El amor, por sus cualidades y por lo que nos hace hacer, es el corazón de toda vida cristiana… Este amor es eterno…

Lucas 4, 21-30: Jesús explica a sus paisanos de Nazaret, que tiene una misión profética y salvadora universal, que no es sólo para favorecerlos a ellos, sino a todos… La ira y oposición del pueblo no puede detener a Jesús…

(Nota: Para hacer más comprensible la lectura de hoy se aconseja leer el evangelio del domingo pasado o al menos los versículos previos (17b-19), leídos el domingo pasado, ya que, en parte, el pueblo reacciona contra esa afirmación de Jesús).

REFLEXIONEMOS JUNTOS:

[El evangelio de hoy es la segunda parte de la narración comenzada el domingo pasado.

Resaltemos tres ideas en esta historia:

•      La versión del texto de Isaías 61, 1-2 proclamada y comentada por Jesús en la sinagoga de su pueblo se debe entender como el programa de toda su acción misionera.

En la reacción de los nazarenos que pasan de la sorpresa/admiración por Jesús al desconcierto/rechazo podemos ver también lo que le pasó durante todo su ministerio público.

•      Lucas, que era un griego que escribía para un público no necesariamente judío, acentúa que ante el rechazo de sus convecinos Jesús se abre a los paganos igual que los antiguos profetas que socorrieron y curaron extranjeros…

Lucas termina el libro de los Hechos de los Apóstoles – continuación de su evangelio – afirmando, por boca y ministerio de Pablo, que Dios ha destinado su salvación también para los gentiles y reconociendo que, ente la cerrazón de los judíos, ellos sí escucharán (Hech 28, 28ss).

•      La afirmación de Jesús de que “ningún profeta es bien recibido en su tierra” nos recuerda que es de lo más común que toda comunidad presente resistencia al cambio, que siempre se verá como un rival a quien destaca y que nos molestemos con quien critica nuestros comportamientos socialmente aceptados…

Es normal que se rechace a los profetas en el mundo, pero no está bien que los seguidores de Jesús lo hagamos… Y, por otro lado, dado que todos somos profetas por nuestro bautismo, debemos prepararnos para superar todos los retos y las dificultades que se nos presenten en el cumplimiento de nuestra misión.]

Al escuchar las reacciones de los paisanos de Jesús en el evangelio de hoy quedamos desconcertados: pasaron de la admiración por sus hermosas palabras a la agresividad asesina en un instante… ¿Qué les pasó?  Se manifiestan cerrados a la acción de Dios, egoístas y manipuladores… Cuando la predicación de Jesús comienza a molestarlos, le ponen etiquetas (“este es el hijo de José”) y manifiestan un comportamiento motivado por sus prejuicios y no se dan la oportunidad de comprender en profundidad lo que está frente a sus ojos ni de descubrir nuevas opciones; en vez de crecer, se repliegan, se retraen… Jesús quiere hacerlos ver más allá de sus límites y entender la universalidad de su tarea, pero ellos se muestran egoístas y mezquinos… parece que se sienten con el derecho de “lucrar” con lo que sabían que él había hecho en otros lugares, quieren ser los únicos beneficiarios de sus milagros… ¡Parece como si dijeran: “¡si no va a ser sólo para nosotros, vamos a matarlo!”

No sólo piensan mal, también actúan mal… tal parece que pensaban que podrían apoderarse y manipular los dones de Dios… Ponen en riesgo la vida y la misión de Jesús; no les importa él, sólo están interesados en los beneficios que puedan obtener de su poder milagroso… No están interesados en la salvación ofrecida por Jesús y la conversión que les pedía, sino sólo en aprovechar sus poderes… La manera de actuar de estas personas nos provoca miedo, porque nos descubre las veces que nosotros mismos no entendemos la diferencia entre lo que Dios nos pide y lo que a nosotros se nos antoja obtener de él… ¿Qué descubro de mí mismo detrás de estas actitudes y comportamientos?  ¿Descubro algo de esto en mí?

Parece que en nuestro tiempo no somos muy diferentes de aquellos nazarenos… Seguimos siendo egoístas… No nos dejamos cuestionar y no somos generosos… Etiquetamos a Dios (o a cualquiera de sus profetas) de bueno si nos beneficia y de malo si nos cuestiona y pide nuestra colaboración… Y, si no  nos sirve, hay que desecharlo o eliminarlo… ¿Descubro las veces en que yo soy así también?

Dios quiere que escuchemos a sus profetas… que los valoremos y nos dejemos guiar por ellos… ¿Me dejo cuestionar o quiero “matar” a los profetas actuales?

Pero, Dios nos pide más. Desea también que seamos sus profetas… profetas fuertes para afrontar la sequedad y la rebeldía, el rechazo de los demás, comenzando por nuestra familia, parentela y paisanos… Quiere que seamos profetas llenos de amor y no un amor romántico, sino como nos lo describe S. Pablo en la segunda lectura: Un amor…

•      que va más allá de los propios juicios, que intenta comprender las razones y las necesidades del otro,

•      que se alegre en el servicio gratuito y sin recompensas inmediatas,

•      que sabe que es universal y no encerrado en un pequeño círculo de iguales, que sabe salir de sí mismos para donarse, que pone el centro fuera de sí y no dentro,

•      que nos hace crecer a través de la autocorrección y autopurificación,

•      que nos lleve a entregarnos generosamente,

•      que permita a Dios actuar en nosotros aunque su corrección sea dura y no convenga a nuestro egoísmo…

Este es el tipo de amor que construirá las personas y suscitará los profetas que necesita nuestra sociedad y nuestra Iglesia… ¿Cómo podemos arrancar el egoísmo y la cerrazón para dejarnos transformar por Dios sin resistirnos?

TE PROPONEMOS LOS SIGUIENTES EJERCICIOS PARA QUE TE ENCUENTRES CON DIOS DURANTE LA SEMANA:

1.     Te proponemos un ejercicio de autoexploración:

¿Soy capaz de alegrarme con los beneficios que otros reciben, aunque yo no me esté beneficiando directamente?

Piensa en algunas personas alejadas de ti o incluso antipáticas para ti… ¿Eres capaz de hacer una lista de sus cualidades?

Con este ejercicio te darás cuenta si vas creciendo en el amor al prójimo (incluidos tus enemigos) y si vas venciendo tus propios prejuicios…

Responde sinceramente, por escrito: Por mi bautismo soy profeta… pero, ¿Creo que soy un profeta que trabaja con y por amor a “todos”?

2.     Durante esta semana, en tu oración al final de cada día, examina si tu corazón ha sido comprensivo, servicial, respetuoso, generoso, veraz, paciente, capaz de no irritarse, de perdonar y de confiar, de esperar y de soportar…

Man kneeling near bed and praying to god, thanking for life opportunities

Responde: ¿Qué descubro?  ¿En qué acciones concretas lo he notado?  ¿Qué me falta cultivar en mí?

Y habla con Dios de lo que te falta cultivar para ser su valiente y amoroso profeta…

@arquimedios_gdl

TE INVITAMOS A FORMAR PARTE DE LOS

Comunicadores Parroquiales

Los cuales promueven la Pastoral de la Comunicación en sus Parroquias

Dirección

"En la Iglesia tenemos urgente necesidad de una comunicación que inflame los corazones, sea bálsamo en las heridas e ilumine el camino de nuestros hermanos y hermanas"

Papa Francisco

Copyright @2023 – Todos los Derechos Reservados.