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PBRO. EDUARDO MICHEL FLORES

Hace unos días, una señora joven me preguntó: “Padre, ¿es necesario estar en la Misa completa
para poder comulgar?”, yo le dije: “¿Por qué me pregunta eso?”, y ella me dijo: “Es que el otro día fui
a Misa entre semana a una Parroquia que me queda de camino cuando vuelvo de dejar a mis hijos en la
escuela, y como llegué tarde, el Padre me regañó al darme la Comunión, porque no había participado de
la Misa desde el principio; eso me hizo sentir mal, porque aunque hice el esfuerzo por llegar a tiempo
no pude hacerlo. Yo no entiendo por qué el Padre me regañó. Yo pensaba que solo obligaba participar de
la Misa completa el domingo y no entre semana, por eso quise venir a preguntarle, para aclarar esta duda”.

Entonces, yo le dije: “Mire, ciertamente la Misa que es de precepto es la Misa dominical, y no la Misa de entre semana; sin embargo, eso no significa que uno pueda llegar tarde a la Misa de entre semana y a la del domingo no, la Eucaristía tiene la misma dignidad y el mismo valor, sea la que se celebra entre semana o la que se celebra el domingo, el valor de cada Misa es infinito, por lo que tanto para la Misa de entre semana como para la Misa del domingo aplica el mismo criterio.
La Iglesia exhorta a los fi eles a participar de la Misa desde el principio para poder acercarse convenientemente a recibir la Comunión. Para alcanzar la plenitud de la participación en la Misa, es necesario participar en las dos mesas de la Eucaristía: la mesa de la Palabra y la del Sacrificio.

Y sobre que el Sacerdote la regañó antes de darle la Comunión, habría que ver si fue un regaño o más bien una invitación a participar de la Misa entera para recibir fructuosamente la Comunión, porque a veces una invitación, exhortación o llamada de atención se toma como regaño, y no siempre es así”. Entonces, ella me dijo: “Tiene razón, Padre, creo que eso fue, le agradezco mucho su explicación, me aclaró mi duda”.
Es muy lamentable ver cómo hay personas que llegan tarde habitualmente a la Eucaristía por razones injustificadas y sin importancia, y se acercan a comulgar como si nada, sin advertir que la recepción de la Comunión requiere una preparación previa, que es la participación de la Misa completa, que incluye la escucha atenta de la Palabra de Dios.

Algunas personas han perdido o nunca han tenido el suficiente aprecio por la Misa, y llegan a la hora
que quieren o se quedan un rato y luego se van, como si se tratara de un evento sin importancia, al que puede uno entrar o salir sin ningún respeto o devoción.

La Iglesia enseña que la Misa consta de dos partes: la liturgia de la Palabra y la liturgia de la Eucaristía, las dos son igualmente importantes e imprescindibles; sin embargo, la Misa es una sola, no se puede dividir. Por lo tanto, es necesario que se participe en ella desde el principio para acceder con la debida preparación a la sagrada Comunión. Ahora bien, es importante decir que no es correcto que un Sacerdote regañe a una persona por haber llegado tarde a Misa, ya que no sabe cuál sea la razón, el papel del Sacerdote es exhortar a las personas para que participen de la Misa entera para recibir la Comunión de la mejor manera posible.


Que Dios los bendiga.
Nos leemos la próxima semana.

@arquimedios_gdl

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