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Desde el Corazón

LUPITA:
Tengo 20 años y quiero ser Sacerdote. Mi familia es agnóstica y no me apoyan. Ya he hablado con un Sacerdote e iniciaré mi formación en unas semanas. Te ruego tus oraciones por mi perseverancia y por mi familia. Que no se sientan traicionados por mí y que la conversión les alcance.
Rogelio H.

HERMANO MÍO, ROGELIO:
Sientes tan claro tu llamado que estás dando pasos firmes, aun en medio del dolor. Te encomiendo a San José. Él fue elegido por el mismo Dios para que cuidase de sus mayores tesoros: Jesús y María. Confía en Él y ruégale por tu vocación y la de los tuyos.

TEN LA CERTEZA DE QUE DIOS CONMOVERÁ SUS CORAZONES
Es cuestión de tiempo. Recuerdo haber escuchado a un padre de familia que había renegado apasionadamente respecto de la vocación sacerdotal de su hijo. Él se definía como anti-clerical y “come-curas”. Saber que su hijo se iba al Seminario lo tenía desencajado. Pero unos años después, cuando acudió a su ordenación, describe haber experimentado un calor interior tan potente que le hacía latir el corazón con vigor. Sintió que renacía. Percibió la existencia de Dios como nunca antes y a partir de entonces asevera: “mi hijo, el más feliz, es el que se ha hecho Sacerdote”.
Su actitud ha cambiado radicalmente y es en este anhelo en el que debes afianzar tu esperanza.

En torno a la solemnidad de San José, muchos Seminarios en el mundo celebran su día. Es en el mes de marzo que vemos a los seminaristas visitando las iglesias e invitando a conocer su estilo de vida y sus necesidades. Buscan apoyo de las familias católicas.

ELLOS NECESITAN DE NOSOTROS
Aliento. Una sonrisa, una felicitación, un abrazo.
Oración. Roguemos para que sean sanos, buenos, felices y santos. Pidamos por más vocaciones. En Milán, considerada la Diócesis más grande del mundo, se proyecta que para 2040 ya no habrá un solo seminarista.
Promoción. Hablemos en casa del privilegio de tener una vocación en la familia. Que sea un tema de conversación cotidiano: y a ti, ¿qué te pedirá Dios? Si te quiere de Sacerdote, qué le dirías. La felicidad consiste en decir sí al plan de Dios sobre tu vida.
Donación. Colaboremos económicamente para sacar adelante sus gastos.

Que Cristo tenga la alegría de recibir el SÍ de los jóvenes a quienes llama a servirle con corazón indiviso.

Lupita Venegas/Psicóloga
Facebook: lupitavenegasoficial

@arquimedios_gdl

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"En la Iglesia tenemos urgente necesidad de una comunicación que inflame los corazones, sea bálsamo en las heridas e ilumine el camino de nuestros hermanos y hermanas"

Papa Francisco

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