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Pbro. Eduardo Michel

Hace tiempo, un señor me preguntó: “Padre, ¿existen los pecados electorales?”, yo le respondí:
“Con ese nombre específicamente no encontramos una clasificación en la moral católica; sin embargo, si entendemos que pecado es cualquier pensamiento, palabra, acción u omisión que va en contra de la voluntad de Dios y de sus mandamientos, entonces sí se podría hablar de pecados electorales”.
Algunas acciones u omisiones que podrían ser pecado son:

  1. No votar, caer en el abstencionismo por pereza, por apatía, por indiferencia. Si en conciencia no se encuentra un buen candidato, se debe buscar al que pueda hacer el mayor bien posible.
  2. Votar por un partido o candidato sin conocerlo, sólo por simpatía o por inercia.
  3. Vender el voto, comprar el voto, captar votos a la fuerza. Vender el voto por dinero o regalos, comprar votos con dinero o regalos, captar votos por miedo o amenazas. Cada persona elige libremente, nadie puede coaccionar su voto.
  4. Votar por candidatos o partidos que apoyen el aborto y la eutanasia.
  5. Votar por candidatos o partidos contrarios a la familia, y por quienes quieren quitar a los padres el derecho a educar a sus hijos.
  6. Votar por candidatos o partidos que no respetan la libertad religiosa de todos.
  7. Votar por candidatos o partidos que fomenten el uso del alcohol, la droga, la pornografía, la prostitución, etc.
  8. Votar por candidatos o partidos que vayan contra el bien de la persona o contra el bien común, la justicia social, la solidaridad, perjudicando sobre todo a los más pobres.
  9. No saber ganar, considerar como enemigo aquien fue derrotado, a quien vota distinto, ser prepotente, no dialogar con los que perdieron, no trabajar para todos, sino únicamente para los simpatizantes.
  10. No saber perder, no reconocer las propias fallas, no colaborar con la autoridad legítima para lograr acuerdos en favor del bien común.
  11. Mentir o difamar durante la campaña electoral: la difusión de información falsa o engañosa sobre candidatos o partidos u otros aspectos relevantes de la elección, va contra el mandamiento de no mentir ni dañar la reputación de los demás.
  12. Participar en la corrupción electoral: usar medios públicos para financiar campañas, violar los principios de justicia y equidad en la elección, así como actuar contra la Ley y la Constitución.
  13. Votar en contra de la conciencia informada: si un votante elige apoyar a un candidato que contradice sus principios o valores fundamentales, sólo por conveniencia, esto podría considerarse una violación del deber de seguir la conciencia informada.
  14. Participar en procesos antidemocráticos o autoritarios: como la falta de respeto a los derechos civiles y políticos, la concentración del poder en manos de unos pocos, la ausencia de separación de poderes y control institucional, la violencia política y la represión, así como la manipulación electoral y el fraude.
  15. Desinterés o apatía hacia el proceso electoral: la apatía o la falta de participación activa en el proceso electoral podría considerarse una forma de negligencia hacia la responsabilidad cívica y el bien común.

El juicio de la Iglesia sobre la moralidad de las acciones de una persona, se basa en los principios éticos que rigen la moral cristiana, contenida en la Sagrada Escritura y en la Sagrada Tradición, enseñadas por el Magisterio de la Iglesia, además de la Ley Natural y el Discernimiento de la Conciencia, y sobre todo, en la Doctrina Social de la Iglesia.
Participemos activa y responsablemente en el proceso electoral y vayamos a votar.

Hasta la próxima semana, si Dios quiere.

@arquimedios_gdl

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